Reportaje fotográfico: Begoña Rivas

Reportaje fotográfico: Begoña Rivas

Entrevistas en primera persona

Francisco: "Si Trump me paga y me paga bien, habría cantado en su toma de posesión"

"Que Trump esté actuando como actúa con los hispanos, en un momento en que no deberían existir fronteras, me parece fatal" / "Los actores se organizan mejor. Cuando se acercan los Goya, el ministro de turno se pone a repartir subvenciones para tenerlos contentos" / "La ayuda de todos no debería ser para subvencionar peliculitas. Encima a directores multimillonarios que cotizan en otros países".

Anna Grau

Parece que fue ayer cuando Francisco González, más conocido por simplemente Francisco (Alcoy, 1959) arrollaba en el festival de la OTI con un tema contundente, Latino, servido por una voz que parecía la reencarnación de Nino Bravo. Pero el caso es que desde entonces han pasado 35 años. Por eso se llama así, Francisco 35, el disco que saca ahora, festejando una carrera que ha tocado todos los palos, desde cantar el Himno Valenciano (sin cobrar, matiza) hasta rozarse con águilas del bel canto como Montserrat Caballé. En su caso, a una voz privilegiada se unen pocos o ningún pelo en la lengua...

Pues sí, ya hace 35 añazos que saqué el célebre Latino, cuando no me conocía nadie. Bueno, me conocían en mi familia y para de contar. Yo era entonces un crío de 22 años, pasar de repente a que te conozcan 300 millones de personas... Para mí, lo difícil ha sido aguantar todo este tiempo, seguir estando en la brecha y en la música, haciendo lo que me gusta. Pero me estoy dando cuenta de que en nuestro país, lamentablemente, cada vez hay menos espacio para la música.

¿Que por qué? Yo creo que la cultura interesa más bien poco. Se ha pasado del artista de culto, cuyos discos se atesoraban con cariño, al artista kleenex, más de usar y tirar. Ves, yo en eso no he cambiado, yo sigo teniendo mis voces de cabecera, mis tenores favoritos: Pavarotti, Carreras, Domingo, a mi maesto Franco Corelli, que es el guía espiritual de mi voz, a los Queen, a los Stones... Led Zeppelin me encanta, me chifla Pink Floyd...

Foto: Begoña Rivas

Foto: Begoña Rivas

Cada vez es más difícil hacer música en todo el mundo, pero en España es peor que en otros sitios. Para empezar, no puede ser que se considere un lujo acudir a un espectáculo. Hablamos del 21% del IVA cultural, por supuesto. Por culpa de decisiones como esta la música está en la UVI. Los actores, en cambio, como están tan bien organizados... Aquí está claro que cuando no te temen, no hacen nada por ti.

Se ha pasado del artista de culto al artista kleenex, de usar y tirar

Como decía, los actores se organizan mejor, y cuando por ejemplo se va acercando la gala de los Goya, el ministro de turno quiere tenerlos contentos y se pone a repartir subvenciones. Que conste que yo estoy en contra de las subvenciones. Creo que con dinero público lo que hay que subvencionar es la investigación contra el cáncer, por ejemplo. O ayudas para la discapacidad. Cosas así que hay que cubrir con la ayuda de todos. Pero la ayuda de todos no debería ser para subvencionar peliculitas que en muchos casos sabemos todos que se van a quedar en los cajones.

Y es que encima estamos subvencionando a directores de cine que son multimillonarios, que son S.A. y que están cotizando encima en otros países. Es increíble que esto ocurra en España, justo cuando los artistas de la música estamos pasando el momento que estamos pasando. Yo tengo mercado fuera, claro, pero sé de muchos compañeros que lo están pasando muy mal.

Lo peor es que yo a esta situación le veo difícil arreglo. La música ha sido siempre la pariente pobre de la cultura española. La música y el libro, porque aquí se lee poco. Pero bueno, en el 81, cuando yo empecé, entonces todavía se vendían discos. Se vendían muchísimos discos. Tú sacabas un disco bien hecho, un disco bonito, y la gente lo compraba.

Foto: Begoña Rivas

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Ahora, en cambio, todo está en las redes sociales, que tienen su cara A y su cara B. La cara A es que tu música llega a todo el mundo inmediatamente, y la cara B es que no ves ni un euro. Ya van dos generaciones que se han habituado a no pagar absolutamente nada por la música. Lo cual nos lleva a que las producciones sean mediocres, muy malas, porque se sabe que la rentabilidad va a ser baja. Hoy las discográficas apuestan muy poco por el artista.

Por culpa del 21% del IVA cultural la música está en la UVI

Al hilo de esto me comenta usted, señorita, que el difunto José Manuel Lara Bosch, en su última aparición pública como gran capitán del Grupo Planeta antes de morir, clamó contra la piratería y las descargas ilegales y comentó que los escritores, a diferencia de los músicos, no se podían defender haciendo bolos y yéndose de gira mundial.Cuán cierto. Mire, yo soy empresario, lo soy hace muchísimos años. Durante años los ayuntamientos nos contrataban, contrataban a los artistas para cantar en la plaza del pueblo, y los veía todo el pueblo gratis sin pagar un duro, con todo eso hemos acostumbrado muy mal al público. Y más ahora con la crisis. Entre una cosa y la otra cada vez es más complicado escuchar música de calidad, incluso con una mínima calidad de sonido. Es que tú cuando escuchas un disco en MP3, está todo comprimido… Y tú que te has dejado las pestañas y el alma encerrado en el estudio, procurando que aquello suene lo más grande al posible, para que al final...

Es verdad, como decía Lara Bosch, que en este momento los cantantes nos ganamos la vida con los conciertos en directo, y eso nos cuesta muchos, muchos sacrificios, y más ahora con la tremenda presión del 21% de IVA, más los costes de esto y de lo otro. Es difícil trabajar, cada vez más difícil. Pero bueno, yo hago esto, estoy enamorado de mi profesión y no sé hacer otra cosa.

Me pregunta usted si en mi opinión todo esto se incardina en una crisis no sólo económica sino más profunda, la crisis de valores que por ejemplo vemos en todo su esplendor en la política. Mire, yo a menudo le comento a mi mujer, Paca, que estamos a punto de vivir un cambio profundo pero no a nivel español, sino a nivel mundial. Aquí no funciona nada. Lo que está pasando en Estados Unidos y en muchos otros países te da mucho que pensar.

Foto: Begoña Rivas

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¿Qué me parece Donald Trump? Pues qué me va a parecer, a mí me parece fatal. Me parece fatal que esté actuando como actúa con los hispanos, sin ir más lejos, en un momento en que más que nunca no deberían existir fronteras. ¿Que si por eso llamé “escoria” en las redes sociales a Mònica Oltra de Compromís? Prefiero no hablar de eso. Soy consciente de que en mi muro me pasé. Pedí disculpas porque soy consciente de que no hay que insultar a nadie, que eso está mal. ¿Qué contestó ella a mis disculpas? No lo sé ni lo he querido saber. ¿Usted ha visto pedir disculpas a un político por robar o por hacer lo que hacen? Bueno, pues yo sí, cuando creo que me equivoco, pido perdón. Pienso que es lo mínimo.

Los actores se organizan mejor, les tienen miedo y les subvencionan sus peliculitas aunque sean millonarios y paguen impuestos en otro país, mientras la música y el libro siguen siendo los parientes pobres de la cultura española

Por lo demás yo procuro mantenerme al margen de la política. Por ejemplo, nunca conocí ni traté a Rita Barberá. Nunca fui contratado por una institución valenciana, más allá de que me llamaron para cantar el Himno Valenciano los dos presidentes, Eduardo Zaplana y Francisco Camps. A lo mejor por eso se pensaba que yo estaba vinculado o formaba parte del PP. Qué va. Pero si a mí ahora Mariano Rajoy me llama y me pide que cante el Himno de España (suponiendo que se pudiera…), pues yo voy y lo canto, pero no porque sea militante de nada, que nunca lo he sido.

¿Que si yo habría aceptado cantar en la toma de posesión de Donald Trump, algo que rechazaron muchos artistas? Ah, pues si me paga, y me paga bien, sí… (Su mujer, Paca, le interrumpe para recordarle y hacerle decir que el Himno Valenciano lo cantó gratis, sin cobrar; se sobreentiende que al no ser Trump de Valencia, no hay descuento que valga) Pero de verdad, a mí me piden donde sea que cante cualquier cosa, cualquier político, y voy. Lo tengo clarísimo.

Me equivoqué insultando a Mònica Oltra en las redes sociales pero luego me disculpé. ¿Usted ha visto nunca a algún político pedir perdón?

Usted me recuerda ahora que hace cuatro años se me vio en un mitin de Ciudadanos en Valencia, apoyando a muerte a Albert Rivera. Es verdad que yo me ilusioné con aquello porque yo es que soy de centro. Es que yo soy una persona moderada. Cuando por ejemplo digo que me siento orgulloso de ser español es porque es verdad, no por provocar a nadie. ¿Dónde está la provocación? He nacido en Alcoy, soy alcoyano, valenciano y español. Y decir esto no es ser facha. Lo que pasa es que hoy en día la gente se empeña en ponerte en un extremo o en el otro. Y yo no pertenezco a ningún extremo. Toda mi vida he sido un tipo moderado. Me encanta la familia, me encantan los valores tradicionales, defender la cultura de mi tierra... Soy un moderado de centro y este chico, Albert Rivera, me pareció un hombre con un futuro brillante. Y sigo creyendo que lo tiene.

Me ilusioné con Albert Rivera porque soy moderado y de centro, pero no le voto a él ni a nadie

¿Que si le voto, que si voto a Albert Rivera? No. Si me pregunta usted a quién votaría hoy de haber elecciones, debo confesarle que no lo sé. No veo claro nada.  Y creo que no soy el único, que lo mismo les pasa a muchos españoles. Los ciudadanos estamos muy desencantados de ver todo lo que sale en televisión todos los días, todo lo que ha ocurrido, cómo han dejado las cajas vacías, cómo hay una justicia para pobres y otra para ricos o para poderosos. Creo que deben cambiar muchas cosas para que la democracia se haga más fuerte y para que podamos creer en las personas que nos representen. Es que a este paso no vamos a creer en nadie. Y un país necesita un gobierno. No los salvadores que nos creíamos que teníamos, como dice el Papa, y al final res de res. Pero hace falta que alguien defienda España y el interés general, no sólo su poder personal y su silla. Estamos solos. Este país se ha tenido que levantar muchas veces y se volverá a levantar ahora con el trabajo de todos los ciudadanos, no con el de los políticos que pagamos con nuestros impuestos y que tanto nos cuestan. ¿Que si a la vista de lo que pagamos, tenemos los políticos que nos merecemos? Mire, no me tire de la lengua ni me haga generalizar. Hay unos políticos que son tremendamente válidos y otros que no. Por eso considero que hay algunos que nos los merecemos... y otros que no. 

Foto: Begoña Rivas

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