Salaheddine C., de 24 años, se escapó esposado del juzgado de Vilanova y lleva 10 días desaparecido

Salaheddine C., de 24 años, se escapó esposado del juzgado de Vilanova y lleva 10 días desaparecido

Grandes Historias Huida surrealista

Diez días fugado y con las esposas puestas. Todavía no ha aparecido el preso que se escapó del juzgado de Vilanova

Salaheddine C. tiene 24 años y está considerado preso peligroso. Aprovechó un abrazo entre 7 acusados para despistar a la policía y marcharse por la puerta.

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Es un juicio múltiple, con 7 acusados. La sala del Juzgado Número 3 de Vilanova es muy pequeña y está llena de presos, todos ellos esposados con las manos delante. Es la forma menos lesiva de enmanillar a un reo. Los acusados proceden de varias cárceles, por lo que para muchos supone un reencuentro y una despedida. Así, cuando les toca levantarse del banquillo para volver a la cárcel, los presos se empiezan a despedir. A abrazar. Y entre tanta gente abrazada, Salaheddine, el preso más avispado de todos, se va por la banda y desaparece. Nadie lo ha vuelto a ver. Se acaban de cumplir diez días de su huida.

Es un caso raro. Ya hay muy pocos presos que se fugan en nuestro país. Lejos quedaron los tiempos de El Lute; las épocas en las que los prisioneros cavaban un túnel para marcharse de noche, o se deslizaban con sábanas atadas por la pared como pasa en las películas.

POR LA PUERTA GRANDE

Salaheddine C. lo tuvo más fácil: salió caminando por la puerta grande, como un señor. Y siguiendo la máxima de El Lute, 'Camina o revienta', Salaheddine continuó caminando hasta que se alejó de la ciudad. Tiene 24 años, mide 1,80, es marroquí y no tenía permiso para residir en España. Tiene pendiente una expulsión del país, que no se puede ejecutar hasta que se resuelvan todas las causas que tiene por juzgar. Está pendiente de un juicio por asesinato. Estaba recluido en la cárcel Modelo de Barcelona. Cumplía prisión preventiva porque tiene la consideración de preso peligroso.

Cuando se fugó llevaba un pantalón negro y una camiseta de color gris oscuro. Y lo que es más importante: unas esposas en las muñecas. Nadie se explica cómo pudo salir del juzgado con tanta naturalidad. Más inexplicable todavía resulta que aún no haya aparecido. Diez días lleva escapado y aún no hay noticias sobre su paradero.

NI RASTRO

Han circulado varias versiones por Cataluña en los últimos días. Que está en el bosque escondido, porque con el tiempo que hace puede vivir en la calle sin peligro de congelación. Que lo está escondiendo un compatriota marroquí en un sótano. Que un amigo le quitó las esposas con una radial. Que ha conseguido llegar a Francia con la colaboración de algunos conocidos. En Mossos lo desmienten todo: no hay noticias sobre Salaheddine. Todo lo que surja son especulaciones.

Los Mossos d'Esquadra han redoblado en los últimos días los esfuerzos para encontrarlo. La policía autonómica catalana cuenta con una unidad llamada “Evadits” (Evadidos) que se encarga de esta labor. Un cuerpo que busca a personas que tendrían que haberse presentado en un juzgado para ser sometidos a un proceso, o presos que contaban con un permiso de salida y no volvieron a su celda.

El preso se fugó de los juzgados de Vilanova i la Geltrú, Barcelona

El preso se fugó de los juzgados de Vilanova i la Geltrú, Barcelona

Esta unidad se encarga, sobre todo, de peinar el entorno de estos presos. Investigan a la familia, a los amigos o tratan de averiguar si pertenecen a alguna mafia que les pueda estar proporcionando ayuda. En lo relativo a Salaheddine, de momento no se ha podido hallar ningún indicio que lleve a la policía a su detención.

En las películas, el preso fugado siempre llega a casa de un herrero, que parte las cadenas con un martillo y una escarpa. En este caso, no se tiene constancia de que el reo haya alcanzado ningún herrero solidario, aunque diez días de fuga dan que pensar que es posible que haya recibido algún tipo de colaboración. Pero la policía advierte de que ayudarlo en su fuga también es una acción constitutiva de varios delitos.

IMPOSIBLE SABER CUÁNTOS FUGADOS HAY

¿Cuántos presos fugados hay en España hoy día? Para los ciudadanos, es algo casi imposible saberlo. Desde instituciones penitenciarias han confirmado que no existe ningún archivo unificado con un registro de fugados. No hay base de datos. No hay un póster, como el de los aeropuertos, con las fotos de los presos más peligrosos.

Entonces… ¿cómo se controlan ese tipo de delincuentes? Pues el fugado se encuentra en un apartado que se contabiliza, a efecto de datos, como “Resto de delitos”. Una especie de cajón de sastre en el que cabe casi todo. En el caso que nos compete, los fugados son presuntos autores de un delito llamado “quebrantamiento de condena”. Y se contabiliza en el mismo apartado que, por ejemplo, el del conductor al que le retiran el carnet de conducir, vuelve a ponerse al volante de un coche y la policía lo sorprende. O de las personas que han incumplido una orden de alejamiento.

PROTECCIÓN DE DATOS

Además de ser casi imposible determinar cuántos presos hay fugados, el ciudadano no puede acceder a las fotos de esos fugados. La ley de protección de datos es explícita en este sentido. Además, normalmente se trata de personas que, como Salaheddine, están a la espera de juicio. Por tanto, y hasta que se demuestre lo contrario, es inocente. Él estaba acusado de haber participado en un intento de homicidio. El juez consideró que era más seguro que esperase al juicio detrás de los barrotes. Pero aún no está condenado.

¿Y del quebrantamiento de condena? ¿De eso sí que es culpable? Tampoco. No al menos hasta que un juez lo condene. Tanto da que se haya marchado cuando lo iban a juzgar y que la policía lleve una semana detrás suyo. “Si lo pillan, su abogado puede alegar que el chico no entendía el idioma, que empezó a andar y que nadie lo detuvo. Es ponerte un ejemplo, pero hay miles”, cuenta una persona que trabaja en instituciones penitenciarias.

Una de las fotos del preso fugado que han difundido los Mossos

Una de las fotos del preso fugado que han difundido los Mossos

Por este motivo, las fotos no se pueden difundir. Es algo casi incongruente: que las autoridades pidan la colaboración ciudadana pero que el ciudadano no pueda ver las fotos. Que no haya una base de datos para consultar. Igual su vecino se fugó de un penal y usted no lo sabe. 

En el caso de Salaheddine, los Mossos sí que han publicado dos instantáneas del reo fugado. La peligrosidad del acusado ha levado a la policía autonómica a compartir su imagen por redes y medios, para que los ciudadanos colaboren con su captura.

LAS FUGAS MÁS SONADAS DE ESPAÑA

Las fugas de prisión tuvieron tiempos más fructíferos en España. Hablar de fugas en nuestro país es casi sinónimo de hablar de El Lute. El delincuente Eleuterio Sánchez, hoy abogado, se fugó hasta en dos ocasiones de la Guardia Civil. Una en 1966, cuando lo trasladaban a Madrid desde Santander para ejecutarlo. Saltó de un tren en marcha y volvió a ser capturado. La segunda fue en Puerto de Santa María, en Nochevieja de 1971, tras agujerear la pared de su celda y superar el muro deslizándose con sábanas. 

La fuga más multitudinaria de nuestro país tuvo lugar en 1976, cuando 29 presos (24 de ellos etarras), escaparon de la prisión de Segovia. Prepararon un túnel durante un mes, que conectaba con el conducto de aguas fecales. La policía les sorprendió y sólo 4 consiguieron huir a Francia. 

El Lute es el preso fugado más famoso de nuestro país

El Lute es el preso fugado más famoso de nuestro país

2013 fue un año crítico para las fugas, especialmente en Cataluña. Hasta 7 presos se escaparon de diversas cárceles catalanas. Los funcionarios de prisiones se quejaron de que todos aquellos casos se habían producido a causa de la falta de personal y recursos.

Especialmente llamativo resultó el caso de un pakistaní que tenía un hermano gemelo. Se intercambió con él durante una de las visitas. Salió el preso y se quedó dentro el hermano, que al poco rato se empezó a poner nervioso y confesó.

Ahora, Cataluña vuelve a ser el escenario de una fuga surrealista. Salaheddine sigue escapado y quién sabe si con las esposas puestas. Si usted es un herrero y llama a su casa, no le ayude a cortar la cadena.