La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Europa Press

Sociedad

Ha entrado en vigor: los países podrán restringir el acceso a prestaciones sociales a personas sin empleo

La Unión Europea permitirá limitar ayudas a personas sin trabajo ni vínculo con el país para evitar abusos y reducir conflictos entre Estados.

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Las claves

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La Unión Europea ha aprobado una reforma que permite a los países restringir el acceso a prestaciones sociales a personas que no trabajan en su territorio.

La nueva normativa busca clarificar quién tiene derecho a ayudas sociales, especialmente en el contexto de alta movilidad laboral dentro de la UE.

Los Estados miembros podrán limitar prestaciones si el ciudadano no tiene actividad laboral o suficiente vinculación con la Seguridad Social local.

La reforma también introduce cambios en el cobro del desempleo y pretende reforzar la sostenibilidad y justicia del sistema de protección social.

La Unión Europea ha dado luz verde a una reforma clave en la coordinación de los sistemas de Seguridad Social que cambia las reglas de acceso a las prestaciones sociales.

A partir de ahora, los Estados miembros podrán restringir algunas ayudas a ciudadanos que no estén trabajando en su territorio, especialmente en el caso de personas que se desplazan dentro de la Unión Europea.

Con este enfoque, la nueva normativa busca responder a la falta de criterios claros para determinar quién tiene derecho a recibir prestaciones en un contexto de alta movilidad laboral.

El acuerdo, aprobado en el Parlamento Europeo, forma parte de una reforma más amplia que pretende adaptar el sistema a una realidad en la que trabajar en distintos países ya es habitual.

Según la Comisión Europea, el objetivo es "reforzar la seguridad jurídica y dar mayor claridad a los Estados miembros".

Uno de los puntos centrales es la definición más precisa de los casos en los que se pueden limitar las ayudas.

En concreto, los países podrán hacerlo cuando el ciudadano no tenga actividad laboral en ese país o cuando no exista una vinculación suficiente con su sistema de Seguridad Social.

Esta aclaración sigue la línea marcada por la jurisprudencia y busca evitar interpretaciones contradictorias entre países.

Y es que hasta ahora, la ausencia de normas claras había generado conflictos entre administraciones nacionales, especialmente sobre qué Estado debía asumir el coste de determinadas prestaciones.

Con este paso, se evitarán los limbos legales y los conflictos entre Estados, un aspecto clave para conseguir mejorar la gestión en un mercado laboral cada vez más integrado.

Asimismo, la reforma también introduce cambios en otras áreas, como el sistema de cobro del desempleo y la posibilidad de percibirlo durante más tiempo en otro país.

Unas medidas que reflejan que la movilidad laboral dentro de la UE ya no es una excepción, sino una práctica común tanto para jóvenes como para trabajadores con experiencia.

No obstante, desde el punto de vista económico, el objetivo es reforzar la sostenibilidad de los sistemas de protección social.

Y es que tal y como recoge la norma, con ello se busca evitar abusos y garantizar un sistema más justo, asegurando que las ayudas se asignen en función de la contribución y la situación real de cada persona.