El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una sesión de control del Gobierno.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una sesión de control del Gobierno. Eduardo Parra Europa Press

Sociedad

Austria da una lección a España en vivienda: destinan un 37% menos del sueldo al alquiler que los españoles por este motivo

Viena mantiene un sistema público de vivienda que se ha consolidado como uno de los más estables de Europa y que sirve de ejemplo para España.

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Las claves

En Viena solo se destina el 37% del salario al alquiler, frente al 74% en ciudades españolas como Madrid o Barcelona.

El 76% del parque residencial vienés es de alquiler social, gestionado por el Ayuntamiento y cooperativas sin ánimo de lucro.

El sistema de Viena regula los precios y ofrece contratos indefinidos, limitando el coste del alquiler social a unos seis euros por metro cuadrado.

El modelo austriaco está financiado con aportes salariales y fondos municipales, distribuyendo viviendas públicas en todos los distritos para evitar la segregación social.

La crisis de la vivienda en España no es solo un tema ampliamente conocido en el país, sino en Europa. La edad de emancipación de los españoles es la más alta de la Unión Europea y el porcentaje de salario que dedican los ciudadanos al alquiler también es de los más altos.

En ciudades como Madrid o Barcelona, los españoles deben dedicar el 74% de su salario al alquiler, mientras que en ciudades como Viena tan solo se destina el 37%. Cabe recalcar que la Carta Social Europea recomienda que esta cifra se sitúe en el 40%.

¿Por qué Viena consigue que este esfuerzo suponga la mitad para sus habitantes en relación con España? La respuesta es su modelo de vivienda pública.

El modelo ideal de vivienda

El modelo de vivienda de Viena está estructurado de manera que el 76% del parque residencial de la ciudad austríaca es de alquiler social.

Así, el Ayuntamiento es propietario de unas 220.000 viviendas mientras que otras 200.000 están gestionadas por cooperativas sin ánimo de lucro.

Frente a esto, tan solo el 19% de la población es propietaria en Viena.

De esta manera, el alquiler social supone unos seis euros por metro cuadrado, frente a unos 12 euros por metro cuadrado en el mercado privado.

Cabe recalcar que el precio medio de un alquiler en España es de 15 euros por metro cuadrado. En Madrid este valor sube a 21,3 euros por metro cuadrado y en Barcelona 19,8 euros por metro cuadrado.

Este sistema de la ciudad austríaca no es nuevo, sino que lleva existiendo desde la I Guerra Mundial, cuando se instauró un Gobierno socialdemócrata que declaró la vivienda como un bien de primera necesidad y prioridad política.

Así, se comenzaron a crear tributos sobre viviendas y bienes de lujo, como coches, cigarros o champán, para financiar una gran parte del parque público y combatir el hacinamiento y las malas condiciones de la clase trabajadora.

Con esto, este parque público y cooperativo de vivienda actúa realmente como un regulador del mercado privado, evitando las subidas de precios.

¿Cómo funciona este sistema?

Este sistema de alquiler social funciona por dos vías. Por un lado, está la vivienda municipal que es gestionada por el Ayuntamiento, utiliza contratos indefinidos y solo se paga el mes en curso para acceder al piso.

Por otro lado, están las cooperativas sociales, que están reguladas por la ley y tienen beneficios limitados. Así, se exige una aportación inicial de entre 20.000 y 40.000 euros que es devuelta al finalizar el contrato.

De esta manera, tanto en las viviendas municipales como en las cooperativas los precios están limitados para que el alquiler de este tipo se mantenga muy por debajo del mercado.

Asimismo, una de sus grandes diferencias con el sistema español es la estabilidad contractual. En la ciudad austríaca los contratos son indefinidos y solo se puede recurrir al desahucio por impago reiterado o uso indebido de la vivienda.

Además, en estos casos de desahucio actúan trabajadores sociales y existe un fondo municipal para personas en riesgo de exclusión residencial.

También, a nivel de financiación, existe un fondo de vivienda que está financiado por un 1% de la masa salarial: 0,5% es aportado por el trabajador y 0,5% por el empleador. Este dinero se destina a un fondo de vivienda que recauda 500 millones de euros anuales para Viena.

Aparte de esto, también hay un fondo rotatorio donde los préstamos para construir vivienda se devuelven y reinvierten en nuevas promociones o rehabilitación.

Por último, el modelo de Viena busca distribuir las viviendas públicas en todos los distritos, incluso en los de mayor renta, evitando la segregación social.

A pesar de que este sistema se enfrenta a ciertos retos como la transición energética, el aumento de los costes materiales y la mano de obra o la rehabilitación integral de edificios antiguos; sigue siendo uno de los ejemplares de la Unión Europea que se ha centrado, a diferencia de España, en una estrategia a largo plazo que permita reducir los precios de la vivienda.