Ludi ha vuelto a visitar los museos gracias a Javier.
De pequeños nos preguntan qué queremos ser de mayores: Fundación Verisure vuelve a preguntárselo a quienes ya lo son
El Informe Desoledad 2026 recupera una pregunta que dejamos de hacernos a partir de cierta edad y la convierte en una forma de acompañar.
Cuando somos pequeños, siempre nos hacen la misma pregunta: “¿Qué quieres ser de mayor?” Respondemos: profesora, médico, actriz, cantante o astronauta.
Casi nunca decimos que nos gustaría seguir teniendo los mismos amigos, descubrir nuevas aficiones o aprender algo que no sabíamos.
Y con los años, la pregunta se va apagando, hasta que incluso nosotros mismos dejamos de hacérnosla.
Para acabar con esta tendencia, Fundación Verisure lanza el Informe Desoledad 2026, una iniciativa que nace con una premisa clara: preguntar a quienes ya son mayores qué quieren hacer, y escuchar la respuesta.
Porque la soledad no deseada, que afecta a cerca de dos millones de personas de 65 o más años en España, no se combate solo ofreciendo compañía asistencial, sino devolviendo a los mayores el derecho de tener un propósito claro.
Propósito, más allá del diccionario
Si echamos un vistazo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), la palabra ‘propósito’ se define como “el ánimo o intención de hacer o no hacer algo” o “el objetivo que se pretende conseguir”.
Pero, al abordar la realidad de nuestros mayores, el informe propone mirarlo desde otro lugar, el del deseo vital:
"Aquello que una persona quiere vivir, conservar, descubrir o compartir porque significa algo para ella. Válido por sí mismo, no por su utilidad ni por su resultado".
El propio informe lo ilustra a través del largometraje Perfect Days (Wim Wenders, 2023). Hirayama limpia baños en Tokio y encuentra su plenitud en cuidar plantas, fotografiar un árbol o cantar a Lou Reed en el coche.
No hay épica. Hay propósito. Hoy, factores como la viudedad, la jubilación o la pérdida de autonomía física van mermando el entorno relacional directo.
Y, estar acompañado no siempre basta: según la encuesta de la Fundación, un 25% de los mayores se siente solo incluso estando acompañado, lo que demuestra que la mera presencia no garantiza el sentimiento de conexión. Estar no equivale a pertenecer.
El acompañamiento con propósito
Por ello, tras nacer en 2025 como un Observatorio sobre la soledad no deseada, Desoledad ha evolucionado hacia la acción transformadora bajo una premisa fundamental: prevenir más para mitigar menos.
De ahí nace en 2026 el acompañamiento con propósito.
El método tras el relato
Para respaldar su investigación, Fundación Verisure ha desarrollado dos metodologías:
- Enfoque cualitativo: Un programa piloto de acompañamiento en el que parejas formadas por una persona mayor y una voluntaria construyeron su relación en torno a una actividad elegida libremente por la persona mayor.
- Enfoque cuantitativo: Una encuesta representativa a 386 personas de 60 o más años en toda España, realizada entre junio y julio de 2026, centrada en el momento de la jubilación y en el cambio de etapa vital.
Los hallazgos de este estudio ayudan a comprender la importancia del proyecto: aunque un 47% de los encuestados realiza actividades que le llevan a relacionarse con otros, solo un 32% participa en propuestas que le hacen sentir parte de algo relevante.
Además, el 61% señala que mantenerse activo física y mentalmente es su principal ilusión de cara a la jubilación. La clave está en ofrecer caminos reales para encauzar esa ilusión.
Cuatro historias con nombres propios
En el programa piloto de acompañamiento, cuatro personas mayores respondieron a la pregunta “¿Qué quieres hacer realmente?” y cada una inició un camino compartido con un voluntario.
Francesco, por ejemplo, había sido siempre un apasionado de la jardinería, pero, con los años, la había ido abandonando.
Su propósito era retomar el contacto con la tierra en los espacios de la residencia junto a José María (el voluntario). “Lo mejor ha sido volver a hacer cosas que me gustan y que ya no hacía desde hace mucho tiempo”, expresa Francesco animado. Recuerda el primer encuentro como “el más bonito y emotivo”.
Para José María, acompañar a Francesco le ha ayudado a cambiar su mirada sobre el envejecimiento: “La vida tiene sentido en todos los momentos. Tú tienes dignidad por ser persona y punto”.
Otro sueño es el de Ludi: regresar a los museos porque le fascinan las exposiciones. “Yo siempre tengo ganas de hacer cosas y estoy limitada porque no puedo salir sola”, comenta.
Su propósito se ha hecho realidad gracias a Javier, quien la ha acompañado semanalmente y ha descubierto en cada encuentro a una Ludi cada vez más entusiasmada.
José Luis, por su parte, deseaba aprender a sacarle más partido a la tecnología. Quería aprender a encuadrar imágenes, guardarlas y navegar por internet. Azucena, su voluntaria, le ha enseñado además a escuchar música en YouTube.
Pero José Luis ha aprendido algo más que tecnología.
“Yo soy introvertido, reservado, y con esta persona se ha despertado el afecto, hemos conversado y compartido… hubo confianza para que yo me abriera”, cuenta.
Por último, Juanito tenía la espinita de conocer mejor la ciudad en la que vivía.
Jessica lo ha acompañado en sus paseos por Madrid, convirtiéndose en testigo de la impaciencia con la que él la aguardaba en la calle cada día de encuentro.
La experiencia ha transformado la mirada de la voluntaria de forma definitiva: “Me ha hecho ver que los mayores aún tienen ganas de hacer cosas; me ha cambiado la forma en que yo converso con mis padres, la forma de amarlos ha cambiado”.
Recuperar la voz
Estos testimonios demuestran que la verdadera protección de nuestras personas mayores consiste en devolverles el espacio y la voz para seguir disfrutando de sus vidas con un propósito.
Y gracias a iniciativas como el proyecto Desoledad de Fundación Versiure, recuperamos la simple costumbre de volver a preguntarles qué quieren hacer en su día a día.