La publicidad de sujetadores que inspiró a Dani Rovira.

La publicidad de sujetadores que inspiró a Dani Rovira.

La Jungla

La reflexión de Dani Rovira tras la polémica: "No me puedo arrancar el pene aunque quiera Igualdad"

En la Jungla. En un extenso post de Instagram el actor lamenta haber sido "linchado públicamente por segunda vez" por intentar defender con "creatividad y humor la igualdad entre sexos".

"Atención, hombres de España, no miréis las marquesinas en estos días. No vaya a ser que unas fotos de 'Intimissimi' os tachen de machistas (sic)". Este es el mensaje publicado en la mañana de jueves que ha vuelto a poner a Dani Rovira en el centro de la polémica. Acusaciones de machismo, cuñadismo y de hacer "humor desafortunado": el actor plegaba velas y tras lamentar las críticas recibidas, se disculpaba por haber hecho un mal uso de la ironía.

El intérprete ha recurrido a otra red social, Instagram, para extenderse en sus excusas, explicar el contexto del tuit original y reflexionar tanto sobre la cosificación de la mujer a ojos del hombre como la polémica generada en sí, que en palabras de Rovira le hace sentir "menos libre". Todo empieza, nos explica, al encontrarse la publicidad de la marca de lencería en una parada de autobuses cerca de su casa. El actor quedó embobado; como él, nos cuenta, las otras tres personas que esperaban, provocando incluso un conato de conflicto de pareja.

Una marquesina cerca de mi casa. Ayer terminé de correr y de vuelta, me quedé observándola. Esperando el bus, tres personas. Una de ellas, hombre, la miraba como hipnotizado, la segunda lo hizo solo durante un instante, el tiempo justo en el que su pareja la reprendió. (Pareja que, por cierto, también miraba). Me dio qué pensar. Obviamente, la belleza y la sexualidad que derrochaba aquella mujer (su foto, concretamente) era indudable. Cuerpo perfecto, cara divina, pechos preciosos, ojazos y obviamente, un sujetador muy bonito.

Rovira se define como "persona susceptible de muchas luchas y conflictos internos", y ese el debate que libra consigo mismo al mirar con deseo a Irina Shayk. "He crecido en una sociedad machista y obviamente formo parte del género opresor, no me puedo arrancar el pene por mucho que quiera también una sociedad de igualdad".

Pero no quise sentirme ni sucio, ni machista, ni opresor, ni infiel, ni depravado por admirar la belleza de semejante persona. Y ahí puse mi debate interno. ¿Es machista la marca?, ¿la modelo?, ¿el hombre o mujer que la mira? ¿La mujer que lo compra? ¿El director de casting que marca un umbral de belleza elevadísimo? ¿Yo por pararme a verla? ¿Todos? ¿Ninguno? Tengo mil dudas sobre los pequeños gestos, acciones y palabras que puedan ser micro, medio o macro machismos.

A través de estas líneas se van desentrañando el sentido del tuit de Rovira, que resumido en 140 caracteres propició el desastre: la publicidad de la marca de lencería y la excitación que provocan motivaron en el actor una reflexión sobre si es cómplice por ello de un sistema sexista. Recuerda al respecto el artículo de la actriz Leticia Dolera sobre las "contradicciones de una feminista en los Goya" y la complicada conciliación entre querer deslumbrar con el estilismo y lamentar al mismo tiempo la cosificación a la que sus compañeros intérpretes no están sometidos.

"¿Puede lucharse contra el machismo si eres hombre? ¿Contra la pobreza si eres rico? ¿Contra el racismo si eres blanco? Por las respuestas de la sociedad, no lo tengo tan claro" - sigue lamentando Rovira. Vuelve a pedir perdón por la desafortunada redacción del tuit pero pasa a continuación a lamentar el "segundo linchamiento" del que ha sido víctima por defender con humor la Igualdad (por el primero, se entiende, se refiere a las críticas por su discurso de los Goya en tacones) y que le hace , en sus palabras, sentirse "menos libre".

Es la segunda vez que públicamente me han linchado por intentar "con cierta creatividad y humor" defender la igualdad entre sexos. Y me da pena. Porque, sinceramente, me siento un poco menos libre de unos años a esta parte. La cosa es que siempre lo fui, pero lo sabía menos gente. Yo pienso seguir luchando a vuestro lado...si me dejáis hueco...si me enseñáis cuando me equivoque. Gracias por leerme.

Una marquesina cerca de mi casa. Ayer terminé de correr y de vuelta, me quedé observándola. Esperando el bus, tres personas. Una de ellas, hombre, la miraba como hipnotizado, la segunda lo hizo solo durante un instante, el tiempo justo en el que su pareja la reprendió. (Pareja que, por cierto, también miraba). Me dio qué pensar. Obviamente, la belleza y la sexualidad que derrochaba aquella mujer (su foto, concretamente) era indudable. Cuerpo perfecto, cara divina, pechos preciosos, ojazos y obviamente, un sujetador muy bonito. Suelo ser persona susceptible de muchas luchas y conflictos internos. He crecido en una sociedad machista y obviamente formo parte del "género opresor", no me puedo arrancar el pene por mucho que quiera también una sociedad de igualdad. Pero no quise sentirme ni sucio, ni machista, ni opresor, ni infiel, ni depravado por admirar la belleza de semejante persona. Y ahí puse mi debate interno. ¿Es machista la marca?, ¿la modelo?, ¿el hombre o mujer que la mira? ¿La mujer que lo compra? ¿El director de casting que marca un umbral de belleza elevadísimo? ¿Yo por pararme a verla? ¿Todos? ¿Ninguno? Tengo mil dudas sobre los pequeños gestos, acciones y palabras que puedan ser micro, medio o macro machismos. (Incoherencias y dudas que señaló muy bien mi querida Leticia Dolera en un artículo después de los Goya). ¿Puede lucharse contra el machismo si eres hombre? ¿Contra la pobreza si eres rico? ¿Contra el racismo si eres blanco? Por las respuestas de la sociedad, no lo tengo tan claro. Vuelvo a asumir el error de no haber sabido expresar bien la ironía de mi planteamiento. De hacer una pequeña broma sobre lo que es y no es machismo. Sobre dónde colocar los umbrales. O simplemente el error de no haberme metido el tuit por el "ojal". Es la segunda vez que públicamente me han linchado por intentar "con cierta creatividad y humor" defender la igualdad entre sexos. Y me da pena. Porque, sinceramente, me siento un poco menos libre de unos años a esta parte. La cosa es que siempre lo fui, pero lo sabía menos gente. Yo pienso seguir luchando a vuestro lado... si me dejáis hueco... si me enseñáis cuando me equivoque. Gracias por leerme.

Una publicación compartida de @danirovira el 11 de May de 2017 a la(s) 10:01 PDT