Manuel Antonio Couceiro Cachaldora, presidente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico.
El presidente de la Fundación Galega contra O Narcotráfico: "Los grandes narcos siempre acaban reincidiendo"
Manuel Antonio Couceiro Cachaldora asegura que "en España hay más drogas, violencia y narcotráfico que nunca". También que Galicia sigue siendo un territorio "predilecto" para muchas organizaciones y una de las principales zonas por las que introducir toneladas de cocaína
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Manuel Antonio Couceiro Cachaldora, presidente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, asegura que el problema de las drogas, las adicciones y el narcotráfico no ha hecho más que agudizarse en los últimos tiempos. Además, lamenta que no se ponga el foco en lo anterior por tratarse de un tema que, generalmente, "incomoda".
Por otro lado, asegura que Galicia sigue siendo un territorio "predilecto" para muchas organizaciones y una de las principales zonas por las que introducir toneladas de cocaína. Precisamente, explica que en la comunidad gallega ya "coexisten" los narcos locales con bandas extranjeras.
Couceiro Cachaldora no cree en la reinserción de los grandes narcos o no, al menos, en la de aquellos que, a día de hoy, no han pedido perdón "por el daño causado".
¿En qué momento se encuentra actualmente la asociación tras más de tres décadas de vida?
La Fundación Gallega contra el Narcotráfico tiene como objetivos centrales la lucha contra el tráfico de drogas y las adicciones. Dicho esto y atendiendo a la situación actual, lamentablemente la entidad tiene más sentido que nunca puesto que uno y otro problema no han hecho más que crecer en los últimos tiempos. Nuestra responsabilidad es ayudar a las personas, a la sociedad y a los distintos gobiernos a combatir estas graves amenazas para la salud, la seguridad y el bienestar de todos. La situación actual nos lleva a desplegar múltiples actuaciones y programas en los dos campos principales de nuestra actuación: adicciones y tráfico de drogas, con todo lo que ambos comportan.
¿En qué dista la situación actual, cuando hablamos de narcotráfico en Galicia, de la que había en la década de los 90?
Los hechos que demuestran que la situación es francamente complicada. Y créame que nos gustaría que la realidad fuese otra, pero es nuestra responsabilidad contar lo que sucede. En España hay más drogas, violencia y narcotráfico que nunca. Y más de treinta años después Galicia sigue siendo un territorio predilecto para muchas organizaciones y una de las principales zonas por las que introducir toneladas de cocaína. En todo caso y respecto a los años 90 hay varias diferencias significativas: la primera de ellas es el papel de las organizaciones gallegas, que ahora no son los dueños de la droga y venden sus servicios de narcotransportistas para llevar la cocaína desde altamar a tierra. Otra diferencia importante la encontramos en el tipo de organizaciones que operan en Galicia, donde ya coexisten los narcos locales con bandas extranjeras que ya se han asentado aquí. Las propias organizaciones gallegas han cambiado, ya no son tan jerárquicas y ni siquiera son estables porque se juntan y se separan para operaciones puntuales y sus líderes son mucho más discretos. Todo ello dificulta notablemente el trabajo de las fuerzas de seguridad. Otro cambio notable es el empleo de los denominados narcosubmarinos como uno de los transportes estrella para los narcos, nuevos y con elevadas posibilidades de éxito puesto que -de momento- son casi indetectables.
¿Es más peligrosa la droga de ahora que la de antes?
Hay sustancias que están más adulteradas y otras como el cannabis que han multiplicado por cinco la cantidad de THC (la sustancia psicoactiva). Así pues, fumarse un porro hoy tiene un efecto cinco veces mayor que en los 90. No vamos bien, desde luego.
¿Cómo valoran desde la asociación el Caso Oubiña, su frustrada ruta del narcotráfico y lo que él reclama que es su reinserción una vez ya ha cumplido su pena?
Como una falta de respeto a las víctimas de las drogas y a miles de familias destrozadas. Ayer y hoy, porque esto no se ha terminado. Además, por supuesto, de una total ausencia de arrepentimiento por los crímenes cometidos y el daño infligido a tantas personas. Es también hacer apología del narcotráfico, un delito muy grave que causa mucho daño y pone en peligro la salud y la seguridad de todos. Presumir de ello indica la catadura moral de este ciudadano.
¿Creen que un narcotraficante tiene derecho a la reinserción?
Cualquier persona tiene derecho a la reinserción y a rehacer su vida. Lo que sucede es que en el caso de los grandes narcotraficantes esto nunca sucede porque una y otra vez acaban reincidiendo. Y para reinsertarse hay que reconocer previamente el delito, manifestar arrepentimiento y devolver el dinero obtenido criminalmente. No parece el caso de nadie a día de hoy.
¿Sigue siendo Galicia un punto importante para la entrada y venta de droga? ¿Por qué ocurre?
Sí. Lo que más ayuda es la orografía de las costas gallegas, los años de actividad y vínculos de las organizaciones locales y extranjeras, la existencia estable de organizaciones criminales locales con la capacidad y la pericia técnica necesarias y la existencia de una red logística que permite enfriar un cargamento de drogas y su posterior distribución a España y a media Europa. Por último,los estrechos contactos de organizaciones gallegas con mafias de medio mundo para introducir la droga.
¿Creen que, a nivel político, el narcotráfico preocupa en algún extremo o está apartado de la agenda política?
Importa poco en términos generales porque se trata de un tema incómodo y complejo, aunque estamos apreciando un creciente interés en el tema, lo cual no es difícil viniendo de donde venimos, que es interés cero. En todo caso el narcotráfico debe entrar en la agenda política y hacerlo ya por todo lo que implica en materia de salud, seguridad y bienestar para toda la sociedad.
¿Hace falta más concienciación? ¿Desde dónde?
Sin duda. Hace falta una reacción política y social. Política, evidentemente necesaria para poder aplicar los cambios legales y organizativos que se requieren para revertir la grave situación que estamos viviendo con la entrada de miles de kilos de droga cada año. Y una reacción social más que necesaria que pase, entre otras prioridades, por repensar nuestro modelo de ocio, estrechamente ligado al consumo de alcohol y drogas.