Ana Lores en la Mercería Crespo de Vigo.
Mercería Crespo, la más antigua de Vigo: "Dejé los Recursos Humanos por seguir este negocio"
Ana Lores dejó su trabajo para volver a la mercería en la que su madre trabajó desde los 13 años de edad. No se arrepiente del cambio y, además, frente a las horas bajas del comercio local, esta viguesa impregna optimismo: "Creo que en un futuro la gente joven valorará el trato cercano y, en nuestro caso, ya empezamos a ver cómo apuestan más por reutilizar prendas, customizarlas y repararlas"
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En rúa Sombrereros, 8, de Vigo, existe ese halo de comercio local, próximo, casi de villa pequeñita, gracias a que, detrás de un escaparate de toda la vida, la Mercería Crespo sigue vendiendo hilos, agujas y, muy especialmente, complementos para la indumentaria tradicional gallega.
Ana Lores creció entre telas, lanas y botones y, lejos de mostrar una actitud derrotista por las horas bajas que atraviesa el comercio local, transmite la ilusión de una persona que recién comienza con su negocio.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad: El señor Crespo abrió esta mercería hace años, cuando el Concello de Vigo ocupaba lo que hoy es la Plaza de la Constitución. La madre de Ana comenzó a trabajar con él cuando apenas tenía 13 años y sentó las bases de un negocio que luego se volvió familiar, pero de la suya propia. "En nuestro logo figura el año 1965, que fue cuando mi madre empezó a trabajar aquí. Pero la mercería tiene más de 100 años, de hecho, gente que pasa recuerda hacerlo cuando era niño o niña", señala Ana. "Es la más antigua de Vigo. Antes era La Favorita, pero ahora es la nuestra", añade.
Con todo, Ana intentó investigar la fecha oficial de apertura de este negocio, pero, por el momento y hasta el día de hoy, no ha tenido suerte: "Cuando nos pusimos un poco con eso, el antiguo propietario, el señor Crespo, ya había fallecido, entonces, bueno, no teníamos una manera muy oportuna para saber esa fecha de apertura. Aunque también preguntamos en la Cámara de Comercio, pero no pudimos averiguarla, por eso pusimos la fecha de inicio de mi madre, de cuando empezó a trabajar aquí", precisa Ana.
Mercería Crespo, en Vigo.
Adaptación a los tiempos
A lo largo de todo este tiempo, y con el objetivo de dar respuesta a la demanda y a las necesidades de los clientes, la Mercería Crespo se fue adaptando y reinventando. "Al principio había más ropa interior, además de artículos clásicos de mercería como hilos o botones. Luego esto cambió. Se introdujo más material de labores y complementos de tradicional, por los que mis padres ya apostaron en su momento", explica Lores.
Precisamente, hace diez años, cuando a los padres de Ana les llegó el momento de la jubilación, le propusieron a su hija perpetuar este negocio vigués y ella aceptó: "Dejé los Recursos Humanos y las relaciones laborales y me vine para aquí. No me arrepiento del cambio, la verdad. Yo me crié aquí y siempre fue un negocio que me gustó muchísimo", confiesa Ana. "Sí que es cierto que el horario es más duro, pero a mí me gusta mucho el trato personal y cercano. Era un negocio creado, que funcionaba bien y, sinceramente, me daba pena que se tuviese que cerrar. Al principio lo combiné con mi otro trabajo, pero en realidad no era viable, así que ya me centré solo en esto", añade.
Mercería Crespo, en Vigo.
Salto a Internet con el mundo tradicional
Crespo no cuenta, a día de hoy, con venta online, sin embargo, y en un corto periodo de tiempo, prevé dar el salto a la red con la venta de producto relacionado con el traje tradicional, una de las vías en las que se ha especializado este negocio. "La mercería es muy trabajosa y muy liosa para incorporarla al online, además es un tipo de tienda muy cercana y de trato personalizado, de ayuda. Al final creo que con Internet se pierde un poco, hay empresas que lo gestionan estupendamente, ¡eh!, pero yo apuesto por el comercio de proximidad. Al final una mercería en una ciudad es necesaria. Siempre hay algún problema con alguna tienda o quieres customizar una prenda", dice Ana. "Yo creo que, desde la pandemia, noto que hay una mayor conciencia con el medioambiente y gente que apuesta por reutilizar y customizar. Nosotros tenemos también servicio de arreglos y asesoramos", añade.
Sobre cómo se consigue sobrevivir desde el pequeño comercio frente al avance de Internet y de las grandes superficies comerciales, Ana defiende su política de trato cercano al cliente o el asesoramiento, "que es algo que no se encuentra en tiendas online". Con todo, la responsable de la mercería cuenta que "hubo que reinventarse y tiramos, especialmente, por la confección de ropa tradicional -para eventos como Reconquista-. Yo intenté hacerlo un poco asequible a todos los bolsillos, al tiempo que buscaba aportar mi grano de arena a la recuperación de nuestra cultura y de nuestras raíces". La previsión es que estos materiales y prendas se puedan encontrar en los próximos meses por Internet.
Ropa tradicional en la Mercería Crespo de Vigo.
Sobre si la Mercería Crespo tendrá relevo generacional, Ana todavía no lo sabe, aunque espera que así sea: "Tengo dos hijos y parece que no tienen idea de continuar con esto, aunque me gustaría que se mantuviese la tienda. Si no es con mis hijos, pues con otra persona. Yo confío en que en el futuro la gente valorará esto, el comercio de proximidad... Es algo que yo ya veo. La gente joven se está animando a hacer sus arreglillos, a customizar...", concluye esperanzada.
Entrada de la Mercería Crespo, en Vigo.