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La UE marca el camino a España: las empresas deben cambiar sus envases en sólo cuatro meses

Te contamos cuáles son las características del nuevo marco europeo y las consecuencias de no cumplir con el mismo.

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Las claves

Las claves

La UE exige que las empresas adapten sus envases al nuevo Reglamento sobre Envases y Residuos antes del 12 de agosto.

El nuevo reglamento busca reducir el impacto ambiental, fomentar la economía circular y armonizar las normativas nacionales.

Todos los envases deberán ser reciclables, minimizar sustancias peligrosas y permitir la obtención de materias primas secundarias de calidad.

Los envases tendrán que llevar etiquetas claras y accesibles sobre su composición para facilitar el reciclaje y la correcta separación por parte del consumidor.

La imagen es más común de lo que debería ser: residuos, en forma de envases, que están presentes en playas o campos, por ejemplo. Los datos tanto de la Comisión Europea como de España así lo atestiguan.

Así, la UE produce más de 80 millones de toneladas de residuos de envases cada año. Un dato de por sí preocupante, pero se agranda más si tenemos en cuenta que dicho volumen ha crecido más rápido que el PIB en la última década.

En el caso de España, y según Eurostat, se generan 8,4 millones de toneladas al año. Dicho de otra manera, cada ciudadano genera 175 kilos.

Nueva norma

Para reducir esas cifras, las empresas deben tener en cuenta el nuevo marco europeo, según recuerdan desde Osapiens. Dicho de otra manera, antes del 12 de agosto deberán cumplir con el Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR).

El mismo sustituye a la Directiva 94/62/CE, y su fin es reducir el impacto ambiental de los envases, fomentar una economía circular y armonizar las normativas nacionales en este ámbito.

Conviene recordar que, en 2022, entró en vigor el Real Decreto 1055/2022 en España, anticipando algunas de estas medidas. Medidas que ahora deben adaptarse al nuevo Reglamento europeo.

Porque el PPWR también incluye objetivos en materia de prevención, reutilización y reciclabilidad. A la par, aumenta la responsabilidad del productor y marca estrictos requisitos de etiquetado y conformidad para todos los envases que se introduzcan en el mercado europeo.

Requisitos

El reglamento abarca todo tipo de envases introducidos en la Unión Europea, independientemente de su material, y los residuos de envases, sin tener en cuenta su origen. Y las empresas deben ser conscientes de que únicamente podrán introducir envases que cumplan con una serie de requisitos. ¿Cuáles?

Según recuerda Osapiens, por ejemplo, deberán haberse fabricado de un modo que minimice la presencia y concentración de sustancias preocupantes en el material de envase o en cualquiera de sus componentes. Además, todos deberán ser reciclables.

Por lo tanto, deben permitir que las materias primas secundarias que se obtengan de ellos sean, al compararlas con el material original, de una calidad suficiente para usarse en sustitución de las materias primas primarias. Asimismo, cuando se conviertan en residuos, deberán poder recogerse por separado.

Otro punto a destacar es que los envases deben ser diseñados y fabricados de manera que se minimice su volumen y peso, garantizando al mismo tiempo la seguridad y funcionalidad del producto.

Por último, los envases introducidos estarán marcados con una etiqueta que contenga información sobre su composición de materiales. La meta de este requisito es facilitar la separación realizada por el consumidor y su reciclaje.

La etiqueta deberá basarse en pictogramas y deberá ser fácil de entender, también para las personas con discapacidad. En caso de incumplir lo estipulado por la norma, las empresas pueden enfrentarse a multas o restricciones de mercado.