Menos cárcel y más humanidad

Menos cárcel y más humanidad Ilustración: Paola Villanueva

Con la colaboración de

Sociedad INTEGRACIÓN LABORAL

Menos cárcel y más humanidad

Alma, la red social social es una nueva manera de hablar de lo social. Con actitud y optimismo. Desde la diversidad. Y a partir de las historias de la Obra Social "la Caixa". Alma quiere ser también un punto de encuentro de las infinitas realidades sociales de nuestro mundo.

Peleas de bandos, trapicheos de sustancias, revueltas en los comedores… ¿Es real la imagen de la cárcel que vemos en las películas, ese lugar peligroso del que salen peor que entran? Para Grant Duwe, responsable del sistema de prisiones del estado de Minnesota, está claro que las cárceles por sí solas no son efectivas como método correctivo por lo que, tal y como explicó en CaixaForum Barcelona durante su conferencia en la jornada de Reincorpora de ”la Caixa” La reinserción, trabajo de todos, el objetivo ha de ser reducir los encierros, aumentar las visitas y asegurar la participación de estas personas en programas de reinserción.

Usted dice que el tiempo que los presos pasan en la cárcel es inútil.

Peor que inútil. Estamos gastando muchísimo dinero solo para que estén ahí sentados.

Pero se supone que el encierro les hace reflexionar sobre lo que han hecho, ¿no?

Esa es una idea de 1800, cuando fueron construidas las prisiones en EE.UU. Fíjate en el nombre que le pusieron: ¡penitenciaría, de penitente! Es decir, construyeron un sistema basado en el aislamiento, y tú meditas hasta que te arrepientes. Yo no diría que ese sistema esté funcionando muy bien ahora, sobre todo teniendo en cuenta que a los 3 años de salir de la cárcel, dos terceras partes de los exreclusos en EE.UU. reinciden y un 50% vuelve a prisión.

¿Cuál es la alternativa?

Programas que provean a estas personas de herramientas y habilidades para que dejen el crimen y abracen un nuevo estilo de vida. En nuestro departamento de investigación hemos visto que hay intervenciones muy efectivas: tratamiento contra el abuso de substancias, programas de educación y empleo, intervenciones de apoyo social como el voluntariado…

¿Esos programas no están funcionando ya?

Sí, pero falta accesibilidad. Nos hemos enfocado demasiado en la calidad de los programas y hemos olvidado la cantidad, la dosis. Si encarcelas a 800 personas y solo tienes 400 plazas en los programas, no estás usando la prisión de forma inteligente. Yo creo que tener a los 400 menos peligrosos fuera de la cárcel con recursos comunitarios es una mejor estrategia. Encarcelemos menos y demos más acceso a programas a la gente en prisión.

Desde su departamento también abogan por aumentar las visitas a los presos.

Sí. Hicimos un estudio en el 2011 que concluía que, cuando una persona es visitada, se reduce la probabilidad de que ese individuo reincida en la delincuencia y aumenta la probabilidad de que se junte con presos que sean una buena influencia. Como resultado, el sistema penitenciario de Minnesota ha convertido las prisiones en recintos más visitors friendly y ha añadido la posibilidad de videovisitas para los familiares que tienen a sus presos a 3 o 4 horas en coche.

¿Podemos decir entonces que las prisiones mejoran?

Muy lentamente. Las cárceles americanas no acaban de abrazar nuestras propuestas, por mucho que estén más que probadas, y cuando lo hacen no siempre las mantienen en el tiempo. Además, faltan programas para cuando estas personas dejan la prisión —comunidades de fe u otras que promuevan valores positivos—, ya que es un momento muy delicado en el que necesitan mantenerse sobrios, encontrar casa, empleo…

¿Qué porcentaje de expresidiarios logra empleo?

Tras un año de libertad, el 75 % sigue desempleado, frente al 4 % de paro total de la población estadounidense. Las causas son: uno, que solo el 60 % tiene bachillerato frente al 90 % de media en la población; dos, que en los años de prisión no han adquirido experiencia profesional, y tres, que hay mucho rechazo social hacia los expresidiarios. Por suerte, ahora existen incentivos económicos para los empresarios que recluten a estas personas.

¿Y qué podemos hacer como sociedad para ayudarles?

Proveerles de casa, trabajo, darles soporte social, integrarlos en nuestras comunidades… Y que los medios de comunicación no solo muestren los casos más dramáticos y horribles para vender más periódicos, sino también los casos de éxito de personas que han conseguido rehacer su vida y ahora tienen un trabajo, una familia… Porque hay muchas.

¿Qué titular le gustaría leer en los periódicos del futuro?

“La reforma de las cárceles ha demostrado ser efectiva”. Eso implicaría que finalmente se ha hecho y que por fin tenemos una sociedad más segura.

¿Y qué buenas noticias puede darnos hoy?

Te voy a dar tres: el crimen ha disminuido en los últimos 45 años, la población en prisiones ha bajado en los últimos 10 años y, por primera vez, hay un consenso entre los dos partidos mayoritarios —demócratas y republicanos— en que estamos enviando a demasiada gente a prisión. Es decir, en estos momentos tenemos una puerta abierta al cambio en nuestros sistemas penitenciarios para conseguir una mejor seguridad pública. Solo hace falta aprovechar la ocasión.