Laura en San Bartolomé de las Abiertas

Laura en San Bartolomé de las Abiertas CMM "Yo me quedo aquí"

Sociedad

Laura, 21 años, agricultora: "Me vine al pueblo a trabajar, mientras que la gente se va a las grandes ciudades"

La joven madrileña abandonó la ciudad por apostar por la paz del entorno rural y seguir el legado familiar.

Más información: Carlos agricultor de 22 años: "La gente no entiende que estudiando ADE me dedique al campo, para mí es estar feliz".

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Las claves

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Laura Leal, de 21 años, dejó Madrid para gestionar y modernizar la finca familiar en San Bartolomé de las Abiertas, Toledo.

Ha creado la marca Finca Los Barailes, eliminando intermediarios y vendiendo frutos secos gourmet directamente al consumidor a través de su web.

Utiliza métodos innovadores como drones para la polinización artificial de pistachos, mejorando la producción y eficiencia.

Laura es un ejemplo de relevo generacional en el campo, animando a otros jóvenes a considerar la agricultura como una opción viable y satisfactoria.

Laura Leal, de 21 años, es una joven agricultora que abandonó Madrid para volver a reavivar la finca que compraron sus abuelos en San Bartolomé de las Abiertas (Toledo), un pueblo de menos de 700 habitantes.

Su objetivo no es solo mantener la finca familiar, sino revolucionar la forma en que se produce y comercializa el fruto.

"Decidí dar el paso y hacerme yo agricultora propia y vender mi propia producción directamente al consumidor final", explica Laura en una entrevista para COPE.

Bajo su marca comercial, Finca Los Barailes, la joven emprendedora ha eliminado los intermediarios para conectar directamente con el cliente final a través de su página web.

Su catálogo incluye productos gourmet como pistachos y almendras tostados artesanalmente en horno de leña con sal del Himalaya, además de harinas de frutos secos aptas para celíacos y deportistas.

Laura defiende la importancia de conocer el origen de lo que comemos: “Quiero que la gente sepa de mi producto, que sepa de dónde viene, cómo se han plantado los árboles, cómo se recoge el fruto”.

Para ella, vender a grandes procesadoras supondría perder el valor de su esfuerzo: “A mí me da mucha pena que un producto de tanta calidad... pierda la identidad así como si nada”

De estudiar ADE en Madrid a la paz rural

Antes de convertirse en agricultora, Laura vivía en Fuenlabrada y estudiaba Administración de Empresas en la Universidad Europea.

La joven asegura que, frente al ritmo acelerado de Madrid, el campo le ofrece una libertad y estabilidad únicas: "Antes vivía con mis padres en Madrid, pero la vida allí es muy acelerada, siempre con prisas. Aquí estoy más tranquila. El campo te da el tiempo que tú quieres".

A pesar de su juventud, Laura ha introducido métodos de vanguardia en la finca, implementando incluso el uso de drones para la polinización artificial de los pistachos.

Dado que estos árboles dependen del viento y no de las abejas para polinizarse, Laura y su padre idearon un sistema para esparcir la flor del macho desde el aire y garantizar la producción.

Mensaje para el relevo generacional

Su presencia no solo ha modernizado la finca, sino que ha llenado de orgullo a los vecinos de San Bartolomé de las Abiertas al contar con un producto local de referencia.

Laura reconoce que la vida en el campo tiene sus desafíos, pero destaca la libertad y la tranquilidad que ofrece frente a un trabajo de oficina: "Tú te vas a una oficina y le dices a tu jefe: 'Oye, que hoy no me apetece ir a trabajar', y te dice que cómo que no... el campo también te da ese respeto".

La joven se ha convertido en un ejemplo de que el sector primario es una opción viable para la juventud española.

“Animo a todos los jóvenes a que emprendan en el campo, ya bien sea por relevo generacional o que emprendan de nuevas. Es duro, pero realmente el campo también te da mucha tranquilidad”, concluye con determinación.

Con su proyecto, Laura Leal no solo cultiva frutos secos; cultiva el futuro de una España rural que se niega a desaparecer.