Vigo durante el apagón

Vigo durante el apagón Treintayseis

Ofrecido por:

Vigo

Un año desde el apagón que dejó Vigo incomunicado: "La gente estaba más educada y más amable que nunca"

Vecinos y vecinas de Vigo comparten con Treintayseis sus recuerdos de aquel 28 de abril de 2025, en el que toda España se quedó sin suministro eléctrico

Más información: Así se vivió el apagón eléctrico en Vigo, en imágenes

Publicada

Hace mañana un año, Vigo —al igual que el resto de España— sufrió un apagón masivo que dejó a la ciudad completamente incomunicada y sin suministro eléctrico durante más de 12 horas. Fue un suceso sin precedentes que paralizó durante horas a la gran urbe gallega. Todo ocurrió a las 12:33 horas, cuando la luz dejó de funcionar completamente en toda Galicia, y, poco después, le siguió la cobertura.

La incertidumbre fue el sentimiento dominante a lo largo de la jornada. En un primer momento, se pensó que se trataba de un corte puntual que se resolvería en pocas horas, pero con el paso del tiempo comenzó a surgir el temor de que la situación pudiera prolongarse durante días. "Al principio pensamos que era un corte normal de luz pero nos fuimos dando cuenta de que era más grave", es el recuerdo que tienen de aquel día la mayoría de vigueses, a los que el apagón les sorprendió en el trabajo.

"A medida que avanzaba la mañana, nos dimos cuenta de que la situación era más grave de lo que parecía. Aun así, la jornada en el colegio transcurrió con relativa normalidad hasta el final del día", relata una profesora. La docente destaca que el verdadero problema fue la jornada siguiente: "El día siguiente fue caótico, porque no sabíamos si los niños podrían venir o no. Nosotros estuvimos en el centro, pero muchos alumnos se quedaron en casa".

Con todo, para la mayoría de los habitantes de la ciudad, el 28 de abril de 2026 quedará en el recuerdo como un inesperado día libre. Muchos aprovecharon el buen tiempo —con temperaturas que superaron los 20 grados— para salir a la calle. "Aproveché para ir a la playa y jugar a juegos de mesa. Luego nos fuimos a dormir pronto porque, sin luz, tampoco había mucho que hacer", explica un vigués. "Hacía muchísimo calor y, al no poder ir a trabajar, decidí ir a la playa, aunque con bastante miedo porque no funcionaban los semáforos", cuenta otra viguesa. Se trata de testimonios que corroboran las imágenes más destacadas que dejó la jornada: terrazas llenas, playas a rebosar y parques plagados de gente.

Paseo de Alfonso durante el apagón

Paseo de Alfonso durante el apagón S.P.

Sin embargo, también hubo vigueses que, desconcertados, acudieron rápidamente a tiendas de electrodomésticos en busca de pilas, radios y linternas y pasaron el resto de la jornada en casa. "Todo el inventario que tenía de radios, pilas, linternas y hornillos de gas se me terminó ese día", recuerdan en New Master, una tienda de electrodomésticos de Sanjurjo Badía.

Pérdidas en alimentación

La mayoría de empresas cerraron sus puertas por el día: sin electricidad, no se podían procesar pagos con tarjeta ni conservar alimentos. Solo algunos grandes establecimientos, como el Zara de Príncipe o los supermercados Alcampo del centro comercial Vialia y de Coia, provistos de sus propios generadores, pudieron seguir operando.

El supermercado Alcampo del Centro Comercial Vialia durante el apagón

El supermercado Alcampo del Centro Comercial Vialia durante el apagón S.P.

Sin duda, los establecimientos de alimentación y los locales de hostelería fueron los más afectados por la falta de suministro eléctrico. No solo dejaron de registrar ventas, sino que también sufrieron pérdidas de materia prima. "Nosotros lo recordamos como un día de mucha incertidumbre, porque nos recordó un poco a la pandemia y no sabíamos cuándo íbamos a volver a la normalidad", señala Pablo, propietario del restaurante Othilio.

El hostelero explica que aquellas horas estuvieron marcadas por la preocupación, ya que el sector depende directamente tanto del suministro eléctrico como de la conservación de los productos. "Fue un día muy nervioso y ahora, cada vez que se va la luz en el local, inevitablemente nos viene a la mente aquel momento", añade.

Largas colas en la estación de autobuses

Los viajeros fueron otros de los grandes afectados. Con la red ferroviaria completamente detenida, los autobuses se convirtieron en la única alternativa para desplazarse dentro de Galicia. La situación provocó que la estación de autobuses de Vigo se viera desbordada, con colas de más de dos horas.

Colas en la estación de autobuses de Vigo durante el apagón

Colas en la estación de autobuses de Vigo durante el apagón S.P.

Esta estampa se vio reflejada en cada una de las intermodales de las ciudades gallegas. Nuria, arquitecta a la que el apagón le pilló teletrabajando en casa, recuerda que su hijo estaba en Santiago de Compostela y llegó muy tardea Vigo por esta razón. No poder comunicarse con Daniel mantuvo en vilo a esta viguesa, que ironiza sobre la situación de su hija en Salamanca: "No les importó un pimiento. Tenían que hacer cosas de la universidad, pero por solidaridad siguieron bebiendo en el río".

Por fortuna, no se registraron muchos incidentes en las carreteras, pese a que el apagón sorprendió a muchos en la carretera. "Yo me enteré porque empezaron a fallar los semáforos. Estaba en O Calvario y todos se pusieron en ámbar", explica José, taxista en Vigo, que enseguida sintonizó Radio Nacional de España (RNE) para conocer qué había sucedido.

Calle Urzáiz, en Vigo, durante el apagón

Calle Urzáiz, en Vigo, durante el apagón S.P.

La línea móvil y el sistema de gestión de la flota dejó de funcionar. La mano alzada volvió a ser el método para pedir un taxi y el efectivo la única forma de pago disponible: "Teníamos el problema de que no funcionaban las tarjetas de crédito". José realizó su último servicio a las 22:00 horas, la oscuridad invadía entonces las calles olívicas y ya era "peligroso" conducir.

"La gente me pareció super civilizada"

Nuria, que no tenía acceso a información, fue consciente de la gravedad del asunto una vez bajó a la panadería y comenzó a escuchar las conversaciones de sus vecinos. Se dio cuenta de que el apagón iba a durar todo el día y el trabajo pasó a un segundo plano: "Entonces, ya me quedé todo el rato en el balcón".

Cuando la preocupación por el estado de sus hijos y allegados se lo permitió, decidió darse una vuelta con el coche "para cotillear", con la radio sintonizada. "La gente me pareció super civilizada", recuerda Nuria, que no escuchó pitidos ni el caos habitual de calles como Pizarro o Gran Vía: "Había como un orden consensuado, me pareció sorprendente".

José también destaca el civismo y la educación de los vigueses y las viguesas aquella jornada. Especialmente en carretera, ya que la precaución al volante primó y todo el mundo cedía el paso. "La gente estaba más educada y más amable que nunca", sentencia, a la vez que recuerda que aquel día vio más niños que nunca en la calle hasta el anochecer.

Gasolinera de Vigo durante el apagón

Gasolinera de Vigo durante el apagón S.P.

A pesar de la magnitud del apagón, Vigo respondió con una notable calma. No se registraron incidentes graves, robos ni actos vandálicos. Cuando la electricidad regresó en la madrugada del 29 de abril, la conclusión era unánime entre vecinos y autoridades: Vigo estuvo a la altura de las circunstancias.