Galicia es una comunidad que sorprende por sus paisajes verdes, bellísimas aldeas y sus ancestrales y misteriosas tradiciones. Pero también destaca, sin duda alguna, por sus muchos kilómetros de costa, caracterizada por sus enormes y rocosos acantilados y los fantásticos rompeolas. Además, cuenta con numerosas islas, archipiélagos e islotes con paisajes naturales singulares, que van mucho más allá de las famosas y mundialmente conocidas Islas Cíes.

Las islas gallegas más conocidas son las Islas Cíes, visitadas por miles de turistas atraídos por su belleza y sus hermosas playas. Concretamente, la playa de Rodas se ha calificado como una de las más bonitas del mundo. En 2017 se optó por proteger el patrimonio natural de estas islas, lo que conlleva una drástica limitación de visitas que se pueden realizar mediante una autorización especial que es necesario solicitar para llegar a ellas.

Las Cíes están compuestas por tres islas: San Martiño, Faro y Monteagudo y en ellas se pueden encontrar magníficas y paradisiacas playas de arena blanca y aguas turquesas, así como una amplia oferta de rutas de senderismo que pueden llegar a espectaculares miradores, como el Faro Norte, el Faro do Peito o el Mirador do Alto do Príncipe, desde donde apreciar unas imponentes vistas panorámicas del entorno.

Isla de la Toja

Es otra de las más conocidas y populares por sus aguas termales, y es que su balneario es uno de los principales atractivos, además de por su famosa iglesia cubierta de conchas. Para acceder a ella es muy fácil ya que está ubicada en la Ría de Arousa y unida a la península de O Grove por un puente de 400 metros de longitud.

Islas Sisargas

En la Costa da Morte, con el pueblo marinero de Malpica y su cabo de San Adrián enfrente, se encuentra este archipiélago de tres escarpadas islas, en las que no solamente sorprenden sus paisajes, sino también su historia y sus leyendas. Grande, Chica y Malante, las tres islas, son un auténtico paraíso de zoología y ecología y albergan leyendas que hablan de romanos poblando las Sisargas, construyendo calzadas, necrópolis y aras.

Isla de Ons

La isla de Ons es una reserva ornitológica en la que viven especies animales tan curiosas como el lagarto ocelado, el más grande de Europa, además de las clásicas gaviotas. Se pueden encontrar algunos núcleos de población ya que se trata de una isla habitada, entre los que destaca la aldea O Curro; y paradisíacas playas casi vírgenes, como Dornas, Area dos Cans o Melide. Además, sobre el arenal de Canexol se encuentra el cementerio y el castro que muestran que ya había habitantes en la isla hace cientos de años.

Isla de Sálvora

Se trata de una isla con mucha historia: fue habitada por colonos hasta la década de los setenta y en 2008 fue adquirida por la Xunta de Galicia para iniciar sus medidas de protección como espacio natural. Mientras se recorre su territorio se puede apreciar su antigua fábrica de salazón, la antigua aldea, la capilla de Santa Catalina o el faro, entre otros monumentos. Pero también conviene adentrarse en sus preciosas playas y contemplar la fauna salvaje que la habita.

Isla de Arosa

Con siete kilómetros de longitud, esta isla pontevedresa, conocida popularmente como A Illa, ofrece un paisaje variado, con monte y llanura. A finales del siglo XX se unió con la península con un largo puente, lo que la hizo perder su insularidad, pero no el encanto de su entorno natural privilegiado. Hay que visitar el Parque Natural de Carreirón, el faro de Punta Cabalo y bañarse en sus bonitas playas.

Isla de Cortegada

En la Isla de Cortegada se encuentra el bosque de laureles más grande de Europa. Estuvo habitada hasta principios del siglo XX y de ello se pueden apreciar resquicios, como la antigua casona, el embarcadero, diferentes cuadras, pozos… o la iglesia y el cruceiro.

Isla de San Simón

Aunque sus primeros habitantes registrados fueron monjes, la tranquilidad y la paz del terreno se borró cuando fue saqueada por los piratas ingleses y posteriormente fue reconvertida en leprosería, campo de concentración y exterminio de presos políticos… hasta que durante el franquismo fue usada como lugar de vacaciones para la Guardia de Franco. En 1999 fue rehabilitada y declarada Bien de Interés Cultural. Se encuentra en la Ría de Vigo y está unida a la Isla de San Antón a través de un puente, y también conviene visitar los islotes de San Bartolomé y San Norberto.

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