Incendio en una galería del Sarchal y en El Príncipe.

Incendio en una galería del Sarchal y en El Príncipe. E.E.

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Los desalojados del Tarajal huyen a los túneles de Ceuta e incendian El Príncipe: "Se ha creado un problema mayor"

Los incendios en los túneles y barriadas están cambiando el mapa de las zonas de riesgo de fuego, según explican los bomberos a EL ESPAÑOL.

El desalojo del Tarajal y Los Rosales ha provocado un aumento de la tensión en El Príncipe que ahora está "sobrepoblado" con miles de invasores en sus callejones.

Más información: La Policía desaloja la barriada de Los Rosales y el último asentamiento de las naves de El Tarajal de Ceuta

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«Pasan en grupo a las tres o cuatro de la mañana dando voces, provocaron un incendio y hacen botellones en las calles». Esta es la presión a la que está sometido El Príncipe desde que se han ido levantando los asentamientos y los inmigrantes han huido a este último reducto para refugiarse.

Los vecinos denuncian el marcado carácter "electoralista" del desmantelamiento de los campamentos y de la intención de «hacer un lavado de cara» a Ceuta, sin ahondar en la raíz del asunto.

La picaresca y el pillaje han formado parte de este proceso. Quienes sabían cuál era su destino si permanecían en los asentamientos establecidos y controlados levantaron el campamento y buscaron otros escondites.

Después del desalojo de las naves del Tarajal y de Los Rosales, El Príncipe sufrió una presión extenuante. A los nuevos inmigrantes que llegaban se sumaron los que ya habían huido tras el desmantelamiento de El Trampolín y el Guano, además de quienes llevaban allí desde el principio de la invasión.

"Está sobrepoblado, se ponen a beber por las noches detrás del cuartel y nadie hace nada", se queja una de las vecinas en declaraciones a EL ESPAÑOL, que prefiere mantener su anonimato.

Los vecinos describen como "una ruina" lo que está ocurriendo en los callejones del barrio, donde la vida ya de por sí no es nada fácil.

Ahora, a la propia idiosincrasia de la barriada se ha sumado la presión "insoportable" de los inmigrantes que ocupan las sinuosas calles y generan un clima todavía más hostil entre los vecinos.

Además del alboroto nocturno, las peleas y las borracheras, la situación de indigencia en la que viven ha llegado a un extremo en el que los incendios empiezan a formar parte de la vida cotidiana.

Las montañas de escombros y basura acumuladas entre las obras que han proliferado en los últimos meses en las barriadas de la ciudad ardían este viernes. Se trata de la explanada situada justo enfrente del Fuerte del Príncipe Alfonso, donde se esconde un elevado número de inmigrantes.

Continúan ocultos en los recovecos de este fuerte a pesar de haber sufrido ya un desalojo por parte de la policía. Pero una vez que los agentes abandonan el lugar, el fuerte vuelve a ser ocupado por los invasores.

"No tienen a dónde ir, están en la ciudad y buscan donde refugiarse lo mejor posible, como es lógico", apunta a EL ESPAÑOL el bombero ceutí, Javier García.

Tuvieron que intervenir para apagar ese fuego, pero no ha sido el único de los últimos días.

Tan solo un día después, el sábado, en el parque de bomberos saltaban las alarmas que ponían en alerta a toda la plantilla. Un fuego se había originado en la zona del Sarchal. Un barrio costero que en las últimas semanas y meses ha protagonizado diferentes episodios de este calibre con inmigrantes escondidos en sus recovecos.

Utilizan antiguas galerías en desuso y túneles para protegerse, ahora también de las inclemencias del tiempo. Uno de ellos, el que conecta con la Universidad se selló, pero todavía hay otros pasadizos que continúan abiertos.

Precisamente en uno de ellos se originó uno de los fuegos este sábado.

"Cuando hay fuego, salen de ahí, pero estuvimos la semana anterior y había ropa diferente y sillas diferentes. Esto quiere decir que viven ahí", relata este bombero.

Una evidencia que también constatan los vecinos de la zona testigos de los movimientos constantes de inmigrantes que hay en estas zonas.

Incendios que se producen en lugares angostos, profundos y de difícil acceso. Lugares donde "no hay comunicaciones que requieren de muchos medios materiales, humanos y tiempo".

Esto lo que provoca es que se ponga "en peligro a la gente, a los ceutíes" porque si se da una intervención simultánea no podrían llegar a intervenir, según explican.

Cuando los bomberos empezaron a adentrarse en esta galería estaba llena de restos de ropa, enseres, sillas y aunque estuviera sin gente, tienen que "estacionarla entera".

Es decir, después de apagar el fuego se debe ventilar para extraer el humo y después recorrerla entera para "ir inspeccionándola rigurosamente y asegurarse de que no haya ninguna víctima".

Algo que se traduce en una intervención de horas con tendidos de cientos y cientos de metros de manga al ser zonas rocosas o de acantilados.

Cambio en el mapa del riesgo

Los bomberos relatan que tienen perfectamente identificadas las zonas de la ciudad "que son seguras desde el punto de vista de riesgo de incendios y las que no".

Que ahora haya miles de inmigrantes ocupando y habitando zonas que antes no tenían estos usos está cambiando el panorama de Ceuta en este sentido.

"Lo que antes eran zonas seguras, ahora son inseguras" porque muchos de estos inmigrantes están tratando de camuflarse entre masa forestal o en las galerías donde "tienen material combustible, plásticos, mantas, colchones...".

"Antes teníamos controladas estas zonas, pero ahora ya no lo sabemos, porque no podemos tener identificados los sitios donde hay gente viviendo", relatan los bomberos.

Lejos de atajar o acabar con el problema con el levantamiento de los asentamientos ilegales que había por diferentes zonas de la ciudad, "lo que se ha creado es un problema todavía más grande que el que había", denuncia este bombero a EL ESPAÑOL.

En esto coinciden los vecinos de El Príncipe que aseguran que "está sobrepoblado" y está generando "un gran hartazgo entre los vecinos" que no ven la luz al final del túnel.

Ahora es El Príncipe el que está asumiendo la presión migratoria de todos los que quedan deambulando por Ceuta.

Habitualmente es una 'no go zone' donde ni la policía ni los militares son bienvenidos, por eso esta especie de ciudad paralela con su propia ley e idiosincrasia ahora se ha encontrado con miles de inmigrantes en sus calles y con los vecinos extenuados y "abandonados a su suerte".