El desaparecido Paddy Moriarty con su cerveza en la puerta del Pink Panter

El desaparecido Paddy Moriarty con su cerveza en la puerta del Pink Panter

La Jungla

Desaparece en un pueblo de 11 habitantes en una trama digna de Agatha Christie

En la Jungla. Ningún guionista podría haber imaginado un relato y un escenario mejor que este que mantiene en vilo a un pueblo australiano que parece el tablero de un Cluedo.

Larrimah es un pequeño pueblo del norte de Australia. Con 11 habitantes podríamos suponer que la vida de los lugareños es bastante tranquila e idílica, pero nada más lejos de la realidad. La desaparición de uno de los vecinos el pasado 16 de diciembre ha abierto la caja de truenos en un lugar donde nadie parece ser quien es y la policía no es capaz de esclarecer lo que ha sucedido. 

Paddy Moriarty y su perro Kellie salieron del Pink Panter, el bar hotel del pueblo, poniendo rumbo a su casa después de haber bebido las cervezas acostumbradas. Dijo adiós a los parroquianos sin saber que la despedida iba a ser para siempre. El hombre se borró del mapa, nadie supo nada más de él y, ocho meses después, la policía cree que ha sido asesinado. 

La historia tiene todos los mimbres para ser un gran relato digno de la mejor novela negra o el más taquillero de los estrenos de Hollywood, pero esta suerte de Cluedo está ocurriendo de verdad y los sospechosos no hacen sino aumentar el misterio. 

Pink Panter VS Tea House

Fueron sus compañeros de birras del Pink Panter los que llamaron a la policía después de cuatro días sin rastro de Moriarty. Los agentes vieron que su casa estaba abierta, su cena lista en el microondas y su sombrero de vaquero dentro, pero ni una pista de su paradero.

Los policías comenzaron la ronda de interrogatorios y todos los habitantes parecen tener coartada, pero lo más llamativo es que se llevan fatal entre ellos. Una decena de vecinos y todos peleados, destacando dos bandos diferenciados: los del Pink Panter y los del Tea House

Del primero de los locales no hay quien hable mal del desaparecido, pero eso sí, no descartan que Sam, el cocodrilo marino mascota del dueño del hotel, haya podido tragárselo. Del segundo no hay nadie que hable bien, empezando por su dueña, Fran Hodgetts, que lo odiaba y mantenía una disputa con él.

Sospechosa número uno

El hombre se quejaba de que sus clientes aparcaban en sus terrenos y se dedicó a difundir rumores sobre los productos del Tea House además de llamar a su dueña "cerda salvaje", de modo que Hodgetts estaba más que harta de él. 

Pero el dato definitivo lo ha aportado Bobby Roth, uno de sus empleados, asegurando que su jefa había dicho en varias ocasiones que mataría a Paddy. Ella ha querido escurrir el bulto y nada mejor que acusar a un tercero: Owen Laurie, el jardinero de 71 años.

Según el testimonio de la mujer, los dos mantuvieron una discusión a causa de los ladridos del perro, pero Laurie también lo niega. ¿Habrá un mayordomo en el pueblo también?

Más misterios

Por si la carnaza fuera poca, los medios también han recogido otro episodio sucedido en este pueblo de carretera. Ocurrió hace 17 años, cuando un mochilero británico desapareció y nadie supo nada más de él. Los aborígenes de la zona siempre han considerado que el lugar estaba embrujado y se han negado a vivir allí. ¿Cómo terminará la partida?