Conductor de tranvía en Viena.

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Sociedad

Austria da una lección a España en las pensiones: las empresas aportan a un fondo dinero para despido o jubilación

El dinero, que procede del salario bruto del empleado, lo aporta la empresa a una entidad financiera que lo gestiona.

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Las claves

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Austria cuenta con un sistema de pensiones basado en tres pilares: estatal, ocupacional y privado.

La 'mochila austriaca' es un fondo de capitalización individual financiado por las empresas para cada trabajador.

El fondo acumula aportaciones de un porcentaje del salario bruto y puede ser usado en caso de despido, cambio de empresa o jubilación.

El trabajador puede elegir cobrar el fondo en efectivo o como una renta vitalicia exenta de impuestos al jubilarse.

No hay año que pase en el que no se ponga sobre la mesa el debate sobre el futuro de las pensiones en España. Y es que el sistema, tal y como lo conocemos, está cada vez más en entredicho debido al envejecimiento de la población y una pirámide demográfica que no ayuda.

Dicho de otra manera, cada vez hay más jubilados (la ‘culpa’ recae en la conocida como generación del baby boom) y menos cotizantes. Muchas son las propuestas que durante los últimos años se han puesto sobre la mesa.

Una de ellas procede de Austria, y se la conoce con el nombre de ‘mochila austriaca’. A continuación, desvelamos cuáles son sus características.

Fondo de capitalización

Antes de entrar en detalle, conviene recordar cuáles son los tres pilares del sistema de pensiones en Austria. Por un lado, el pilar estatal; por otro, el ocupacional; y, el tercero, el privado.

El estatal está financiado por las cotizaciones de los empleados y empresarios. Los primeros, aportan el 10,25% del salario bruto); los segundos, el 12,55%.

El ocupacional, por su parte, incluye diferentes planes empresariales entre los que se encuentra la conocida como ‘mochila austriaca’. Y, el privado, son pensiones privadas.

¿Cómo funciona la ‘mochila austriaca? Lo hace de la siguiente manera: cada empleado dispone de un fondo de capitalización individual en el que el empresario va depositando un porcentaje del salario bruto del trabajador.

Dicho dinero es gestionado por una entidad financiera que lo invierte para sacar el correspondiente rendimiento que, siempre, pertenece al trabajador. Al ser el propietario, en cualquier momento puede saber qué cantidad es la que está acumulada en el fondo que funciona como un ahorro a largo plazo, similar a un plan de pensiones privado.

¿Qué ocurre si es despedido? Que recibe el 100% del capital (el Estado lo garantiza). Lo mismo sucede si decide cambiar de empresa o lanzarse a crear su propio negocio.

Junto a una hipotética situación de desempleo, la ‘mochila austriaca’ lo que hace a la vez es costear su futura jubilación. Porque puede acceder al fondo como una pensión que, o bien puede pagarse en efectivo, o bien como una renta vitalicia exenta de pagar impuestos. Es decir, se puede reservar como complemento de la pensión.

Fue en 2003 cuando el Gobierno austriaco creó este fondo de capitalización individual nutrido por las aportaciones de los empresarios en base al salario bruto de cada trabajador.