La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Europa Press

Sociedad

El Gobierno concede el Ingreso Mínimo Vital a los jóvenes mayores de 18 años si se dan estas situaciones

La Seguridad Social permite que, en ciertos casos, los jóvenes de 18 a 29 años cobren el Ingreso Mínimo Vital con una cuantía mensual desde 733 euros.

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Las claves

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El Ingreso Mínimo Vital (IMV) puede ser solicitado por jóvenes mayores de 18 años en situaciones excepcionales como tener menores a cargo, haber estado tutelados, ser huérfanos absolutos, víctimas de violencia de género o personas sin hogar.

Los jóvenes entre 18 y 29 años que soliciten el IMV de forma individual deben cumplir requisitos adicionales como acreditar independencia familiar y haber estado dados de alta en la Seguridad Social al menos 12 meses en los últimos dos años.

Todos los beneficiarios del IMV deben presentar la declaración de la Renta, independientemente de sus ingresos, y cumplir con los requisitos de residencia legal y vulnerabilidad económica.

En 2026, la cuantía del IMV se ha incrementado: un adulto solo puede recibir unos 733 euros mensuales, y la cifra sube en hogares con menores gracias a complementos.

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha vivido una serie de cambios este 2026 en materia de su compatibilidad con otros ingresos. Por ello resulta llamativo entender quiénes pueden cobrar esta prestación. Entre ellos, algunos jóvenes mayores de 18 años.

Ahora bien, ¿qué es el Ingreso Mínimo Vital? Es una prestación económica que garantiza un nivel mínimo de ingresos a quienes no pueden cubrir sus necesidades básicas.

Se trata de un derecho subjetivo integrado en la acción protectora de la Seguridad Social, cuyo objetivo no es solo aliviar la falta de recursos, sino también facilitar la inclusión social y laboral.

De ese modo funciona como un 'suelo de ingresos', es decir, si el beneficiario no percibe nada, recibe la cuantía íntegra. Si tiene ingresos bajos, el Estado cubre la diferencia hasta alcanzar el mínimo establecido.

Es cierto que la normativa mantiene como regla general el acceso entre los 23 y los 65 años, pero incluye excepciones que permiten solicitar el IMV desde los 18.

Entre los casos contemplados están los jóvenes con menores a cargo, ya sea por filiación o acogimiento, así como quienes han estado bajo la tutela de entidades públicas de protección de menores antes de alcanzar la mayoría de edad.

También pueden beneficiarse los huérfanos absolutos que vivan de forma independiente, las mujeres víctimas de violencia de género o de trata, y las personas sin hogar.

Asimismo, uno de los cambios más relevantes afecta a quienes viven con sus padres.

Los jóvenes mayores de 23 años pueden solicitar el IMV de forma individual compartiendo domicilio, siempre que acrediten que funcionan como una unidad económica independiente y cumplan los requisitos de vulnerabilidad por sí mismos.

Este ajuste abre la puerta a muchos solicitantes que antes quedaban excluidos.

El acceso al IMV sigue condicionando a una serie de requisitos básicos. Es necesario tener residencia legal y efectiva en España durante al menos un año antes de la solicitud y demostrar una situación de vulnerabilidad económica, evaluada en función de ingresos y patrimonio.

Además, se exige presentar la declaración de la Renta, un trámite que pasa a ser obligatorio para todos los beneficiarios, independientemente de sus ingresos.

En el caso de los jóvenes, especialmente entre los 18 y 29 años que solicitan la ayuda de forma individual, se añaden condiciones específicas.

Entre ellas, haber estado de alta en la Seguridad Social al menos doce meses en los últimos dos años y acreditar independencia respecto al domicilio familiar durante un periodo determinado, salvo en las excepciones previstas.

También es necesario estar inscrito como demandante de empleo si no se está trabajando.

Las cuantías del IMV se han incrementado en 2026. Un adulto que vive solo puede percibir en torno a 733 euros mensuales, mientras que en hogares con menores la cantidad aumenta gracias a los complementos.

Esta prestación no solo cubre necesidades básicas, sino que busca ofrecer estabilidad y favorecer la integración en la sociedad.