Un usuario cita al toro; en la pantalla, lo que está viendo

Un usuario cita al toro; en la pantalla, lo que está viendo J.D.M.

Toros

Tú también puedes torear en San Isidro: la realidad virtual llega a Las Ventas

El tour de la plaza de toros de Madrid ofrece este servicio: "Es muy real. Los asiáticos tiemblan", dice uno de sus responsables.

La empresa que explota el tour turístico de Las Ventas ha apostado por la experiencia definitiva: torear un toro en el ruedo de Madrid sin jugarte la femoral. La aplicación de realidad virtual desarrollada por la empresa Prisma Estudio hace volver las cabezas en las galerías del tendido 1 y 2: el bufido del toro sale de una televisión instalada en una plaza de juguete. Ahí está, pastando digitalmente mientras espera un nuevo torero.

Para usarla, hay que vestir un arnés y sujetar un mando. “El arnés es para que la gente no se caiga. Algunos se marean y pierden la noción del espacio. El mando sirve de muleta. Hay que tocar fuerte”, aconseja Pedro Gracia, director de ToroShopping, a Félix, corresponsal rumano en España que justo en ese momento se quita sus gafas. Se coloca la máscara. Dos auriculares tapan las orejas. Ya está aislado. La pantalla se va a negro y aparece la plaza de toros. Él está dentro. “Date la vuelta, busca al toro”. A lo lejos, empieza a correr un animal enorme hacia Félix, que libra como puede la primera arrancada. Risas nerviosas. Sus movimientos en la vida real son histriónicos.

“Nos gusta ir un paso por delante”, señala Gracia. ToroShopping es responsable, entre otras cosas, del desembarco de la estética-capote. “Siempre nos ha llamado la atención las nuevas tecnologías. Para el tour de esta plaza queríamos algo diferente. Nos pusimos en contacto con la empresa y decidimos encargarla para Las Ventas”. La estética –los tendidos de la plaza, el volumen del toro– está diseñado exclusivamente para Madrid.

"Me he venido arriba"

Félix termina su faena con un muletazo de rodillas. “Me he venido arriba”, dice jadeando. “Es muy bueno para alguien que no lo conoce”, él ha ido un par de veces antes a los toros. ¿Te habías puesto delante alguna vez? “Qué va. Es como cualquier otro videojuego. Te haces una idea de lo que pasa. Es muy divertido”, responde.

La aplicación está pensada para el público extranjero. “No hay sangre y los movimientos son bruscos. El aficionado normalmente no hace buena puntuación porque se pone como si estuviera en la plaza, quiere torear suave, y aquí es diferente”.

Victoria se pasa el mando por la cabeza tres o cuatro veces. Parece que está bailando. Alguien lo llamaría farol. Se la ve disfrutar. “Impresiona ver venir al toro”, explica a este diario. “Además cansa un montón. Me han dicho que los toreros están 20 minutos haciendo esto” –algo parecido– exclama sorprendida. “Es impresionante”, repite.

La experiencia es tan real que los usuarios se quitan cuando le pasa el toro por la barriga. Hay tensión en sus cuerpos. Por la pantalla se puede ver cómo el toro va más o menos largo dependiendo de las habilidades del jugador. “Los asiáticos tiemblan. El otro día vino un catarí y en cuanto vio al toro se quitó las gafas de realidad virtual”, ríe Rafa Dávila, responsable de negocio de Prisma Estudio.

"Se pasa miedo. Lo notas"

La sensación de realidad la han conseguido sus ingenieros: “tenemos un grupo muy bueno. Han estudiado muchos toros para hacer una media y de ahí han sacado este”. La verdad es que es enorme. “El toro responde como queremos que responda”, añade. “Es lo más parecido posible al toreo real. Se pasa miedo. Notas la transcendencia”. Un mexicano de Aguascalientes no es capaz de quedarse quieto.

A la aplicación le faltan algunos detalles. “Sólo se puede torear con la derecha. Está en fase de desarrollo. Pronto se hará también al natural. Y con el capote”. Prisma Estudio también es la madre del encierro virtual. “En una exposición interactiva sobre San Fermín lo estrenamos. La gente estaba encantada. Y vimos que había posibilidad de innovar en el mundo taurino”. Surge entonces la conexión entre ambas empresas. “Vale cinco euros jugar fuera del tour”, aclara Pedro Gracia. El juego dura dos minutos. Después de ese tiempo, el nombre aparece en una clasificación mientras el toro vuelve a pastar.

Realidad virtual en Las Ventas

Las cornadas existen. “Tenemos dos versiones. Una light, en la que si te coge no pasa nada. Y otra dura, en la que si te alcanza el toro te mareas. Hemos podido recrear esa sensación”, dice Pedro Gracia. En el turno de Juan Miguel Núñez, antiguo director de la sección taurina de la agencia Efe, en la pantalla salta el mensaje: ¡corneado! “¿No voy a poder dar ni un pase de pecho?”, se le escucha decir al periodista mientras se cruza. Demasiado puro para lo que aplicación requiere.

Cuando sale a la superficie, analiza su experiencia. “Tiene lagunas técnicamente”. “Lo bueno”, continua, “es que engancha al gran público. Han inventado algo fundamental. Te pones en la piel del torero, te pasa cerquísima”, concede. Núñez ha gastado las tres vidas. Hay algunos aplausos cuando termina. “Engancha, hay dos situaciones: pasas miedo y lo superas”, añade.