Ian y Carolina el día de su boda.

Ian y Carolina el día de su boda. Cedida.

Sociedad

Carolina e Ian: “Cuando hablas con un proveedor, y mencionas la palabra boda, los precios se disparan”

Te contamos la experiencia “bastante intensa” de organizar su boda de esta pareja y cómo abarataron costes.

Más información: Un funcionario de Hacienda avisa: “No siempre hacer una donación en vida es la mejor opción a nivel fiscal"

Publicada
Las claves

Las claves

El coste medio de una boda en España es de 32.355 euros y la mayoría de parejas supera el presupuesto inicial.

Carolina e Ian organizaron su boda dividiendo tareas y priorizando proveedores clave como la finca, fotógrafo y músicos.

Se sorprendieron por el elevado coste de servicios como la fotografía o el alquiler de coche, que aumentan al mencionar que es para una boda.

Para ahorrar, realizaron trabajos artesanales y aprovecharon servicios incluidos en la finca, manteniendo un control exhaustivo del presupuesto con plantillas de Excel.

Organizar una boda no es nada barato. De hecho, y según un estudio de Raisin, el coste de media en España se sitúa en 32.355 euros. Asimismo, siete de cada diez parejas acaban reconociendo que el presupuesto inicial será superado por el precio final.

Carolina e Ian dieron este paso y han contado en primera persona para EL ESPAÑOL cómo fue organizar su boda, qué gastos les sorprendieron más y cómo acabaron gestionando el presupuesto.

"La experiencia de organizar nuestra boda fue bastante intensa aunque también muy bonita”, confiesan.

Dividir tareas

Carolina e Ian comenzaron a organizar su boda un año antes de que se celebrara. “Ambos nos implicamos al 50%. Lo que hicimos fue dividir las tareas según lo que mejor se nos daba a cada uno”, apunta Carolina.

E Ian añade: “Ella se encargaba más de gestionar el presupuesto y hablar con los proveedores, y yo de las labores más creativas o artesanales”. Según el estudio de Raisin, las parejas contratan una media de 9 proveedores para su boda.

Lo primero que hicieron fue cerrar aquellos proveedores que, desde su punto de vista, creyeron más importantes: la finca, el fotógrafo/videógrafo, el coche para la llegada de la novia y los músicos, tanto para la ceremonia como para la fiesta.

Porque, mirando presupuestos, se dieron cuenta de que en otras comunidades el precio de lo que querían hacer era bastante más elevado.

“Nosotros nos casamos en Castilla-La Mancha, pero cuando vimos presupuestos de Madrid encontramos diferencias económicas muy grandes”, remarca Carolina.

Uno de los gastos que más les sorprendió fue el fotógrafo/videógrafo. “Aunque es verdad que queríamos contar con alguien muy bueno para esto, porque al final es un recuerdo que te queda para toda la vida y escatimar en esta parte puede ser un error”, prosigue Carolina.

“También nos sorprendió bastante el precio de alquilar un coche durante solo tres horas. Es verdad que, cuando hablas con un proveedor y mencionas la palabra boda, de repente parece que todos los precios se disparan bastante”, resalta Ian.

¿Y qué hicieron para abaratar costes? “Hicimos muchas cosas de forma artesanal, pero intentando que no quedase cutre”, manifiesta Ian. Según Raisin, el 65% de las parejas tuvieron algún tipo de desacuerdo económico durante la organización de la boda.

Manejar el presupuesto

Entre esos trabajos artesanales, hicieron toda la papelería y la cartelería. “Creo que ahí es donde más se puede rascar algo de dinero”, coinciden.

Y añaden: “Asimismo ayudó que la finca que contratamos contaba con ciertos servicios incluidos en el precio, lo que nos permitió ahorrar, por ejemplo, en la decoración floral del espacio. Lo que hicimos fue delegarlo en la propia finca y no asumir un sobrecoste decorando más allá de lo que realmente necesitaba el lugar”.

Y la pregunta del millón: ¿Cómo gestionaron el presupuesto? “Como los dos nos manejamos muy bien con Excel, al principio fuimos recopilando información de gente que hablaba de bodas en Instagram, en redes sociales y en Bodas.net, y poco a poco armamos una plantilla”, recuerda Carolina.

En dicha plantilla, fueron anotando todos los gastos, los proveedores, si estaban pagados o no, y si algún gasto era un regalo de algún familiar.

“Además, también llevamos un conteo de los regalos que nos hicieron los invitados para saber hasta qué punto habíamos recuperado lo invertido en la boda. Teníamos muy claro cuál era nuestro presupuesto máximo y lo que hacíamos era ir calculando los gastos futuros, restándolos de ese presupuesto tope", concluyen.