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En España nos podemos encontrar rincones que muchas veces pasan desapercibidos, pero que no tienen nada que envidiar a populares destinos vacacionales de otras partes de Europa. De hecho, hay un pueblo español que parece de Grecia, con casas blancas, mar azul y uno de los rincones más bonitos del Mediterráneo.

Este lugar con casas blancas y azules apiñadas en una colina ha hecho que para muchos sea considerado el "Santorini español". Hablamos de Altea, conocido como la "cúpula del Mediterráneo" y situado en la comarca de la Marina Baixa, en Alicante.

Considerado uno de los municipios más bonitos de todo el país, se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos de la región a lo largo de los últimos años, y es que su clima templado y su belleza consiguen conquistar a los visitantes en cualquier época del año.

Uno de los pueblos más bonitos de España

Altea tiene su origen en una colina cercana a una fuente de agua que se convirtió en el lugar de asentamiento ideal para los primeros humanos en la prehistoria, y que posteriormente fue poblada por íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos y musulmanes.

Tras la reconquista del territorio en el año 1244, tanto la fortificación como sus casas tuvieron que ser reconstruidas. La relación entre los mudéjares y los nuevos señores cristianos y los colonos fue complicada, hasta que unos años más tarde, el caudillo mudéjar Al-Azraq se hizo con el control de la zona.

La población continuó siendo gobernada por musulmanes hasta 1270, cuando el territorio regresó a manos de la Corona de Aragón. En el siglo XVI, Altea fue saqueada por corsarios berberiscos que se sucedieron en los siguientes años, hasta que en 1597 se construyó una moderna muralla que logró disuadir nuevas incursiones.

A lo largo de su historia consiguió atraer a numerosos artistas y escritores como Vicente Blasco Ibáñez, Genaro Lahuerta o Joaquín Mompó, e incluso residió en Altea durante algún tiempo el poeta Rafael Alberti.

En la década de los 70 atrajo a otros artistas como Benjamín Palencia, Eberhard Schlotter y Toni Miró, que ayudaron a promover las galerías de arte en la zona. El encanto de este municipio no pasó desapercibido para todos ellos, como tampoco lo hizo para National Geographic, que considera que es el pueblo más bonito de España.

Una estampa muy mediterránea

Altea guarda muchas similitudes con los pueblos griegos, en especial si tenemos en cuenta que su casco antiguo está repleto de casas con fachadas blancas y buganvillas que decoran sus calles empedradas, todo ello con un bonito mar de fondo que crea una postal que recuerda a Grecia.

A ello se suma la cúpula azul y blanca de la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, que es uno de los lugares más fotografiados de Alicante. Su bonita estampa lo ha llevado a convertirse en uno de los destinos más populares de la Costa Blanca.

Visitar Altea supone llegar a un bonito pueblo muy marcado por su carácter mediterráneo, desde el que poder disfrutar de unas increíbles vistas y una sabrosa gastronomía en la que el protagonismo, como no podía ser de otra manera dada su tradición pesquera, recae sobre el pescado y el marisco, junto a las hortalizas y los arroces.

¿Qué ver en Altea?

Altea es una localidad muy bien conservada que se sitúa en una colina, lo que hace que se deba recorrer a pie, ante la dificultad de poder aparcar en sus calles. Este no es un problema porque permite explorar y disfrutar de todos sus atractivos, que son muchos.

Por la calle del Portal Vell, que supone la entrada del antiguo recinto amurallado, se puede ascender por sus calles empedradas que se encuentran entre las típicas casas de piedra blancas y azules, con tejados de teja árabe y rejas de color negro.

Altea.

Altea. E.E.

En lo más alto podemos encontrar la plaza de la Iglesia, centro neurálgico de la localidad. En este lugar los artesanos instalan su mercadillo, además de ser el escenario de distintos eventos musicales y todo tipo de fiestas. Además, es un excelente lugar para poder tener unas vistas privilegiadas del entorno.

La Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo es el principal monumento que ver en Altea, donde destacan especialmente sus dos icónicas cúpulas de tejas vidriadas de color azul y blanco. Sus dibujos fueron realizados de forma artesanal y son conocidos a nivel mundial. Este edificio cuenta con tres naves, con adornos de yeso y un interior cuya decoración merece una visita.

Junto a ello estuvo el castillo medieval que fue demolido para ampliar el caserío. Del recinto fortificado también se conserva el Portal Nou y la torre de Bellaguarda. Esta última, reedificada en el siglo XVI como atalaya para servir para divisar a los corsarios, está declarada Bien de Interés Cultural.

Continuando con los lugares de interés que visitar en Altea, nos encontramos la casona del siglo XVIII situada en la plaza de Tonico Ferrer en la que está instalada la Fundación Schlotter, lugar en el que se exhiben acuarelas, dibujos, grabados, óleos, carpetas de grabado y libros de autor.

Además, este es un lugar con gran riqueza cultural en el que se organizan con frecuencia ciclos de teatro, exposiciones de artistas, conferencias, conciertos e incluso una feria de arte.

En la nueva Casa de la Cultura está ubicado el Museo Navarro Ramón, un espacio dedicado a la obra de Juan Navarro Ramón, pintor nacido en Altea en 1903 que es reconocido a nivel internacional por su estilo moderno, figurativo y uso del color. Alberga dibujos, pinturas y litografías que destacan la luz y paisajes de Altea.

El otro museo es el Casal Fester, que es un espacio cultural dedicado a la historia y tradición de las fiestas de Moros y Cristianos de la localidad, exhibiendo trajes, indumentarios y objetos representativos de los últimos 35 años.

Finalmente, no hay que olvidarse de visitar su puerto pesquero, en cuya lonja se vende pescado fresco y desde donde se puede contemplar un bonito paisaje mediterráneo.