La Jungla

Así ha sido el primer robo de bitcoin a punta de pistola

En la Jungla. Cuatro hombres derribaron de una patada la puerta de la casa de un inversor, retuvieron a una mujer y le obligaron, a punta de pistola, a realizar una transferencia.

El bitcoin es la nueva moneda de moda. A base de subir su valor ha copado todos los titulares y llamado la atención de todo el mundo. Y como todo lo de valor y llamativo también los ladrones y el crimen organizado le ha echado el ojo. Tenía que empezar a pasar y así ha ocurrido: el pasado 22 de enero cuatro personas armadas entraron en la casa de Danny Aston y le obligaron a realizar una transferencia de una cantidad de bitcoins que no ha trascendido. Es el primer asalto a mano armada con objetivo de robar esta criptomoneda de la historia del Reino Unido.

El robo tuvo lugar en Moulsford en South Oxfordshire, una localidad a unos 70 kilómetros al oeste de Londres. Los cuatro hombres entraron en su casa derribando la puerta de una patada y retuvieron a una mujer, a la que maniataron, y a un bebé mientras obligaron a Aston -un trader especializado en operaciones con criptomonedas- a realizar la transferencia. La policía recibió el aviso a las 9.40 de la noche, pero para cuando llegaron los criminales ya se habían esfumado.

Danny Aston y su compañera Amy Jay -presumiblemente la mujer que retuvieron los ladrones-, dejaron en junio, justo antes de que el valor del bitcoin se disparase, sus trabajos en una firma de software financiero de la City londinense y lanzaron su propia firma de inversión con criptomonedas, Aston Digital Currencies Ltd, en cuya web figuran como directores. Todavía no se han realizado detenciones.

El robo de criptodivisas, una tendencia en alza

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Este es el primer robo a mano armada de criptomonedas del Reino Unido, pero ya hemos visto casos similares en el pasado y parece que a medida que el bitcoin y sus hermanas van ganando visibilidad. El pasado mes de diciembre ya hubo un robo de 14,3 millones de dólares en ethereum, y hace una semana tres hombres intentaron hacer lo propio en una oficina de intercambio de bitcoins en Canadá, aunque en este caso la jugada no les salió como esperaban cuando un empleado que no habían visto llamó a la policía.

El bitcoin -y muchas otras criptomonedas- se erigen sobre la tecnología blockchain, -un "libro de cuentas" público y compartido donde se pueden consultar todos los movimientos realizados con la moneda- permite enmascarar sus identidades haciendo que, si se lo han montado bien, llegar a identificarles sea prácticamente imposible. "La transacción es rastreable, el problema es q probablemente pasaran ese dinero a monero -otra criptomoneda con una blockchain opaca- o utilizaran un mezclador y se perderá el rastro o se fraccionará, y será difícil seguirles la pista", explica Ariana Calleja, trader de criptodivisas. "El problema es pasar ese dinero a economía real. Dependiendo de la cantidad que hayan robado puede ser muy difícil no levantar sospechas, aunque hay países que permiten hacerlo o también lo pueden gastar en la Darknet".

Es decir, que las criptodivisas tampoco son la panacea para los criminales, ya que también tiene sus inconvenientes, sin embargo, no cabe duda de que el robo de este tipo de monedas está ganando popularidad y eso también puede atraer ojos poco amistosos. Si tienes una buena cantidad de bitcoins es mejor que no lo digas muy alto.