La actriz Kira Miró lleva años instalada en la capital por exigencias de una carrera que no ha dejado de crecer, pero hay un lugar al que siempre acaba regresando cuando necesita reencontrarse consigo misma.
Y es que, por mucho que su vida profesional y personal se desarrolle lejos del archipiélago, hay algo que permanece inalterable: el vínculo con la tierra que la vio nacer
Ese rincón se encuentra tierra adentro, rodeado de barrancos, palmeras y paisajes volcánicos. Hablamos de Santa Brígida, uno de los pueblos con más encanto de Gran Canaria.
A apenas quince kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, esta localidad ofrece una cara muy distinta de la isla. Aquí el protagonismo no se lo llevan los hoteles frente al mar ni las largas avenidas costeras. Lo hacen las calles tranquilas, los miradores naturales y una forma de vida que parece resistirse al paso del tiempo.
Mientras millones de visitantes ponen rumbo cada año a las zonas turísticas del sur de Gran Canaria, Santa Brígida permanece como uno de esos secretos que los isleños conocen bien. Un destino donde la naturaleza y la tradición siguen marcando el ritmo del día a día.
Santa Brigida.
Pasear por su casco histórico es hacerlo entre casas de arquitectura tradicional, pequeñas plazas y fachadas que conservan la esencia canaria.
Todo ello envuelto por un paisaje verde que sorprende a quienes asocian la isla únicamente con playas y arena dorada.
Uno de los espacios naturales más singulares
La localidad se extiende sobre parte de la cuenca del Barranco de Guiniguada, uno de los espacios naturales más singulares de Gran Canaria. El relieve volcánico y la erosión han dado forma a un entorno lleno de desniveles, vegetación y rincones desde los que contemplar algunas de las mejores panorámicas del interior de la isla.
Y si hay un lugar imprescindible en cualquier visita, ese es la Caldera de Bandama. Un cráter volcánico gigantesco, de unos 200 metros de profundidad y más de un kilómetro de diámetro, constituye uno de los paisajes más impresionantes de Canarias.
Desde su borde se obtienen vistas privilegiadas de buena parte del norte y del este de Gran Canaria, en una imagen que resume a la perfección el origen volcánico del archipiélago.
Una tierra a la que la actriz permanece profundamente ligada. De hecho, ha hablado en numerosas ocasiones de lo que significa para ella regresar a Canarias y reconectar con un entorno que sigue sintiendo como propio.
"Son mis raíces, lo que llevo por bandera con orgullo cuando estoy fuera. Es el refugio al que siempre quiero volver", desvelaba en una entrevista a 'Atlántico hoy'.
Santa Brígida también conquista por el paladar.
Durante los fines de semana, el mercado local se convierte en uno de los puntos más animados del municipio. Productores de la zona ofrecen quesos artesanos, mieles, panes elaborados de forma tradicional y otros productos que permiten descubrir los sabores más auténticos de Gran Canaria.
La experiencia puede completarse con una visita a La Atalaya, uno de los núcleos más singulares de la localidad. Sus conocidas casas cueva y su tradición alfarera permiten acercarse a una parte de la historia de la isla que sigue viva siglos después.
Un destino alejado del bullicio, que invita a bajar el ritmo, a recorrer senderos entre volcanes, detenerse en un mirador sin mirar el reloj y descubrir una Gran Canaria diferente, más pausada y auténtica. Quizá por todo ello, sigue siendo el refugio favorito de Kira Miró.