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La Jungla

Bartolín Rubia, el concejal que simuló un secuestro de ETA y todo le salió mal

En la Jungla. En 1998, cuando ETA había puesto su mirada en los concejales del PP, un joven edil de una localidad de Jaén decidió que simular su secuestro para obtener notoriedad era una buena idea. Hoy se cumplen 20 años de aquel episodio.

En 1998 ETA había puesto su punto de mira en los concejales del Partido Popular. El 28 de mayo de ese año, cuando no había pasado ni un año del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, se vivió uno de los episodios más rocambolescos de la historia reciente española, y no es poco.

Bartolomé Rubia, alias 'Bartolín', tenía entonces 27 años, era concejal por el PP de La Carolina, una localidad de 15.000 habitantes de Jaen. Era fundador de las juventudes del partido y ahijado del alcalde Ramón Palacios -del cual su padre era el chófer-. Era considerado una de las promesas del partido en Andalucía, hasta que tuvo una brillante idea. Un plan sin fisuras, que diría Torrente.

Un secuestro en tren

El 27 de mayo una llamada a el Diario de Jaén anunció que el concejal había sido secuestrado, causando una enorme alarma social. Su coche apareció junto a la estación de Linares, a 20 kilómetros de La Carolina. Los artificieros de la policía se aseguraron de que no hubiera explosivos y analizaron el coche en busca de huellas. Al día siguiente, Bartolín apareció en Irún, a casi 600 kilómetros de su casa.

Según explicó, una pareja -hombre y mujer- le habían secuestrado a punta de pistola junto a su casa, lo llevaron en su coche hasta la estación de Linares, donde le drogaron con "algo mezclado en una Coca-Cola" -drogas en una Coca Cola, un combo subidona-bajona ideal para un secuestro-. Según él lo subieron a un tren -típico modus operandi de ETA- y lo llevaron hasta San Sebastián. Allí lo metieron en una furgoneta, de la que pudo escapar aprovechando una discusión de la pareja y saltando del vehículo en marcha.

"El hombre gritó ¡hostias!" relató Bartolín en el juicio contra él, en el que fue condenado por simulación de secuestro y tuvo que pagar una multa 250.000 pesetas. "Esa voz no se me olvidará en la vida. Y la chica decía ¡que no, que no, que no es así!. Ahí sí que me empecé a poner nervioso y pensé: de aquí me quitan del medio. Entonces abrí la puerta y salí", a lo Bruce Willis. A las 22.45 se personó en la comisaría de Irún donde explicó su versión de la peripecia.

"Poco maduro, infantil y le gusta ser el objeto de atención"

La credibilidad del heroico relato de Bartolín duró muy poco, como es comprensible. El 30 de mayo la policía ya había concluido que todo era una farsa, y el mismo ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, daba por hecho que era un montaje. Entre otras razones porque la llamada al Diario de Jaén anunciando el secuestro se había realizado desde su móvil.

Además, testigos aseguraron que habían hablado con él en el tren y no parecía ni drogado ni estar siendo víctima de un secuestro y los análisis de sangre no mostraron restos de drogas sedantes. En el juicio, el forense indicó que "un coeficiente intelectual medio-bajo, es poco maduro, infantil y le gusta ser objeto de atención". Siempre defendió que había sido secuestrado, aunque más tarde matizó que él nunca había hablado de ETA.

Muchas leyendas apócrifas circulan sobre aquel simulado secuestro que harían las delicias de los hermanos Coen, como que a su llegada a la estación de Irún entró en una farmacia para preguntar dónde había un zulo de ETA, o que a su retorno a Jaén su padre le recibió con dos bofetadas mientras aseguraba que "en todas las familias hay un tonto y a mi me ha tocado este".

El 1 de julio fue expulsado del Partido Popular y desde entonces se retiró de la vida publica, trabajando de camionero.