La misión Artemis II a la Luna, controlada desde Vigo: La idea es volver, pero para quedarse

La misión Artemis II a la Luna, controlada desde Vigo: "La idea es volver, pero para quedarse" Cedidas / NASA

Ciencia

La misión Artemis II a la Luna, controlada desde Vigo: "La idea es volver, pero para quedarse"

El Grupo de Tecnologías Aeroespaciales (GTA), perteneciente al Centro de Investigación atlanTTic, ha participado en este hito histórico con un seguimiento desde el despegue hasta el regreso de la nave Orion

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Este sábado, de madrugada en España, la misión Artemis II finalizará con el amerizaje de la nave Orion en el Océano Pacífico tras su expedición a la Luna, en la que rodearon la cara oculta del satélite terrestre. Así, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han hecho historia tras convertirse en los seres humanos que más lejos han estado de la Tierra desde la misión Apollo 13.

Este hito que pasará a la historia incluirá la participación de Vigo; concretamente, el Grupo de Tecnologías Aeroespaciales (GTA), perteneciente al Centro de Investigación atlanTTic de la Universidade de Vigo. Desde ahí, dos operadores han estado pendientes a lo largo de los 10 días de misión de la trayectoria de la nave.

"Estamos muy ilusionados, era un reto estar implicados en esta misión, porque son unos hechos que formarán parte de la historia", reconoce Manuel Diz, uno de los dos investigadores que han participado desde la ciudad olívica.

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Diz atiende a Treintayseis durante una de las intensas jornadas de trabajo, casi ininterrumpido: "Hacemos horarios nocturnos, ya que es cuando sale la Luna, en franjas horarias que van desde las 02:00 hasta las 10:00 horas, en horario español". Su trabajo lo hacen coordinándose con Integrasys, la empresa andaluza, situada en Sevilla, con la que participan en esta misión y que tiene el contacto directo con Estados Unidos.

Entre ellos intercambian datos, contrastan información y también se comparan con una antena situada en Alemania, de 20 metros de diámetro, 10 veces más grande que la que recoge la señal desde Vigo. "Ahí vemos la señal con más definición, incluso antes de que empecemos a verla nosotros", añade.

El investigador de la UVigo explica su labor asimilándola a la radio de un coche, en la que "pones una frecuencia para sintonizar y escuchar una cadena de radio"; en este caso, la nave está a gran distancia y se mueve a mucha velocidad, por lo que se produce el efecto Doppler; en base a la frecuencia de la señal, que puede estar desplazada, pueden calcular la velocidad y posición de la nave en el trayecto, a falta de "GPS en el espacio".

Regreso a la Luna

Desde el GTA estuvieron presentes desde el despegue de una misión que, incide Diz, es "muy segura", una de las razones por las que se ha tardado tanto en regresar a la Luna, por cumplir unos estándares de seguridad que nada tienen que ver con aquella Apolo 11 que alunizó. "El Apolo, en comparación con un teléfono móvil, era peor en procesamiento y almacenamiento", explica para dar a entender aquel hito y los avances logrados hasta ahora.

Artemis II nace de una nueva carrera espacial, esta vez entre Estados Unidos y China, y que tiene como objetivo no sólo llegar u orbitar, sino quedarse; ese es el siguiente paso. De hecho, el investigador explica que la misión pretendía, en un principio, situar un "orbitador alrededor de la Luna", una idea que se eliminó y se cambió por instalar una base lunar.

Pero a pesar de cómo de "futurista" suena esto, Diz considera que, tal y como se planea desde la Agencia Espacial Europea, "el futuro de los asentamientos en la Luna serán dentro de las cuevas lunares", ya que permite protegerse de la radiación, de los cambios agresivos de temperatura y del impacto de micrometeoritos, entre otras ventajas.

"El humano salió de las cuevas para descubrir la Tierra y ahora vuelve a las cavernas para descubrir la Luna", describe.

Unas cuevas de las que sólo se tienen fotografías tomadas por satélites y radares de las entradas, pero que se calcula que son inmensas, "con alturas como 12 pisos"; unos tubos de lava como los que existen en la Tierra y que, por la morfología del satélite, se conviertan en los hábitats del futuro.

Naves hablando entre ellas

Para Manuel Diz, el hecho de volver, otra vez, a la Luna, es en sí un hito, pero lo que más le ha llamado la atención ha sido las tecnologías que se han ido probando a lo largo de la misión. "Me impresiona porque estamos viendo a naves hablar entre ellas", destaca sobre las comunicaciones entre Orion y la Estación Espacial Internacional.

"No era plenamente consciente, porque siempre nos centramos en la relación entre la Tierra y la nave", prosigue para incidir en que la atmósfera causa problemas en la propagación de la señal, mientras que en el espacio, al no existir, las comunicaciones son más eficientes, algo que le ha "fascinado".

"Se están probando tecnologías que se verán en el futuro", aclara sobre la importancia de la misión Artemis, más allá del propio viaje hasta la Luna. "Se va a desplegar una constelación de satélites que van a funcionar como un GPS de la Luna, y también se hará en Marte, lo que hará que sepamos la ubicación concreta dentro del satélite y del planeta", ahonda.

"Estamos banalizando cosas que están pasando, tecnologías muy diferentes que han llegado para quedarse", concluye.

La labor del GTA no termina con el regreso de la misión a Tierra; los datos recabados durante estos días serán procesados para ir corrigiendo anomalías y para hacer correlación con los obtenidos en Sevilla y también con los de la NASA. "Estamos más enfocados en las misiones futuras, en conocer cómo se ha movido la nave durante la misión y corregir los posibles errores en la trayectoria", explica Diz, que lo resume como un "análisis forense".