Imagen de archivo de una vivienda en venta y alquiler.

Imagen de archivo de una vivienda en venta y alquiler. iStock

Sociedad

Los arquitectos coinciden: "Puedes ahorrar hasta un 30% si eres el promotor de tu propia vivienda en lugar de comprarla"

El arquitecto Damián Gil señaló los costes de construir una vivienda en España en 2026 así como de todos los factores a tener en cuenta.

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Las claves

Las claves

Ser autopromotor de una vivienda puede suponer un ahorro de entre el 25% y el 30% respecto a comprarla a una promotora, según arquitectos.

El ahorro es posible siempre que el proyecto esté bien planificado y se conozcan todos los costes involucrados, incluidos gastos como licencias, notaría o acometidas.

La elección del terreno es fundamental para controlar el presupuesto; se recomienda suelo urbano consolidado y atención especial a la topografía.

La industrialización y el uso de tecnologías como el steel frame o la madera CLT se perfilan como claves para reducir plazos y lograr una construcción más eficiente.

Construir una vivienda desde cero suele asociarse a un proceso complejo, lleno de trámites y con un presupuesto difícil de controlar.

Sin embargo, cada vez más arquitectos defienden que asumir el papel de auto promotor puede convertirse en una alternativa económicamente más ventajosa que adquirir una vivienda ya desarrollada por una promotora.

El ahorro, aseguran, puede situarse entre el 25% y el 30%, siempre que el proyecto esté bien planificado y se conozcan todos los costes que intervienen en la operación.

Esa es la principal conclusión que expone el arquitecto Damián Gil, especializado en viviendas de obra nueva y reformas integrales. No obstante, el experto lanza una advertencia desde el principio: desconfiar de los precios llamativos que abundan en internet.

"Mi casa me costó 130.000 euros" es una frase que, según explica, suele ocultar gran parte de la realidad. En muchos casos solo se están hablando del coste de la construcción, dejando fuera numerosos gastos imprescindibles para poder terminar la vivienda y habitarla.

La autopromoción de una vivienda

Para Gil, la autopromoción implica que el propietario asume la gestión de todo el proceso. Es quien compra la parcela, contrata al arquitecto, selecciona a la empresa constructora y supervisa las distintas fases del proyecto.

Ese mayor nivel de implicación exige tiempo y capacidad de organización, pero también elimina el margen de beneficio que incorpora una promotora inmobiliaria al vender una vivienda terminada.

"Tienes más responsabilidad y más trabajo mental, pero puedes ahorrar perfectamente entre un 25% y un 30% respecto a comprar una misma casa a una promotora", explica el arquitecto.

Asimismo, uno de los errores más frecuentes, según el especialista, es interpretar de forma incorrecta los anuncios de viviendas prefabricadas o proyectos de obra nueva que prometen casas por cantidades aparentemente reducidas.

Gil recuerda que el precio suele expresarse en metros cuadrados construidos y no en metros útiles, una diferencia que puede alterar considerablemente el coste final.

Además, muchos presupuestos hacen referencia únicamente al denominado Presupuesto de Ejecución Material (PEM), es decir, el importe correspondiente exclusivamente a los materiales y la mano de obra necesarios para levantar la vivienda.

Sin embargo, esa cifra no incluye numerosos desembolsos obligatorios, como las licencias municipales, los honorarios técnicos, la notaría, las acometidas de suministros o diferentes tasas administrativas. "Ahí es donde el presupuesto empieza a crecer", resume.

El terreno donde se construirá la vivienda es otro de los aspectos que más puede influir en el presupuesto. El arquitecto recomienda optar por suelo urbano consolidado, con viviendas ya edificadas en el entorno y servicios básicos como alcantarillado, alumbrado y asfaltado.

También insiste en prestar especial atención a la topografía. Una parcela con una fuerte pendiente puede obligar a ejecutar muros de contención o un sótano, incrementando notablemente la inversión sin modificar el diseño de la vivienda.

Para ilustrar la diferencia entre el precio anunciado y el coste real, Gil plantea el caso de una vivienda de 150 metros cuadrados. Con un coste de construcción de 1.650 euros por metro cuadrado, la ejecución ascendería a unos 247.000 euros.

A ello habría que añadir alrededor de 45.000 euros en gastos propios del autopromotor, un garaje de 30 metros cuadrados, las obras exteriores básicas y, finalmente, el precio de la parcela. El resultado supera con facilidad los 390.000 euros si el terreno cuesta 60.000 euros y puede acercarse a los 450.000 euros cuando la parcela alcanza los 120.000 euros.

Por último, el arquitecto considera que la industrialización será una de las claves del futuro del sector.

Ante la escasez de mano de obra especializada, apuesta por sistemas como el steel frame, el entramado ligero de madera o las estructuras de madera CLT, tecnologías que, a su juicio, permiten reducir plazos, mejorar el control del presupuesto y ofrecer una construcción más eficiente y sostenible.