El pantallazo del hombre con su pinta y pidiendo calma.

El pantallazo del hombre con su pinta y pidiendo calma.

La Jungla Atentado en Londres

Los británicos brindan por el "héroe" que escapó del ataque de Londres sin derramar su cerveza

En la Jungla. El gesto dibuja una sonrisa, insufla moral y se convierte en icono de la resistencia calmada. "El humor nos da la fuerza para luchar por los heridos y muertos. Así hacemos las cosas aquí".

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El ataque de Londres supuso ocho minutos de caos absoluto. En los que la policía corría por las calles instando a gritos a los transeúntes a huir sin detenerse a explicar por qué. En el que los terroristas actuaron con método y sin piedad, y se vivieron episodios de heroísmo desesperado. Pero en medio del terror los británicos han sorprendido a un "héroe" que les ha devuelto la sonrisa y la moral, recordándoles que son el pueblo famoso por resistir las adversidades sin levantar una ceja.

El hombre fue sorprendido por las cámaras de Sky News que grababan en directo cómo la gente que disfrutaba del sábado noche y que acababa de ser desalojada por la alerta policial bajaba corriendo por Borough High Street. El hombre sigue a buen paso la dirección de la evacuación pero no corre como la multitud. En cambio, sostiene con pulso experto su pinta de cerveza para no derramar ni una gota mientras que con la mano libre hace gestos para calmar a su acompañante. 

La captura permitía un resquicio de humor inglés, tan dado a la autoparodia, en medio del drama. "Así es como se huye de una atentado COMO UN LONDINENSE". "Este tío de la derecha no está derramando ni una gota. ¡Dios bendiga a los británicos!". Mientras muchos justificaban con socarronería su apego a su bebida explicando que en la zona del London Brigde la pinta le habría salido por seis libras, el anónimo héroe era saludado como el "espíritu de Londres" por los diarios de mayor tirada: The Sun, Metro, The Mirror, incluso por agencias internacionales como Associated Press Reuters.

Raw: Man Flees London Attack While Holding Beer

"Si te ofende este tipo es que no eres británico" - llega a decir un comentario. Y es que para los británicos que han elevado esta instantánea a icono no se trata ni mucho menos de un acto frívolo tras sufrir tres atentados en tres meses. El hombre sabía perfectamente lo que hacía, argumentan: responder con el stiff upper lip, la dignidad ante la adversidad que los ingleses tienen a orgullo.

Es un concepto que se conoce como "espíritu del Blitz", en referencia a los bombardeos a los que la aviación nazi sometió a Londres durante los primeros años de la II Guerra Mundial. Y se resume a la perfección en los carteles que décadas más tarde Internet haría virales: 'Keep calm and carry on', "Permanece tranquilo y sigue adelante con tu vida diaria". Es la flema con la que Winston Churchill fumaba cigarros mientras visitaba los cráteres dejados por las bombas, la convicción de que son un pueblo inquebrantable que no va a dar al enemigo la satisfacción moral de acobardarlos.

"Nadie ignora la sangre derramada pero el humor nos da la fuerza para luchar por los que fueron heridos y asesinados. Así es como hacemos las cosas aquí" - escribe una británica madre de dos hijos. Una columna escrita por Hugh Muir de The Guardian está siendo compartida con este mismo mensaje. "Salimos fuera a bailar, a beber y a comer. Para los fanáticos estas son cosas decadentes y triviales. Pero son pequeños actos de simbolismo político en sí mismo (...) Cuando los extremistas no logran desmantelar el sistema, intentan golpear y aterrorizar a los ciudadanos corrientes que disfrutan de la alegría que permite y la libertad que conlleva".

Desde el otro lado del océano, Jenni Russell en The New York Times pone voz al escepticismo. "Esta fotografía ha sido compartida con alivio y placer porque refleja cómo les gusta a los británicos imaginarse durante una crisis: fríos, calmados, sin cambiar sus prioridades (...) Y sin embargo. Hoy, hay una oleada de incomodidad recorriendo el Reino Unido tras el tercer ataque brutal e inesperado en tres meses. Es la gélida toma de conciencia de que, sea cual sea la estrategia antiterrorista llevada a cabo hasta ahora, no ha funcionado".