María, dueña de un bar.

María, dueña de un bar. Equipo de investigación

Sociedad

María, dueña de un restaurante: "Vendo 40 menús al día por 12 euros cada uno, a final de mes solo gano 1.500 euros"

María y José venden 40 menús al día en un restaurante a un precio de 12 euros cada uno, mientras que su coste de elaboración es de 8 euros.

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Las claves

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María, propietaria de un restaurante, vende 40 menús diarios a 12 euros cada uno, obteniendo solo 1.500 euros de beneficio mensual.

El menú del día incluye siete primeros y siete segundos platos, siendo una opción muy popular y asequible en España.

Los costes principales del negocio de María son la materia prima (2.500 euros), luz (600 euros), agua (90-95 euros) y gas (hasta 200 euros) al mes.

Para mantener los precios, María y su socio gestionan el restaurante solos y trabajan largas jornadas, ya que contratar empleados resulta inviable económicamente.

La hostelería desempeña un papel fundamental en España, donde el tradicional menú del día se ha convertido en una opción habitual para millones de personas que buscan una comida completa a un precio asequible.

Cada jornada, cerca de 4 millones de clientes recurren a este formato, muy arraigado en la cultura gastronómica del país. Sin embargo, mantener precios ajustados no siempre resulta sencillo para los negocios, que deben optimizar sus recursos, controlar los gastos y buscar formas de reducir los costes de elaboración.

En este contexto, María, propietaria de un bar restaurante, explicó en el programa Equipo de investigación cómo gestiona su establecimiento y cuáles son los principales gastos a los que debe hacer frente.

El negocio de la comida

La cultura de los bares y restaurantes es una parte esencial de la vida social en España. Los bares no solo son lugares para comer o beber, sino auténticos puntos de encuentro donde se comparten conversaciones, tradiciones y momentos cotidianos.

Desde el desayuno con café y tostada hasta las tapas o el menú del día, estos espacios forman parte del tejido social de pueblos y ciudades, y son un símbolo de hospitalidad y el estilo de vida español.

El menú del día, instaurado en los años sesenta para ofrecer comidas completas a precios asequibles, sigue siendo una de las opciones más populares entre trabajadores y estudiantes.

Por un precio cerrado, que suele incluir primero, segundo, postre, pan y bebida, representa una forma económica de mantener la tradición de comer fuera sin renunciar a la calidad.

"El menú tiene siete primeros y siete segundos", señalaba María, dueña de un bar restaurante. Mientras, su socio José se encargaba de señalar los diferentes platos que conformaban el menú: "Tenemos paella mixta, pintas con arroz, revuelto de la casa, macarrones gratinados... y todo por 12 euros".

El restaurante de María sirve 40 menús al día y, aunque le es rentable, es una realidad que en los últimos años se ha visto amenazada por el encarecimiento de los alimentos y los suministros. "El menú me cuesta como 8 euros, luego hasta 12 euros es el beneficio. No me queda más", indicaba.

En materia de gastos, su factura era bastante contundente. "En materia prima se nos van 2.500 euros, en luz otros 600 euros, en agua unos 90 o 95 euros y gas hasta 200 euros al mes", aseguraba la dueña del restaurante.

De hecho, se encargaba de mostrar cómo en ocasiones opta por comprar el producto congelado, como es el caso de las setas, en lugar de adquirirlas frescas. "Si las compro frescas son muy caras", señalaba.

Mientras, también enseñaba la factura del gasto en pescado por el reparto de su distribuidor un día: 98 euros.

Con todos estos gastos, María y José salen solos con el negocio adelante sacrificando prácticamente su vida. Sus jornadas de trabajo empiezan antes de las 8 de la mañana y finalizan después de las 19.

"Es complicado mantener un empleado, entre impuestos y sueldos, te machaca. Así que estoy yo en cocina, no me puedo parar, si me paro no llego", aseguraba María.

A final de mes, todas sus horas de trabajo se trasladan en 1.500 euros para cada uno. "No te queda más. El menú del día va a acabar desapareciendo. No me queda ninguna duda", concluía la dueña del restaurante.