Imágenes del proyecto de reforma de Balaídos presentado en 2009.
Vigo Secreto: La reforma de Balaídos que nunca fue para un Mundial que España nunca acogió
En 2009, Santi Domínguez, por entonces teniente de alcalde de la ciudad con el BNG, presentó un proyecto de remodelación y ampliación de aforo del estadio municipal para que la ciudad pudiese optar a ser sede del Mundial 2018/2022 de la candidatura ibérica España-Portugal
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Vigo quiere ser sede del Mundial de fútbol que en 2030 organizará España de manera conjunta con Portugal y Marruecos. Pero no es la primera vez que la ciudad presenta su candidatura a albergar partidos de la máxima competición mundial de selecciones, después de acoger la fase de grupos del Mundial de 1982.
Para lograrlo, uno de los principales requisitos es tener un estadio que se adapte a las exigencias de la FIFA. En el caso actual, desde el Concello apuntan a que la grada de Gol se rematará el año que viene para completar una obra que arrancó en 2015 y alcanzar las 30.000 butacas, mientras que ya está en marcha la que se llevará a cabo en Tribuna y que permitirá un aforo de 43.000 espectadores.
Otro proyecto de reforma se planteó en 2009 con el objetivo de que la ciudad pudiese optar a ser sede de los Mundiales de 2018 o 2022 de la candidatura ibérica España-Portugal. Ni la obra se hizo ni esos campeonatos se disputaron en la Península Ibérica.
Septiembre de 2009: presentación del proyecto
Hay que remontarse a 2009. Abel Caballero era alcalde de Vigo en su primer mandato, en el que gobernó en coalición con el BNG derrocando al PP de Corina Porro. El segundo de abordo era el nacionalista Santi Domínguez, que fue el encargado de defender, en septiembre de ese año, el proyecto de la ciudad olívica para ser sede mundialista, una "gran oportunidad" por el impacto internacional y por el retorno económico que conllevaría.
"Vigo y el Celta merecen esta reforma", argumentó, señalando que el estadio no se actualizaba desde que se preparó para acoger los partidos del Mundial 82.
El presupuesto era de 123 millones de euros; 104 destinados a la reforma del estadio y el resto a la construcción de un aparcamiento público soterrado de 2.074 plazas y 818 de uso exclusivo del estadio bajo las gradas.
Más de 42.000 espectadores
La presentación hablaba de un "Nuevo Balaídos", completamente reformado y con capacidad para 42.381 espectadores, todos sentados y cubiertos. Según la documentación municipal, el estadio se organizaría en 3 anillos, uno inferior, de 19.391 plazas; otro superior, con 20.198 asientos; y un tercero intermedio de 2.804 destinado a palcos, usos corporativos y prensa, además de cuatro plantas y dos sótanos con zonas comerciales, restauración, oficinas, espacios de reunión y áreas VIP.
Se construiría en cuatro fases organizadas para no interrumpir la competición. Primero Marcador, luego Tribuna, después Gol y finalmente Río, con una duración total estimada de cuatro a cinco años. Además, avalaba la seguridad y funcionalidad del estadio asegurando que se podía hacer una evacuación completa de las instalaciones en seis minutos.
Además de la mejora urbana del entorno, el proyecto presumía de aprovechar el agua de la lluvia para regar el césped, la incorporación de paneles fotovoltaicos y una propuesta de tratamiento del río Lagares, cuya presencia se integraba en el discurso arquitectónico del conjunto. Una obra de tal calibre que permitiría que Vigo acogiese partidos de alto nivel, hasta semifinales del Mundial.
Xabier Alonso, segundo de a bordo
Además de Domínguez, detrás del proyecto se encontraba el concelleiro de deportes, también del BNG, Xabier Alonso, que defendía que Galicia no se podía quedar fuera de ese Mundial ibérico y que Vigo tenía como ventaja la cercanía con Portugal. La ciudad no se podía permitir, aseguraba, desaprovechar esa oportunidad por no hacer "los deberes" que pedía la FIFA.
Tras presentarlo, Alonso destacó que había tenido "buena acogida" por parte de la Real Federación Española de Fútbol y que había sorprendido por su "versatilidad" y sus componentes medioambientales. La documentación se entregó a Miguel Galán, responsable federativo vinculado a la candidatura ibérica, junto con un dossier más amplio sobre hospitalidad, turismo e historia de Vigo.
Presentación del proyecto de reforma de Balaídos en 2009.
El libro oficial de la candidatura hablaba de 18 ciudades y 21 estadios candidatos, pero el torneo final debía resolverse con 12 sedes. Vigo competiría con ciudades como A Coruña, Oviedo o Gijón, dentro del cuadrante norte.
Vigo clamaba por la necesidad de modernizar un estadio envejecido desde 1982 y destacaba la influencia positiva en la ciudad que tendría la remodelación urbana que conllevaba, así como la necesidad de que Galicia, representada por Vigo, estuviese en un Mundial organizado con el país vecino.
Además, el proyecto fue seleccionado para la Bienal de São Paulo y, según se destacó en la prensa local de la época, la RFEF llegó a valorar la propuesta de Balaídos como la mejor entre los estadios candidatos en febrero de 2010.
Las contras
El gran problema era el dinero. Desde el Concello admitían no tener recursos suficientes para afrontar el proyecto y dirigía sus miradas a una financiación a cuatro bandas, con el apoyo del Gobierno central, la Xunta y la Diputación; incluso se habló de un posible apoyo económico por parte de la Liga.
Esta gran operación quedaba totalmente vinculada a que la candidatura ibérica fuese la elegida para cualquiera de los dos Mundiales, de 2018 o 2022, y que Vigo fuese seleccionada como sede. En el plano político, lo "faraónico" de la propuesta tampoco convencía, y hasta el propio Caballero fue modificando su opinión; partió de que no era una demanda inmediata de la ciudadanía y terminó confirmando que la reforma era necesaria, aunque se tuviesen que buscar otras vías.
Además, aquella temporada el Celta estaba en Segunda División, hambriento de una afición que no acudía al estadio; según datos de Transfermarkt, las dos últimas temporadas la media de asistencia era de 6.706 y 7.105, respectivamente. En la 2009/2010, crecía hasta los 8.319; es decir, a pesar de la tendencia al alta, que se confirmaría los años siguientes, quedaba lejos de poder pensar en llenar un estadio de más de 42.000 espectadores.
Sin Mundial, sin reforma
El recorrido de este "Nuevo Balaídos" fue de poco más de un año: el 2 de diciembre de 2010, la FIFA adjudicó el Mundial de 2018 a Rusia y el de 2022 a Qatar, por lo que desapareció la posibilidad de un Mundial ibérico y, con él, el plan de inversión de 123 millones, la renovación del entorno y la ampliación del aforo.
Hubo que esperar 5 años a que se comenzase una reforma de Balaídos. Arrancó en 2015 y se espera que esté finalizada el año que viene, en 2027; además, de cara a 2030, se comienza a trabajar en la futura obra de Tribuna para alcanzar 43.000 butacas.
Ahora, España sí que tiene adjudicado el Mundial; otra cosa es que Vigo pueda formar parte de él.