Rebeca Santamalia Cáncer, la abogada asesinada, y José Javier Salvador Calvo, el presunto asesino

Rebeca Santamalia Cáncer, la abogada asesinada, y José Javier Salvador Calvo, el presunto asesino

Sucesos

Asesina en Zaragoza a la abogada que lo defendió tras matar a su esposa en 2003

Una mujer ha sido asesinada en la calle Pradilla, en el barrio de San José de la ciudad de Zaragoza la pasada noche. La muerte de la mujer se está investigando como un caso de violencia de género, según han informado fuentes de la Delegación del Gobierno en Aragón.

La hipótesis principal con la que trabaja la Policía es que la fallecida -que fue su abogada en 2003 después de que él matara a su pareja- fuera la amante del asesino, de ahí que se trate de un posible caso de violencia de género. 

Era Rebeca Santamalia Cáncer, de 47 años, abogada de profesión. La tarde del pasado jueves el marido de la mujer denunció su desaparición a la Policía. El cuerpo ha sido encontrado en torno a las 01.30 horas y las 02.00 en la vivienda propiedad de José Javier Salvador Calvo, el autor del crimen, que se ha suicidado arrojándose por un viaducto de la ciudad.

Rebeca Santamalia fue la abogada de José Javier durante otro juicio en 2005 en el que el asesino (ahora reincidente) fue condenado a 18 años de prisión por asesinar a su mujer, Patricia Maurel, en 2003, en La Puebla de Híjar.

Patricia Maurel tenía 29 años, era madre de tres hijos, y era candidata a ocupar la alcaldía de un pequeño municipio, La Puebla, por el Partido Popular. El 22 de mayo de 2003 recibió once disparos con una escopeta de caza. 

José Javier, que se entregó a la Policía, declaró ante el jurado popular que había actuado motivado por la "humillación" a la que, según dijo, le sometió su mujer por mantener supuestas infidelidades con otros hombres a través de internet, cartas y mensajes de telefonía móvil.

En enero de 2017 quedó en libertad condicional, según fuentes de la Delegación de Gobierno de Aragón.

Tras asesinar a la que era su mujer entonces, la Audiencia de Teruel le impuso una pena por 18 años de cárcel y una indemnización por valor de 120.000 euros a cada uno de sus tres hijos, entonces menores de edad. 

Un jurado popular, de manera unánime, consideró que el entonces condenado actuó sin que su mujer, de 29 años, pudiera defenderse.

El asesinato de Patricia Maurel se produjo unos días antes de la celebración de las elecciones municipales de 2003.