La Jungla

¿Cuántos camellos vale tu pareja? ¡Que no te engañen!

En la Jungla. Es posible que en algún viaje al mundo árabe te hayan ofrecido camellos a cambio de tu pareja. Si has estado tentado de aceptar y no quieres que te engañen, esta web te calculará su valor.

La vida en pareja es adorable. Pelearse por la manta por la noche, discutir sobre qué fiasco ver, si Operación Triunfo o Gran Hermano, soportar que vaya por casa sin zapatillas y que malcríe al perro dándole el jamón que te habías comprado para cenar. Realmente hay ganas que dan ganas de cambiarla por un botijo, una Game Boy o unos cuantos camellos.

¡Camellos! ¿Quién no ha necesitado uno en una travesía del desierto y no los ha encontrado? Y nos referimos al animal, no a los vendedores de piruletas. Todos hemos soñado con tener nuestro propio corral de mamíferos artiodáctilos, por lo que deshacernos de nuestra pareja a cambio de unos cuantos puede ser la mejor manera de comenzar nuestro imperio camellil.

Pero ¿cuánto diablos vale? Después de tantos años soportando sus manías seguramente aceptaríamos un boniato a cambio, pero alguien que no lo conozca todavía puede estar dispuesto a pagar bastante...

La calculadora de camellos: lo que siempre necesitaste

La respuesta a todo está en Internet, imperio de lo absurdo, irrelevante y friki. Entre millones y millones de páginas inútiles encontramos esta joya: una calculadora que te permite establecer el precio de una persona en camellos.

Basta con seleccionar el sexo -tenemos una versión para hombre y otra para mujer mujer-, edad, altura, y algunas otras características físicas y, violà, obtendrás su precio en camellos. ¡Que no te engañen!

Obviamente, esta página es una simple broma -aunque cuando veas que eres el que menos camellos vales de tu grupo de amigos te sentirás como un auténtico Epsilon de Un mundo feliz- que hace referencia al mil veces repetido cliché de "fui a Marruecos (o cualquier país árabe que apetezca) y me ofrecieron camellos a cambio de mi novia". Un cliché que muchos musulmanes usan para llamar la atención de los turistas occidentales en sus intentos por vaciarles los bolsillos.

Sin embargo, como casi todos los mitos y bromas tiene su origen en la realidad, ya que en determinadas culturas árabes y asiáticas un dote nupcial se requería  para que la familia de la novia accediera a condeder su mano. Muchas veces este dote incluía ganado, especialmente camellos, un animal muy útil para los habitantes nómadas del desierto.

Un servidor vale la miserable cifra de 52 camellos. ¿Vosotros?