Belén Sahagún durante su jornada laboral.

Belén Sahagún durante su jornada laboral. YouTube - Tribuna Valladolid.

Sociedad

Belén, vendedora ambulante en la España vaciada: "Cuando me jubile no va a venir nadie, en los pueblos no va a haber futuro"

Castilla y León tuvo un saldo vegetativo negativo de -16.318 personas en 2025, el segundo peor registro de España según datos del INE.

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Las claves

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Belén Sahagún es vendedora ambulante en Tierra de Campos, recorriendo 600 km semanales y visitando 23 pueblos para abastecer a sus habitantes.

La despoblación sigue afectando a zonas rurales de Galicia, Asturias, Castilla y León y Extremadura, donde muchos municipios tienen menos de 500 habitantes.

El trabajo de Belén es fundamental para personas mayores con dificultades de movilidad, quienes dependen del supermercado ambulante para su abastecimiento.

A pesar de un aumento migratorio en algunos pueblos, el saldo vegetativo sigue siendo negativo, por lo que el relevo generacional y el futuro de estos servicios están en peligro.

El mundo rural está lleno de luces y sombras. En España, al contrario de lo que se cree mayoritariamente, la población en pueblos de menos de 5.000 habitantes está aumentando, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del 2025.

Sin embargo, hay cuatro comunidades autónomas en las que todavía se mantiene el decrecimiento poblacional: Galicia, Asturias, Castilla y León, y Extremadura. Belén Sahagún es vendedora ambulante en la comarca de Tierra de Campos, una zona ubicada entre Palencia, Valladolid, Zamora y León.

Las cifras de la Junta de Castilla y León constatan que de los 206 municipios que componen esta región, 182 tienen menos de 500 habitantes y únicamente 4 superan los 2000.

La realidad de la España vaciada

En este contexto, labores como la de Belén son fundamentales para la comodidad de los habitantes de estos pueblos. Así lo muestra ella misma en un reportaje de Tribuna Valladolid, donde expone cómo es su día a día en un supermercado ambulante desde hace ya más de una década.

Para llevar a cabo sus tareas, Belén se mueve en una furgoneta de grandes dimensiones, recorriendo 600 kilómetros a la semana y visitando 23 pueblos. Ofrece más de 300 artículos que van desde productos de higiene hasta alimentación.

"Lo que más me gusta de mi trabajo es el trato con las personas, cuentan sus historias, sus problemas y tienen confianza conmigo", explica. No obstante, no todo es bonito. Durante 10 años ha sido testigo de la despoblación que azota a una parte de la 'España vaciada'.

"En los pueblos no va a haber futuro porque cada vez hay menos gente... personas que han fallecido, que se meten en residencias... en invierno da pena", expresa antes de alertar: "Me quedan 3 años y medio para jubilarme y cuando ocurra no va a venir nadie".

La mejor forma de percatarse de la importancia de trabajos como el de Belén es escuchando a sus clientes, personas mayores con dificultades para desplazarse a comprar. "Si no hubiera sido por ella, nos hubiéramos muerto en estos pueblos", comenta una de sus clientas.

"Estamos muy contentos y que no nos falle", comenta otra. Su relación ya es tal que incluso utilizan mensajes no verbales para comunicarse. Por ejemplo, una bolsa colgada en la calle o una puerta abierta son señales de que en esa casa necesitan comprar algo.

Las dos 'Españas vaciadas'

Como hemos comentado al principio de esta historia, la población general en el ámbito rural ha crecido en 163.027 nuevos residentes desde 2018, según cifras del INE. Pero el quid de la cuestión es que esta tendencia no se da en todas las zonas de España.

¿La causa? Los datos migratorios. Es decir, las regiones rurales que están aumentando su población es gracias a que muchas personas se mudan a ellas. Sin embargo, el saldo vegetativo, es decir, una resta de los nacimientos menos las defunciones, sigue siendo negativo.

Por eso todavía hay tres comunidades en las que todavía se siguen desplomando sus habitantes en pueblos de menos de 5.000 habitantes. Porque el aumento migratorio no es capaz de contrarrestar los pocos recién nacidos.

La historia de Belén resume, mejor que cualquier estadística, la paradoja de la España rural. Cuando se jubile dentro de tres años y medio, muchos de sus clientes se quedarán, una vez más, sin que nadie llame a su puerta.