HAMBRE DE FAMA

Photocall: los que están dispuestos a todo para que hablen de ellos

Es una oportunidad única para algunos personajes para aparecer ante los medios de comunicación y volver a estar en el candelero. Algunos hablan de su vida privada, otros se meten en berenjenales políticos y otros, simplemente, piden trabajo.

Óscar Higares.

Óscar Higares.

  1. Photocall

De profesión: amante del photocall. Conocido por: ser adicto del canutazo. Premieres, presentaciones, anuncios oficiales o un aluvión de premios. Da igual la razón, pero las noches se llenan de numerosas alfombras rojas (y no tan rojas) que son para algunos famosos como la luz para los mosquitos. 

Al fin y al cabo, se trata de un mero escaparate en el que cada uno se vende como quiere y como puede. Algunos lo hacen hablando de su vida privada, otros lo hacen metiéndose en berenjenales políticos y otros, simple y llanamente, piden trabajo ante las cámaras. 

Aparecer en un photocall te sitúa inmediatamente frente a los medios gráficos. De ahí, a las revistas. Y, con un poco de suerte, en los quioscos. Conseguir que este ritual se repita en tres o cuatros ocasiones seguidas puede suponer volver a ponerte de moda y, por lo tanto, recibir alguna llamada del cliente final: los productores de cine, las cadenas de televisión o, incluso, discotecas en las que hacer bolos. 

Por todo el empeño que le ponen, su profesión debe tener nombre. De ahí que la prensa denomine a estos personajes photocoleros, buscadores de la luz del flash que se derriten al ver un micrófono escuchando sus palabras. La lista de nombres es un coladero sin fondo en el que caben todo tipo de pupilos del ‘mamá, quiero ser artista’. 

roser

roser

¡Estoy aquí! ¿No me veis?

Jueves 22 de septiembre. Terraza de Marta, cariño! en Madrid. La prensa acude a la presentación de la nueva colección de la firma española de calzado DVOID en la que han participado como diseñadoras la cantante Soraya Arnelas (34 años), la Miss España Verónica Hidalgo (34) o la actriz Mar Regueras (46).

Los fotógrafos esperan su llegada para fotografiarlas en el photocall, cuando de pronto se percatan de la presencia por los alrededores de alguien que les lleva a dirigir sus objetivos hacia allí. Se trata de Darek (36), el modelo que fue pareja de la presentadora Ana Obregón (61) y la representante Susana Uribarri (50). ¿Qué había sido de este joven apuesto que ocupó durante un tiempo todas las revistas del corazón?

El modelo va ahora acompañado de una joven morena. A ojos de la prensa, totalmente desconocida. Ambos van de un lado para otro, sin llamar mucho la atención, pero intentando que algún micrófono se les acerque para poder hacer al fin el anuncio oficial de su relación. Lo consigue: se llama Candela y es su nueva novia. ¡Reto conseguido! O casi. Ningún medio se hizo eco de la noticia. 

Darek, su novia Candelas y dos desconocidos.

Darek, su novia Candelas y dos desconocidos.

Uno sólo tiene que revisar los invitados a los últimos eventos de la noche madrileña para notar que hay ciertos nombres que se repiten de forma constante. De vez en cuando, también sonante. ¿Qué es un evento sin Carmen Lomana (68)? ¿Por qué Óscar Higares (45) parece omnipresente? ¿Por qué Roser (37) está invitada a todo? Si me dieran un euro cada vez que Adriana Abenia (32) aparece en un photocall, me haría rico. 

Las alfombras ocultan un universo paralelo que pide a la perfección el estatus que uno tiene en su sector. Belén Rueda (51), Paco León (41), Concha Velasco (76), Marta Etura (37), Daniel Grao (40), Patricia Conde (36)o José Sacristán (79) son nombres mucho más exigentes a la hora de aceptar una invitación. Fueron los elegidos para una premiere como la de Un monstruo viene a verme, en la que se exigía un perfil mucho más cuidado. 

Adriana Abenia.

Adriana Abenia.

Los photocalls, los hay de todos los colores y de todas las formas. Los hay que se llenan con un único nombre a sus espaldas, como el de Sara Carbonero (32) o el de Cristina Pedroche (27). Los hay que necesitan decenas de secundarios para llamar la atención de los medios. Los hay rojos y los hay rosas. Los hay que exigen etiqueta y los hay que permiten deportivas. Raros, pero los hay sin la presencia de Alaska (53) y Mario Vaquerizo (42).

Existen aquellos a los que acuden los famosos por amistad con los organizadores. Los hay organizados por una marca, con pocas caras, en los que se pagan suculentas cantidades por asistir. En estos no falta Ana Boyer (27), con un caché entre 15.000 y 25.000 euros. Lo único que es cierto es que los hay y que están lejos de considerarse en peligro de extinción.