Agentes de la Policía Local de Murcia.

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Sucesos

Dos niñas, rescatadas en Murcia tras ser encerradas por su madre, que escuchaba voces de Alá

La mujer mantenía a sus hijas de 8 y 15 años encerradas con llave y las persianas bajadas. Oía voces que decían que cogiese un cuchillo.

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El Servicio de Emergencia Móvil y Atención Social (SEMAS) y la Policía Local de Murcia rescataron la semana pasada a dos niñas menores de edad que permanecían retenidas y aisladas en una casa de una pedanía del municipio por su madre, que padece problemas psiquiátricos.

Así lo ha hecho saber el responsable del SEMAS, José Morales, quien ha explicado, en declaraciones a Europa Press, que el operativo tiene su origen en una emergencia en la que intervino el SEMAS y pudo conocer la situación familiar, de la que informó a Protección de Menores.

Asimismo, los Servicios Sociales de zona se informaron de la situación y los familiares informaron de cómo la mujer estaba encerrada con las dos niñas bajo llave, con las persianas bajadas y gritándoles. Además, la mujer había sufrido una separación reciente del padre de las niñas, estaba en tratamiento y no se tomaba la medicación.

En tratamiento y sin medicación

Ante esta situación, los miembros del SEMAS llegaron a casa y averiguaron que la mujer, al parecer, estaba oyendo voces que le decían que cogiera un cuchillo o un palo. Según cuenta La Opinión de Murcia, las voces que escuchaba provenían de Alá.

Protección de Menores les comunicó que habían asumido la tutela, por lo que ese mismo día, el SEMAS, Policía Local y sanitarios del 061 establecieron un dispositivo para sacar a las niñas e ingresarlas en un centro de protección de menores. La mujer, por su parte, ingresó en el área de psiquiatría de un hospital.

Según ha explicado Morales, el rescate de las niñas no fue traumático porque la mujer abre habitualmente la puerta al padre cuando llama para ver a las niñas. Así, el padre intervino en el operativo y, al abrirle la puerta, las niñas, de 8 y 15 años, salieron corriendo a abrazarle.

Entre una agente de Policía del SEMAS, otra del Equipo de Protección y Atención a la Familia (EPAF) y una médico convencieron a la mujer para que se montara en la ambulancia.