Emilio Madarnás, ultrarunner vigués.

Emilio Madarnás, ultrarunner vigués. Miguel Rúa

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El mundo ultrarunner, por un vigués: "Cuando me di cuenta hacía 50 kilómetros de entreno"

Emilio Madarnás prefiere sumar kilómetros que reducir tiempos: "Yo no podría sufrir por dos segundos", señala. Asegura que su pretensión no es poner el cuerpo "a tope", sino escucharlo, disfrutar en la medida de lo posible de las largas carreras que afronta y cumplir sus propios retos deportivos compitiendo contra él mismo. Quizá por eso mismo "no muere en el intento", sino que nunca pierde la alegría

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Hace unos días, Emilio Madarnás (Vigo, 1987) llegaba a la meta del desafío 101 KM Peregrinos de El Bierzo y todavía tenía humor -y aire- para soplar la gaita. Un fotógrafo inmortalizaba el momento de este ultrarunner vigués que, en poco tiempo, ha visto cómo su perfil de Instagram ha subido en número de seguidores hasta rozar los 7000 y su presencia se ha vuelto un reclamo en las carreras. Muchas personas le escriben interesadas por sus desafíos extremos: "¿Por dónde empiezo?" es quizás la pregunta que más frecuentemente se encuentra este trabajador de la automoción en su bandeja de entrada.

Él lo tiene claro: Nunca usa en sus redes un "tienes que hacer esto si quieres correr". Porque, tal y como recuerda Emilio -@Hassel_Run en el 2.0- cada cuerpo, situación vital y física es diferente, y él desconoce quién está al otro lado de la pantalla del móvil. Sí disfruta, en todo caso, de compartir con sus followers cómo se va sintiendo en cada uno de sus desafíos: Ya sea emprender el Camino de Santiago corriendo o participar en una ultramaratón de alguna capital europea. Es algo que, además, le da vida cuando más lo necesita: "Suelo acabar con unos 60 clips de vídeo. La gente se sorprende de que saque fuerzas para grabarme pero, en realidad, es algo que me ayuda, porque en esos momentos en los que estoy grabando no pienso en que estoy corriendo. La mente se distrae", explica el vigués.

Comienzo, en 2010

Como muchos deportistas, Emilio empezó en competiciones en asfalto y por la ciudad olívica. Lo hizo en 2010, en el calendario deportivo de Vigo y cuando quizás no había explotado el "boom runner". Lo anterior lo combinaba con el fútbol sala y con andar en bicicleta, siempre que había oportunidad. "Cuando pasó lo del COVID y no podía ir a la piscina, jugar al fútbol sala o montar en bici, porque al final tampoco podíamos movernos más que por Vigo; pues volvía a correr más", recuerda el vigués, quien tuvo en el Camino de Santiago uno de sus primeros desafíos: Apretar el Camino de Santiago. "Pensé, 'voy a darle un poco de chicha'", remarca. Emilio fue "subiendo marchas" en el tradicional camino a la capital gallega: Primero, sin parar, después, corriendo. Primero, acompañado, después, solo.

Emilio Madarnás.

Emilio Madarnás. Kilos de Sobra.

Ahora, varios años después, es capaz de correr 100 kilómetros sin perder su alegría e, incluso, de no colgarse galones: "No es mayor locura que meterse al cuerpo una maratón o una media maratón, a cuchillo -se refiere a los participantes que van a batir marcas-. Es menos tiempo, pero también es un desgaste brutal", remarca. "En 100 te vas gestionando, no vas siempre vas a tope. Es más fatiga durante más tiempo pero, si a nivel muscular aguantas, el pulmón lo vas gestionando. Me parece más exigente una maratón o una media a ritmo competitivo", añade.

Con todo, este vigués explica que se estudia las carreras para ponerse pequeñas metas y nunca deja de entrenar. Antes, de manera "más lúdica", pero, actualmente, la exigencia ha subido y las salidas a correr, a modo entreno, también. "Cuando me di cuenta un día me estaba haciendo 50 kilómetros de entrenamiento", cuenta.

"La velocidad me estresa"

Con todo, este ultrarunner admite que no es amigo de la velocidad: "Me estresa. Sinceramente me parece brutal lo que hace la gente con los ritmos altos, pero yo peto", remarca. "Yo soy un poco como Forrest Gump, me pongo a correr hasta que me aburro", añade entre risas. Aun así, piensa que, genéticamente, es capaz de procesar bien el gasto energético y la recuperación: "La semana anterior me hice 100 kilómetros y esta pasada, 40, y estoy perfectamente. Pienso que tengo una predisposición del cuerpo al esfuerzo y a la recuperación. También es importante estar mentalmente fuerte y ahora mi propósito es hacer fuerza, que es un poco lo que más pereza me da. Pero muscularmente estoy bien, no tengo ni una sola molestia, pero no sé por qué es, porque cuando jugaba al fútbol sala me lesionaba cada tres meses", asegura.

Precisamente, en una de las últimas se pasó 30 horas sin dormir: "Llegué a un punto que hice como una especie de click, y luego estaba como un búho", señala.

Emilio durante una carrera por el monte.

Emilio durante una carrera por el monte. Ivancho

Un sueño: El Sáhara o la selva por etapas

Lo que Emilio quiere transmitir y cree, por los mensajes que recibe, es que lo que hace puede ser divertido y se puede disfrutar. "Es importante elegir un deporte que te guste y, poco a poco, dejarse llevar. No tiene más", insiste. "No hay que tener prisa. Si quieres hacer 100 kilómetros tienes que estar preparado para ello e igual nunca llegas a estarlo, porque cada persona es un mundo y tiene sus circunstancias", añade.

Este vigués concluye que lo que más le gusta de este mundo es, sin duda, la parte del turismo deportivo y el descubrir lugares que, como un turista normal, nunca sería posible: "Subir y bajar montañas, atravesar pueblos... Es muy guay", opina. "También me gusta la sensación de pensar que puedo hacer 100 kilómetros, llegar a este límite y salir vivo y con una sonrisa. Es brutal. Llegas como si fueras una botella de champán a punto de abrir. Si pudiera, me iría sin duda a correr un maratón en el Sáhara o a la selva un trail por etapas", añade.

Su próximo desafío será la Backyard Ultra de Castro Caldelas, en Ourense. Un bucle "infinito" de 6,7 kilómetros con un tiempo limitado para atravesar la meta. De no cumplirse, el corredor quedará eliminado. El ganador será el que más aguante.

Emilio en la 101 KM Peregrinos.

Emilio en la 101 KM Peregrinos. Cedida