Cloud y Tifa en una escena de Final Fantasy VII Rebirth.
Final Fantasy VII Rebirth, una obra maestra lista para llevar en Nintendo Switch 2: el viaje de Cloud ya tiene nueva casa
EL ESPAÑOL prueba la versión portátil del título de Square Enix: jugabilidad intacta, personajes inolvidables y una emotividad atemporal.
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Algo tiene la aventura de Cloud y su grupo que hace que, da igual cuántas veces se juegue, en qué formato o sobre qué máquina caiga, siga despertando la misma emoción. Final Fantasy VII Rebirth en Nintendo Switch 2 conserva intacta esa cualidad especial que convierte cada regreso a Gaia en una experiencia capaz de volver a sorprender, de volver a conmover y de volver a recordar por qué hablamos de una de las grandes obras de la historia del videojuego.
Ahora, además, la posibilidad de disfrutarlo en modo portátil, añade un valor casi de deseo cumplido. Porque hay juegos que se viven, y hay juegos que se sueñan; este pertenece claramente a la segunda categoría. Poder llevarse una aventura de esta escala, con este peso emocional y esta personalidad, en la mochila y jugarla donde quieras, es exactamente el tipo de idea que convierte un gran lanzamiento en algo todavía más especial.
La propuesta de Square Enix, que EL ESPAÑOL ha podido probar en las oficinas de Bandai Namco en Madrid, no solo amplía el acceso a una joya contemporánea, sino que la adapta a un formato que encaja sorprendentemente bien con su espíritu viajero y su vocación de acompañarte a cualquier parte.
Luce en portátil
Eso no significa que sea la versión más deslumbrante a nivel visual. Técnicamente, no estamos ante la entrega más espectacular del juego, y en ciertos detalles se nota, como en los pelos de los personajes, donde hay una pequeña pérdida de finura respecto a otras plataformas. Aun así, incluso con esa diferencia, el conjunto sigue luciendo muy bien en portátil, con un mundo abierto de apariencia de fantasía y una dirección artística que sigue funcionando con enorme fuerza. Seguramente, además, el modo dock termine puliendo todavía más la imagen y ofrezca una presentación más sólida cuando se juegue en televisor.
La jugabilidad, por su parte, se mantiene intacta y perfectamente adaptada: el combate híbrido entre acción y estrategia fluye sin problemas en las pequeñas pantallas, los minijuegos como Queen's Blood siguen siendo igual de adictivos, y la exploración del mundo abierto se siente igual de inmersiva. La versión de Switch 2 aprovecha bien los controles y responde con la precisión que la aventura merece.
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Pero lo importante no está ahí. Lo importante es que, incluso en esta versión, Final Fantasy VII Rebirth continúa siendo una obra maestra, ahora lista para llevar. Sigue brillando por su capacidad para emocionar, por la forma en que reconstruye el viaje de Cloud, Aerith, Tifa, Barret y el resto del grupo, y por cómo convierte cada conversación, cada mirada y cada pequeño gesto en parte de algo mucho más grande. Como siempre en esta reimaginación de Final Fantasy VII, lo que más pesa no es solo la escala del mundo, sino la manera en que ese mundo está habitado por personajes legendarios que siguen transmitiendo una magia difícil de explicar.
La banda sonora sigue siendo otro de los pilares fundamentales, con temas orquestales que calan hondo y melodías del original reinterpretadas con maestría. En modo portátil, estos temas adquieren una dimensión casi cinematográfica, como si llevaras una sala de conciertos en el bolsillo.
Redescubrimiento
De hecho, ahí está una de las mayores virtudes de esta versión: permite redescubrir esa magia en un contexto nuevo, más íntimo incluso, porque la experiencia portátil tiene algo de cercano, de personal, casi de diario de viaje. Y eso encaja de maravilla con un juego que ya de por sí habla de recuerdos, de pérdida, de vínculos y de la necesidad de seguir adelante. Verlo ahora en Switch 2, preparado para acompañarte en trayectos, pausas o escapadas, refuerza todavía más la idea de que estamos ante un título que no solo merece todos los elogios, sino también todas las formas posibles de ser disfrutado.
Porque sí: Final Fantasy VII Rebirth en Nintendo Switch 2 no es simplemente una conversión más. Es la prueba de que una gran obra puede seguir creciendo cuando encuentra un nuevo hogar. Y si ese hogar cabe en las manos, entonces el milagro es todavía mayor. Lo que antes era una fantasía de sobremesa, ahora también puede ser un sueño hecho videojuego que llevar a donde quieras.