La Jungla

1.300 borrachos arruinan el viaje en crucero de decenas de familias

En la Jungla. Las familias que iban a pasar sus vacaciones en este crucero de Royal Caribbean acabaron escondidas en sus camarotes para escapar de 1.300 pasajeros de fiesta.

Podrían ser sus vacaciones perfectas, pero se convirtieron en una auténtica pesadilla a bordo de uno de los cruceros de Royal Carribbean International. Más de mil trabajadores de una compañía india con ganas de fiesta compartían barco con ellos y, claro, sus conceptos de ocio no eran demasiado incompatibles. 
El Voyager of the Seas salía del puerto de Sydney el mes pasado para iniciar lo que prometía ser una travesía tranquila y familiar; sin embargo, los 1.300 trabajadores tenían otros planes: habían contratado a bailarinas eróticas para hacer un fiestón ocupando las zonas comunes del barco, principalmente la piscina, sin tener en cuenta al resto de cruceristas.
Una de esas pasajeras, Cassandra Riini, aseguró ante la prensa que "era casi como una gran fiesta de despedida de soltero, pero para 1.200 personas". Explicó además que "las puertas de sus camarotes estaban abiertas y cuando tenías que pasar por delante pensabas: 'a ver qué veo ahora'". Para la mujer el mal trago va a ser difícil de olvidar porque, confiesa, "veo todos los flashbacks de esos hombres todo el tiempo, 24 horas al día, como si no pudiéramos escapar". 

Sin salir de los camarotes

Las familias optaron por salir lo menos posible a las zonas comunes, invadidas por los fiesteros, y refugiarse en el interior. En las cubiertas, según los testimonios, bailaban mujeres con poca ropa. Pero eso no fue lo único, los juegos de azar del casino llegaron a cancelarse por no contar con la suficiente participación. 
El marido de Riini, Daniel, relata que "terminamos con el personal del crucero haciendo nuestros propios juegos. Christine Weyling, otra de las pasajeras, lamentó que la compañía no les hubiese advertido de que un grupo tan grande estaría a bordo: "fue una locura... las conejitas de Playboy sabiendo que es un barco familiar. Deberían de habernos avisado". 
No obstante, Royal Caribbean decidió devolverles el dinero a los pasajeros afectados. En declaraciones a los medios la compañía avanzó que estaban investigando lo sucedido a partir de las protestas "para garantizar que no vuelva a suceder".