Marta en su bar La Barbacana

Marta en su bar "La Barbacana" @victorprous

Sociedad

Marta dejó la ciudad para llevar un bar en un pueblo de 12 habitantes: "Esto era un sueño, llevo aquí 9 años y no me voy"

Marta decidió tomar la gestión del único bar y hostal de Tramacastiel (Teruel), para evitar que su pueblo se quede sin su principal punto de encuentro.

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Las claves

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Marta dejó Badalona para gestionar la Hostería La Barbacana en Tramacastiel, Teruel, un pueblo de solo 12 habitantes, cumpliendo el sueño de su vida.

El bar y hostal que dirige es el único punto de encuentro social en la localidad, lo que lo convierte en un lugar esencial para la convivencia vecinal.

Gestionar un negocio en un entorno rural tan pequeño implica grandes retos logísticos y económicos, aunque Marta cuenta con el apoyo de la Comarca Comunidad de Teruel.

Marta anima a otras emprendedoras rurales a ponerle corazón a su proyecto, más allá de considerarlo solo como un negocio.

Marta se mudó desde Badalona a Tramacastiel, un pequeño municipio de Teruel de tan solo 12 habitantes, lugar de donde procedía su padre.

Una vez allí decidió asumir la gestión de la Hostería La Barbacana, el único bar y hostal de la localidad, para evitar que los vecinos se quedaran sin un espacio de reunión y convivencia.

"No quería que mi pueblo se quedara sin hostal y sin bar. Es el único lugar donde la gente puede reunirse y socializar. Ver la terraza llena de vecinos, las risas y las conversaciones hace que todo merezca la pena", afirmaba en una entrevista para el Diario de Teruel.

Para Marta quedarse con este negocio significó cumplir el sueño de su vida, residir de forma permanente en Tramacastiel, el lugar donde siempre había deseado estar: "Esto es un sueño, estoy encantada. Llevo 9 años y no me voy".

Sin embargo gestionar un negocio en un pueblo tan pequeño conlleva una serie de retos diarios que no existen en el entorno urbano.

Como autónoma, Marta afronta los mismos gastos que cualquier negocio de ciudad, pero con muchísimas más dificultades logísticas y de servicios.

"Hay muchas barreras: alta de servicios, problemas para encontrar profesionales cuando surge algún desperfecto, proveedores que no quieren llegar hasta el pueblo..." afirmaba la empresaria.

Marta también afirma en su entrevista para el Diario de Teruel que en algún momento llegó a pensar en abandonar: "Hay momentos muy duros. Pero siempre aparece algo que te devuelve la ilusión y entiendes que merece la pena seguir luchando por tu negocio y por tu pueblo".

A pesar de estos obstáculos, Marta destaca el valioso apoyo técnico de las técnicas de empleo y desarrollo local de la Comarca Comunidad de Teruel, quienes facilitan subvenciones, reuniones, talleres y cursos para los emprendedores de la zona.

Inspirada por la fortaleza de las mujeres del campo de generaciones pasadas —como su abuela, su madre y su suegra—, Marta compagina su labor en la hostería con su gran pasión: la jota aragonesa, ensayando canto y baile en sus días libres.

El caso de Marta Monterde Sánchez en la Hostería La Barbacana es el reflejo de una realidad que trasciende lo económico. En un municipio de apenas 12 habitantes como Tramacastiel, un negocio rural no es simplemente una fuente de ingresos; es el último bastión contra el olvido.

Emprender en pueblos así exige una dosis de valentía extraordinaria. Su propio consejo para las futuras emprendedoras sintetiza perfectamente el espíritu de resistencia de estas tierras: "Que no lo vean solo como un negocio. Hay que ponerle corazón".