Imagen de archivo de la entrega de un paquete.

Imagen de archivo de la entrega de un paquete. iStock

Sociedad

Ya ha entrado en vigor en España: productos enviados desde China subirán de precio por la nueva tasa de la UE

La normativa ha entrado en funcionamiento a partir del 1 de julio y afectará a todos los paquetes que vengan de cualquier territorio de fuera de la UE.

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Las claves

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La Unión Europea ha puesto fin a la exención de aranceles para envíos de bajo valor desde fuera de la UE, afectando especialmente a productos comprados en plataformas como Temu, Shein y AliExpress.

A partir de ahora, las plataformas serán responsables de calcular y cobrar los nuevos aranceles en el momento de la compra, según el tipo de producto.

Los aranceles varían: 5% para juguetes y artículos del hogar, 8% para seda, cerámica y cristalería, 12% para ropa y artículos de cuero, y 17% para calzado.

El objetivo de la reforma es equilibrar la competencia con el comercio europeo y reforzar el control sobre falsificaciones y productos inseguros.

Comprar ropa, calzado o pequeños artículos para el hogar en plataformas como Temu, Shein o AliExpress dejará de ser tan barato como hasta ahora.

La Unión Europea ha comenzado a aplicar de forma progresiva su reforma aduanera, un cambio que pone fin a una de las ventajas de las que se beneficiaban los envíos de bajo valor procedentes de países extracomunitarios y que acabará traduciéndose en un aumento del precio para los consumidores.

Aunque principalmente afectará al alto consumo de productos enviados desde China, la normativa afecta realmente a cualquier paquete que llegue desde fuera de la UE, ya sea de Estados Unidos, Reino Unido o cualquier otro país.

No obstante, el foco se ha puesto sobre las grandes plataformas asiáticas porque su modelo de negocio se apoya precisamente en el sistema que ahora desaparece.

Hasta ahora, los paquetes con un valor inferior a 150 euros estaban exentos de pagar aranceles aduaneros. Esa ventaja sobrevivía desde 2021, cuando Bruselas eliminó la exención del IVA para todas las compras realizadas fuera del mercado comunitario.

Así, aunque cualquier pedido debía abonar el impuesto sobre el valor añadido, seguía existiendo un 'agujero legal' que permitía evitar los aranceles.

Las grandes plataformas aprovecharon esa circunstancia fragmentando los pedidos en numerosos paquetes de menos de 150 euros para que pudieran entrar en Europa sin costes aduaneros adicionales.

El resultado fue una auténtica avalancha de pequeños envíos: cada año llegaban más de 2.000 millones de paquetes de bajo valor, saturando los controles fronterizos y generando una competencia que el comercio europeo consideraba desigual.

La respuesta llega con la reforma del Código Aduanero de la Unión Europea. Así, aunque el calendario inicial fijaba la eliminación definitiva de la exención para marzo de 2028, la presión ejercida por varios Estados miembros y por los comercios europeos ha acelerado su implantación.

En la actualidad ya se está desarrollando una fase transitoria en la que las plataformas deben adaptarse a las nuevas obligaciones fiscales y aduaneras.

El funcionamiento también cambia de forma significativa. La UE no pretende que cada pequeño paquete sea retenido en la aduana para calcular un arancel individual. En su lugar, las plataformas pasan a asumir el papel de 'importador presunto'.

Esto significa que serán ellas las encargadas de calcular y cobrar el arancel en el momento de la compra, del mismo modo que ya hacen con el IVA.

Para simplificar el proceso, la normativa fija cuatro tramos de gravamen para los envíos de bajo valor: los juguetes, juegos y artículos para el hogar estarán sujetos a un arancel del 5%, los productos de seda, cerámica y cristalería tributarán al 8%, la ropa y los artículos de cuero un 12% y el calzado abonará un 17%.

La consecuencia más inmediata será un incremento del precio final para el consumidor, especialmente en productos textiles y de moda, donde el impacto será mayor.

A cambio, el comprador conocerá el coste total desde el momento de confirmar el pedido, evitando cargos posteriores o retenciones en aduanas.

La reforma busca así equilibrar la competencia con los comercios europeos, que llevan años denunciando que ellos sí afrontan costes de importación al introducir grandes volúmenes de mercancía. Además, poniendo ojos sobre los envíos, se podrá reforzar el control sobre falsificaciones y productos que incumplan los estándares de seguridad europeos.