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Miedo entre los vecinos de Menéndez Pelayo, en Vigo, por los 'narcopisos': "Estamos amenazados"

El trasiego constante de personas, los problemas de convivencia, los destrozos en las zonas comunes y las amenazas son la nueva normalidad en esta céntrica calle de Vigo

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El miedo y la inseguridad se han convertido en el día a día de los vecinos de la calle Menéndez Pelayo, en Vigo, debido a la creciente presencia de 'narcopisos' en la zona. El trasiego constante de personas, los problemas de convivencia, los destrozos en las zonas comunes y las amenazas son la nueva normalidad en esta céntrica calle de Vigo y han llevado a los residentes a pedir ayuda a distintas administraciones y fuerzas de seguridad. Sin embargo, sostienen que, por el momento, no han encontrado una solución.

"Estamos amenazados", resume un vecino, que prefiere mantener su identidad en el anonimato por temor a posibles represalias. Según explica, los problemas se intensificaron a partir del mes de marzo y afectan a residentes de varios edificios de la calle, donde, asegura, se ha vuelto habitual la entrada y salida de personas durante el día y, especialmente, por la noche. "Es un sinvivir", asegura.

El vecino relata que a partir de ese momento, una de las viviendas de la zona -perteneciente a una persona drogodependiente y con esquizofrenia- comenzó a alquilar habitaciones a otras personas con problemas de adicción. Desde entonces, sostiene, la convivencia se ha deteriorado progresivamente. "La gente viene a dormir y a consumir, nos reventaron el portal, las zonas comunes e incluso incendiaron el piso", enumera algunos de los principales problemas.

Según relatan los vecinos, el pico de inseguridad se vivió el pasado 27 de septiembre, cuando se inició un incendio en una de las habitaciones del 'narcopiso', que se extendió provocando importantes daños. El residente relata que el fuego se produjo de madrugada y que los ocupantes abandonaron el edificio sin avisar al resto de vecinos: "Salieron como ratas. No avisaron a nadie, no prestaron auxilio ni dieron la voz de alarma. Se fueron".

"Por suerte" un vecino continuaba despierto y, al detectar el olor a humo, dio la voz de alarma.

El fuego, asegura, afectó a varias habitaciones y dejó el piso sin condiciones para vivir. De hecho, según el vecino, la mayoría de la vivienda se encuentra precintada y quedó prácticamente inhabitable, sin cocina, baño ni suministro eléctrico. Pese a ello, asegura que varias personas continúan accediendo al piso y utilizando algunas de las habitaciones que quedaron menos afectadas. El humo y el hollín también habrían perjudicado a otras viviendas del edificio, cuyos residentes tuvieron que hacer frente a las consecuencias del incendio.

Tras el incendio, la preocupación escaló todavía más: continuaron las visitas al inmueble y los conflictos. También afirma que, después de que el caso trascendiese públicamente, algunos residentes comenzaron a recibir amenazas. "Cada vez que sale una noticia, la situación empeora", sostiene. Según explica, tanto él como otras personas de su entorno han sido objeto de intimidaciones y amenazas. Esta situación ha llevado a algunos vecinos a instalar cámaras de vigilancia, alarmas y sensores de humo en sus viviendas. "Tenemos miedo hasta de salir de casa", asegura.

Una sensación de inseguridad que se extiende al barrio

Los problemas que describen los residentes no se limitarían a un único inmueble. El vecino asegura que hay varias viviendas de la calle afectadas por situaciones similares y menciona episodios de robos, daños en vehículos y altercados que, según afirma, contribuyen a aumentar la sensación de inseguridad.

También recuerda incidentes anteriores en los que, según su relato, se produjeron daños en la puerta de una vivienda con una herramienta y se arrojaron objetos peligrosos al patio del inmueble.

Esta situación ha llevado a los residentes a trasladar sus quejas a diferentes organismos, entre ellos la Policía Local, la Policía Nacional, la Fiscalía y el Concello de Vigo. También asegura que han acudido a la vía judicial para solicitar medidas de protección y poner fin a los problemas que denuncian, aunque por el momento, sin obtener soluciones.

A estas gestiones se suman las quejas presentadas ante los servicios municipales de Urbanismo por el mal estado en el que se encuentra el inmueble tras el incendio. Según el informe que recibieron este viernes, el Ayuntamiento les permite seguir viviendo en él pese a los daños ocasionados por el fuego.

"Es una situación de desesperación. Hemos llamado a muchas puertas y no sabemos qué más hacer", lamentan los vecinos, cuya principal petición es que se adopten medidas para garantizar su seguridad y evitar que se repitan los incidentes y poder vivir tranquilos en su propia vivienda.