Cristina Fernández
Publicada

No importa qué hora marque el reloj; da igual qué día de la semana sea: al caminar por las calles arboladas de Barranco, comprobamos que siempre están sucediendo cosas. Por algo se ha alzado con la etiqueta de ser uno de los barrios más de moda, no solo en Lima, sino en todo Latinoamérica: aquí, frente a las aguas del Pacífico, la inspiración se halla en cada rincón y la creatividad brota a raudales.

¿Y en qué se traduce esto? En una larga lista de propuestas, variadas y divertidas, para disfrutar del barrio, en nuestro caso, durante 24 horas.Situado al sur del centro histórico de la capital peruana, lo que funcionó en el pasado como balneario es hoy el enclave más bohemio y creativo de la ciudad.

Su historia se remonta al siglo XIX, cuando Barranco comenzó a desarrollarse como zona de veraneo para la aristocracia limeña, que llegaba hasta aquí atraída por la brisa marina y la tranquilidad del entorno.

El Puente de los Suspiros de Barranco, uno de los más famosos de todo Lima.

El Puente de los Suspiros de Barranco, uno de los más famosos de todo Lima. iStock

Con el tiempo, aquel aire señorial dio paso a una identidad más libre y mestiza marcada por la música criolla, la literatura y una fuerte vida cultural. Un legado que permanece y convive con casonas republicanas, murales de arte urbano, galerías independientes y una escena gastronómica que no deja de reinventarse.

Nuestra ruta arranca en el que es, probablemente, el lugar más emblemático de Barranco: El Puente de los Suspiros. Construido en madera en 1876, atrae cada día a infinidad de visitantes, tanto locales como foráneos. Dicen que cruzarlo aguantando la respiración hace que se cumplan los deseos, aunque en la era de los selfies e Instagram, esto sea absolutamente imposible: parar a medio camino a hacer la foto pertinente tienta demasiado.

La ermita de Barranco, un vetusto edificio de color amarillo, muestra señales de reformas, aunque lleva cerrada al público desde que un terremoto la dañara seriamente en 1974. Allá abajo, donde el barranco se encuentra con el mar, se despliegan las playas de Las Sombrillas y Los Yuyos, Baños de Barranco o Barranquito.

La Iglesia de la Santísima Cruz de Barranco.

La Iglesia de la Santísima Cruz de Barranco. Carlos Ibarra PROMPERÚ

"Mucho por soñar", se lee en uno de los puentes vecinos, mientras que inmensos murales decoran las fachadas aledañas con firma de artistas como Éric Cárdenas o Jade Rivera.

A unos minutos está Pórtico, un espacio multidisciplinar que aúna diversos negocios independientes.Catamos el que dicen es uno de los mejores cafés de especialidad de Lima: Mr. JAS abrió a sus 71 años esta pequeña cafetería que no ha hecho más que cosechar éxitos, y donde sirven deliciosa bollería elaborada en horno de leña.

Aquí también se halla Onism, marca de moda femenina hecha en Lima que apuesta por combinar el diseño consciente, la producción limitada y un estilo atemporal.

Con el arte hemos topado

Ya lo avanzábamos: la transformación de Barranco trajo consigo la llegada de innumerables artistas que han poblado sus calles de interesantes negocios como Galería José Antonio, donde entrar a curiosear y contemplar a los autores inmersos en su particular proceso creativo es una delicia. No muy lejos se encuentra otra galería, la de Livia Benavides, una casa señorial con 80 metros cuadrados dedicados a exposiciones de arte conceptual latinoamericano donde apuestan por desarrollar discursos críticos sobre temas contemporáneos.

Igualmente comprometido con los temas sociales se halla el artista Jade Rivera, cuyo museo sirve para adentrarnos en su singular universo mientas admiramos su colección, en la que reflejan tanto la sensibilidad humana tan especial que lo caracteriza, como el simbolismo andino presente en su obra. Colores, formas y mensajes que calan hondo según recorremos los espacios, donde también hay una tienda con productos de su marca y un laboratorio creativo.

A dos pasos —literales—, está Dédalo, un concept store en el que enloquecer decidiendo si llevarnos una pieza de cerámica de Mundo de Barro, una prenda de Mesarina by Tejiendo Raíces hecha por mujeres indígenas, o uno de los increíbles bolsos de Karim de la Sierra.

Para picar algo, nada como Dédalo Café, que ocupa el agradable patio interior del edificio y ofrece una completa carta donde con sabrosas milanesas, lasañas y platillos de verduras de temporada. También nos tienta El Tío Mario, una anticuchería que jamás defrauda y hace las delicias de los espíritus más foodies.

Plaza de Armas del distrito de Barranco.

Plaza de Armas del distrito de Barranco. César Vallejos PROMPERÚ

Monumento a Chabuca Granda junto al Puente de los Suspiros, en Barranco.

Monumento a Chabuca Granda junto al Puente de los Suspiros, en Barranco. Luis Gamero PROMPERÚ

Hora de sentarse a la mesa

Elegimos cambiar de ritmo y dejarnos llevar por el lado más pausado y elegante de Barranco en el Museo Pedro de Osma, un templo artístico ubicado en una imponente casona de estilo francés que conquista desde el primer instante. Levantada a principios del siglo XX, alberga una de las colecciones más importantes de arte virreinal de Perú.

Recorremos sus salas y nos impregnamos de siglos de historia a través de la pintura, la escultura y la orfebrería religiosa, aunque acabamos con un paseo por sus jardines, cuidados y silenciosos, disfrutando del oasis perfecto dentro del barrio.

Pero, como lo bueno siempre se hace esperar, —y resulta que, suertudos nosotros, hablar de Barranco es también hablar de la revolución culinaria que ha situado a Perú en lo más alto del mapa gastronómico mundial—, volvemos a sentarnos a la mesa para un merecido festín. Porque no es casualidad que algunos de los chefs más influyentes de Perú hayan elegido el barrio para desarrollar sus propuestas más personales.

Productos típicos peruanos que se utilizan en Central.

Productos típicos peruanos que se utilizan en Central.

Por ejemplo, Central, el restaurante de Virgilio Martínez elegido en varias ocasiones como el mejor del mundo y desde el que ha redefinido la manera de mirar la biodiversidad peruana a través de la cocina.

Si no nos convence —o las reservas están completas—, no importa: ahí está la cocina criolla elevada a icono de Isolina, la mirada contemporánea y cosmopolita de Mérito, o espacios donde la gastronomía dialoga con el mar y el paisaje como Cala. Un colofón sin igual para estas 24 horas en Barranco. ¡Y que aproveche!