Los hechos se produjeron durante la noche del día 12 de octubre en un edificio residencial.

Los hechos se produjeron durante la noche del día 12 de octubre en un edificio residencial. EFE

Sucesos

"Te voy a pegar dos tiros": Dos guardias civiles ebrios causan daños y amenazan a un vecino en Tenerife

Los hechos se produjeron en el pasado 12 de octubre, horas después de haberse celebrado el Día de la Hispanidad.

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Dos guardias civiles -uno vestido de gala y el otro de paisano- protagonizaron un altercado el pasado 12 de octubre en el interior de un edificio residencial en Adeje (Tenerife). Según varias fuentes, los agentes se encontraban en estado ebrio y uno de ellos se equivocó a la hora de encontrar su vivienda, golpeando una puerta y asustando a una familia. Además, se produjeron varios gritos. 

Durante el altercado, uno de los guardia civiles -presuntamente- llegó a amenazar con "pegar dos tiros" al individuo que se encontraba dentro de un domicilio -en el que se había colado pensando que era el suyo- "si no se callaba". Los hechos fueron denunciados por el vecino afectado y en una fecha no determinada habrá un juicio por este episodio. Los hechos ocurrieron la pasada madrugada del 12 de octubre, varias horas después de la celebración del Día de la Hispanidad. Según transcendió, el incidente tuvo lugar en un edificio residencial donde vivía uno de los agentes. 

En el referido inmueble supuestamente existen varias puertas que tienen la misma letra, tanto en las diferentes plantas, como a varias alturas, en función del terreno decreciente. El agente uniformado presuntamente se confundió y golpeó la puerta de manera intensa y fuerte. Además, fue acompañado -en la actuación- por su compañero de paisano. Debido a la violencia de la situación, la mujer del vecino y su bebé llegaron a asustarse y comenzaron a llorar. Después de un fuerte intercambio de palabras, que llegó a alertar a varios residentes en el inmueble, el agente uniformado supuestamente consiguió entrar en el piso de la otra persona y, cuando llegó al final del pasillo de acceso al interior, se percató de que, efectivamente, aquella no era su casa.