La Jungla

Una marca de relojes responde a Gillette: ¿Qué es un hombre?

En la Jungla. Tras la polémica por el anuncio de Gillette, una marca de relojes se ha puesto a rebufo y ha querido saltar al charco respondiendo con otro vídeo.

Gillette se ha metido de pleno en la polémica del movimiento #MeToo con su último anuncio, en el que animaba a ciertos hombres a aparcar ciertas actitudes nocivas como las peleas o el bullying -actitudes que, por otro lado, nunca es que hayan sido bien vistas por el grueso de la sociedad-. Pero claro, ya sabéis que en el clima actual es imposible decir nada sin que una legión de ofendiditos de uno u otro color emerja de debajo de las piedras y esta vez no ha sido diferente.

En apenas unas horas el anuncio se convirtió en unos de los que tenían un mayor ratio de votos negativos. Unos dirán que quienes lo votaron negativamente fueron hombres cansados de ser permanentemente criminalizados por un sector del feminismo, otros que son machitos incómodos por ser señalados, y posiblemente sea una mezcla de ambas, a los que hay que sumar los conspiranóicos que dicen que todo es cosa de George Soros.

Sea como sea, Gillette ha conseguido hacer mucho ruido mediático, incluso hay quien está organizando un boicot contra la marca. En todo caso ha conseguido dominar la conversación, hasta tal punto que Egard Watches, una marca de relojes, ha hecho un anuncio a modo de respuesta:

En él recurren a datos como que el 93% de las muertes por accidentes laborales son hombres, o el 97% de las bajas en guerras, o el 79%, o que la mitad de los padres sin derechos a visitas siguen financiando a sus hijos. "Vemos el bien en los hombres", acaba el anuncio.

"Estamos de acuerdo con que el abuso, el asalto sexual, la violencia doméstica y el bullying son temas serios y en las posiciones duras en su contra que se están tomando", aclaran en la descripción del vídeo.

Lo triste es que, en el fondo, ambos anuncios tienen una buena parte de razón, pero ver a dos marcas comerciales tratar de apelar a sus compradores posicionándose en un movimiento social únicamente para vender más al final acaba reduciendo la conversación a una discusión de patio de colegio del tipo "pues Gandalf ganaría a Thor".

Y al final los argumentos de muchos de los que protestan y aplauden no tiene mucho más nivel.