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¿Navidades sin Albariño Rías Baixas? Un "problema" de la falta de previsión y la alta demanda

La D.O Rías Baixas no ha parado de crecer y así lo demuestran las cifras históricas de producción y exportación del último año. Ahora, las bodegas se enfrentan a una campaña navideña en la que la crisis de suministros y las escasas reservas suponen todo un reto para el abastecimiento
D.O Rías Baixas

Hemos escuchado hablar tanto en las últimas semanas sobre la «crisis de suministros», que la expresión podría terminar por convertirse ―con el permiso de la FundéuRAE―  en la palabra(s) del año. Las tensiones vividas a nivel global en la cadena de abastecimiento están afectando a todo tipo de sectores, y creando en consecuencia, un efecto dominó que ni el metaverso de Zuckerberg habría podido esquivar. O al menos a priori, eso es lo que parece.

En Galicia, el sector vitivinícola ha sido uno de los últimos señalados; y más concretamente el albariño Rías Baixas. Para entrar primero en contexto, es importante destacar que la D.O Rías Baixas viene de marcar unas cifras récord en el último año en cuanto a exportación y producción se refiere. Un crecimiento del 12,22% en volumen y un 14,33% en valor en mercados exteriores, y con previsiones que sitúan la cosecha de 2021 en unos 29,7 millones de litros de vino, según datos aportados recientemente por el Consejo Regulador. Con estos números resulta difícil imaginar unas Navidades en las que este albariño gallego no logré abastecer a la creciente demanda. 

Sin embargo, la palabra «imposible» parece haber perdido todo su significado, sobre todo tras los históricos acontecimientos que llevamos vividos. Los distribuidores locales sí que apuntan a un «problema que empieza a ser recurrente respecto a algunas referencias y marcas» del albariño Rías Baixas, si bien no tanto a nivel categórico. La gran pregunta que ahora nos hacemos todos es: ¿serán estos problemas suficientes como para generar una rotura de stock de cara a la campaña navideña?

¿Problema real u oportunismo?

Cadena de embotellado. Foto: Shutterstock.

Hace apenas una semana, el Consejo Regulador señalaba que ni la crisis sanitaria, ni la incertidumbre económica, los aranceles de Estados Unidos o las amenazas del Brexit habían podido frenar al sector de la Denominación de Origen Rías Baixas en su proceso de expansión hacia los mercados extranjeros. Con la Navidad a la vuelta de la esquina, el vino gallego se enfrenta ahora a una nueva problemática de raíz multifactorial: el desabastecimiento de su joya de la corona, el albariño. 

Demoras en los transportes, trabas en la producción de materias primas, reservas insuficientes por parte de las bodegas o malas previsiones, son sólo algunas de las direcciones en las que se está apuntando como posibles factores desencadenantes de esta crisis del vino. «Esto es algo de carácter mundial, no sólo a nivel Rías Baixas», matiza César Méndez, gerente de Viña Cartín en Portas. Esta bodega familiar elabora reconocidos vinos de la subzona do Salnés, como Terras de Lantaño, Viña Cartín o Ruta 49, con una única variedad de uva: el albariño de las Rías Baixas. 

Foto: Shutterstock.

El propietario de Viña Cartín subraya que esta falta de suministros para el embotellado gira principalmente hacia materiales como el vidrio: «las propias fábricas están diciendo que antes de fin de año no sirven ningún vidrio más«, explica. También los precios de estas materias primas se han disparado: «en lo que va de año el cartón subió un 20%, la uva más de un 30%… todo esto se va a repercutir en el consumo final», aclara el bodeguero. Todo ello, sumado a la «falta de previsión por parte de las bodegas», ha terminado por agravar la situación de muchas de estas empresas, generando el famoso «cuello de botella» en la producción.

Este problema en la línea de suministros viene provocado por un aumento inesperado de la demanda. Los diferentes sectores se han reactivado a un tiempo tras una fase pandémica muy restrictiva, las fábricas todavía no pueden operar al 100% de sus capacidades y la oferta no termina de seguir el ingente ritmo de pedidos. «No creo que vaya a haber una rotura de stock general, sí en ciertas bodegas y nosotros en alguna marca también», afirma Méndez. «Habrá bodegas que no puedan servir, pero de ahí a que se pare a nivel nacional la venta del albariño no. Hay bodegas grandes que ya están embotellando cosechas nuevas y eso da para abastecer el mercado», agrega.  

Foto: Shutterstock.

La otra cara de la moneda de esta crisis del albariño Rías Baixas nos la muestra Marcelo Radío, propietario de la Adega Eidos, en Sanxenxo. «Nosotros problemas de desabastecimiento no tuvimos, porque también funcionamos de una manera muy particular. Un tercio de la cosecha es nuestra, dos tercios es de uva comprada, pero todos los años se la compramos a los mismos viticultores en función de su producción (…) en cuanto a la venta más o menos vamos regulando lo mismo», afirma Radío. «Cada uno te va a contar del mercado según le fue a él, nosotros nuestro producto concreto lo colocamos sin ningún problema». En esta crisis del albariño gallego, el bodeguero de la Adega Eidos señala «a un oportunismo generalizado más que a un problema en sí mismo».  

Bien es cierto, que desde la Adega Eidos trabajan directamente la «exportación y la venta directa o enoturismo», sin entrar en lo que sería el canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). «Nuestra guerra no es la distribución», aclara Marcelo Radío. «Vamos un poco a rebufo de todo lo que es la eclosión del turismo en esta zona. Este año no solamente hubo más gente sino que hubo una renovación del cliente (…) al renovar el turista sí tenemos esa sobredemanda», añade.

 La aceleración de las cosechas como solución

Recogida de uva albariña. Foto: Shutterstock.

La escalada de los vinos gallegos ha provocado que muchas bodegas se encuentren trabajando sin reservas, es decir, con las existencias de años anteriores totalmente agotadas. La previsión del Consejo Regulador respecto a la cosecha de 2021 estimó una vinificación de más de 29,7 millones de litros, de una recogida histórica de uva vendimiada que sitúan por encima de los 43 millones de kilos. Unos datos que según la entidad permitirían cubrir la línea de demanda que hasta el momento no ha superado la barrera de los 27 millones de litros. Todo ello, claro está, bajo unas circunstancias futuras del todo favorables (buenas cosechas, estabilidad de oferta y demanda, etc.).

Esta falta de previsiones y reservas por parte de las bodegas ha hecho que muchas de ellas hayan optado ―y otras tantas lo estén pensando― por acelerar las cosechas. «El vino tiene que tener su proceso de elaboración natural, lo puedes acelerar un poco, pero pagas un peaje», asegura Macerlo Radío. «Me consta que hay bodegas que ya llevan… si te digo un mes, no estoy exagerando, con el 21 en el mercado», agrega.

Videños en las Rías Baixas. Foto: Shutterstock.

«Nosotros somos de embotellado tardío. Nunca sacamos al mercado la añada antes de Semana Santa del año siguiente, incluso alguna referencia (Veigas) hasta el verano», continúa el propietario de la Adega Eidos. «Este año, sí que es cierto que hubo una presión en los pedidos, el anterior no había sido un año especialmente bueno y ahí nos provocó un cuello de botella«, reconoce Radío, que a día de hoy se plantea adelantar el embotellado de la cosecha 2021 de su empresa hasta el mes de enero. 

Para el gerente de Viña Cartín, «a nivel de bodega y calidad, el albariño necesita tiempo», pero reconoce de la misma forma que se trata de una referencia joven y fresca que en otras ocasiones ya ha visto acelerada su cosecha. «No es nada nuevo que se embotelle en diciembre, lo que no es normal es la falta de vidrios, la falta de cápsulas, el encarecimiento del cartón y los transportes…», sentencia César Méndez. «Lo que sí cabe destacar es que el albariño está en auge. Es una de las D.O a nivel Galicia que está tirando más hacia arriba, y las exportaciones influyen. A nivel económico, para nuestra zona es muy importante lo que realmente supone la Denominación de Origen Rías Baixas», concluye. 

Vino albariño. Foto: Shutterstock.

En todo caso, parece que los problemas de desabastecimiento del albariño responden más bien a una situación transitoria e individualizada según la empresa o bodega, que ―más pronto que tarde― terminará por solventarse de forma natural. Mientras tanto, lo más probable a estas alturas es que las despensas y bodegas de los consumidores gallegos, y nacionales, no tengan ningún problema para abastecerse y brindar con albariño Rías Baixas estas Navidades.

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