La portavoz del PSOE, Montse Mínguez.

La portavoz del PSOE, Montse Mínguez. Tomás Serrano

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La otra Montse Mínguez, la "marquesa de Moncler" del PSOE: vida "acomodada", ropa de lujo y su pareja con 30 pisos

La portavoz de Ferraz abandonó Lérida tras fracasar en sus aspiraciones a la alcaldía. Hoy, los desahucios, las sociedades en Panamá y los antiguos favores municipales al entramado inmobiliario de su novio dinamitan el discurso de vivienda del Gobierno.

Más información: Montse Mínguez aprobó como edil un cambio urbanístico en Lérida que permitió a su pareja enriquecerse con pisos de lujo

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Cuando el histórico alcalde socialista de Lérida, Àngel Ros, hizo las maletas en el verano de 2018 para asumir el cargo de embajador de España en el Principado de Andorra, dejó tras de sí un vacío de poder que abrió una nueva etapa en el consistorio.

A su sombra, durante más de una década, había crecido una figura clave en la política municipal: Montse Mínguez.

Como regidora de Economía y teniente de alcalde, Mínguez era la máxima responsable de las finanzas de la ciudad y, a todos los efectos, la persona de máxima confianza del veterano alcalde en la gestión del ayuntamiento leridano.

Por ello, daba por hecho que ella sería su sucesora natural.

Quienes vivieron aquella etapa de transición aseguran que la edil se veía ya empuñando la vara de mando de la capital del Segrià. Pero el aparato del partido y las bases tenían otros planes.

Llegó el momento de decidir el liderazgo y la sucesión recayó finalmente en Fèlix Larrosa.

El alcalde de Lérida, Félix Larrosa.

El alcalde de Lérida, Félix Larrosa. EFE

La decepción para Mínguez fue mayúscula al comprobar que la militancia no respaldó su candidatura en las primarias.

"La que tenía que haber sido alcaldesa era ella porque era la número dos, pero perdió las primarias y ganó Larrosa. Tan popular en Cataluña, en Lérida, no era", dicen fuentes de su entorno.

El enfado por aquella decisión interna, que la apartaba de la cima del poder local, marcó un punto de inflexión definitivo en su trayectoria política.

Pareja de poder

Las primarias que la apartaron del liderazgo de Lérida en verano de 2018 coincidieron temporalmente con la muerte del padre de su novio, poco tiempo después, en octubre, en un accidente de tráfico cerca de Lisboa.

José Luis Vélez Burrell, un afamado constructor leridano, fundador de la compañía Uvesa (Urbanización Viales Edificios Sociedad Anónima, S.L.) y residente entre su finca de Sevilla y la capital del Segrià, dejó a su hijo Sergi, pareja de Mínguez, una inmensa fortuna.

"Tenía centenares de pisos", subrayan fuentes del entorno de la familia en la provincia.

Sergi Vélez y Montse Mínguez.

Sergi Vélez y Montse Mínguez. Redes sociales

Mínguez, frustrada su carrera local y con su novio habiendo heredado joven, no se conformó con un papel secundario en su tierra natal ni estaba dispuesta a languidecer en la oposición municipal. Así que dio el salto a Madrid.

El traslado a la capital encajaba también con la aspiración creciente a un nivel de vida que ahora, con su novio al frente de la fortuna familiar, no iba a recortar, sino todo lo contrario.

No en vano, en Lérida ya la conocían como "la Montse Moncler", en referencia al habitual 'look' de la política con su característico abrigo de la marca de lujo franco-italiana, zapatillas deportivas de alta gama y gafas de sol de diseño.

Con este nuevo panorama, Mínguez puso rumbo a la política nacional.

En mayo de 2019, encabezó la lista del PSOE al Congreso de los Diputados por su provincia. Pocos años después, aquel cambio de rumbo local la ha llevado a la cúspide del socialismo nacional, coronándose como la portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE.

La portavoz está ahora en el foco, en plena ofensiva del Gobierno por la vivienda, por las revelaciones de EL ESPAÑOL que sitúan a su novio como el propietario de un holding familiar con sociedades radicadas en Panamá, y que controla, según publicó Artículo 14, al menos 30 pisos dedicados al alquiler residencial, en los cuales ha ejecutado desahucios contra inquilinos por impago de rentas.

Además, este periódico publicó también este miércoles en exclusiva que Mínguez aprobó, en su etapa como edil, un cambio urbanístico en Lérida que permitió a su pareja enriquecerse con pisos de lujo.

Por otro lado, en junio de 2014, el Consistorio eximió, siendo Mínguez también concejala, a Adaix de Negocios, otra empresa relacionada con Sergi Vélez, del pago de 281.783 euros por la licencia de la emblemática discoteca Larida.

La profesora "ambiciosa"

A menos de dos meses de las elecciones y con la izquierda acampada en Sol por la vivienda y contra los desahucios, las informaciones sobre la portavoz del PSOE han generado un terremoto político en Ferraz y en los pasillos del Congreso.

Pero en Lérida, el estatus de Mínguez y el poder financiero de su familia política nunca han sido un secreto.

Quienes conocen su historia señalan que Mínguez viene de una familia de clase media y ha hecho carrera como docente en la Universidad de Lleida (UdLl) a la par que en la política municipal, en la que lleva desde el año 2003.

Estudió ADE en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y ha cursado un máster en Contabilidad, Auditoría y Control en el alma mater leridana.

Como profesora asociada ha impartido asignaturas vinculadas al ámbito de la economía y la gestión, como Control y Gestión Presupuestaria, así como Macroeconomía, Economía del Sector Público y Econometría, siempre en el Grado de Administración y Dirección de Empresas de la UdLl.

Su ascenso en el PSC local siempre estuvo acompañado, según su entorno, por una "actitud altiva" y "segura de sí misma", que no pasaba desapercibida ni en los plenos del Ayuntamiento ni en las calles de la ciudad.

Mínguez junto a su pareja, Sergi Vélez.

Mínguez junto a su pareja, Sergi Vélez. Redes sociales

Quienes compartieron con ella el día a día en el consistorio y en la agrupación local completan este retrato en las distancias cortas, definiéndola como "una persona soberbia, creída y prepotente".

Añaden que siempre fue "ambiciosa" y que actuaba con la contundencia de quien controla los presupuestos y se sabe "indispensable".

Pese a estas críticas, Mínguez y su pareja conformaron rápido, desde el inicio de su relación, lo que su entorno denomina una "pareja de poder".

El patriarca del hormigón

Esa "vida acomodada" de la "marquesa" –como también la llaman– y su tren de vida está estrechamente ligado al legado de su suegro, un hombre forjado a sí mismo.

A diferencia de los ejecutivos de Madrid o Barcelona, José Luis Vélez Burrell empezó desde el peldaño más bajo en el mundo de la construcción en una capital de provincias principalmente agrícola.

"Hizo fortuna haciendo reformas y trabajó para alguna gran empresa", recuerdan en su entorno leridano.

A base de esfuerzo y de encadenar promociones inmobiliarias, el empresario acumuló patrimonio centrado en la construcción propia de edificios.

"Ha trabajado y se ha ganado la vida", reconocen las mismas fuentes, sin restarle un ápice de mérito.

A la izquierda, el empresario José Luis Vélez Burrell en un concurso de enganches.

A la izquierda, el empresario José Luis Vélez Burrell en un concurso de enganches. Ayuntamiento de Ginés

Con el éxito económico, el padre de Sergi Vélez optó por instalarse en Andalucía y practicar sus aficiones. Como explican fuentes conocedoras de la familia, "ese tipo de vida en Lérida no pega".

En el sur, el constructor dio rienda suelta a su faceta más opulenta. Apasionado de los caballos y los carruajes de época, se integró en el elitista Club de Enganche de Sevilla, poseía su propia finca y mantenía una yeguada.

El fatal accidente de tráfico en Portugal precipitó la sucesión del imperio, dejando a Sergi al frente de un imperio compartido con su hermana Núria, el cual años después chocaría con la carrera política de su pareja.

Perdón fiscal y urbanismo

El cruce entre la trayectoria pública de Mínguez y los negocios de su novio tiene su capítulo más espinoso en la hemeroteca municipal de Lérida.

Los conflictos de intereses no se limitan a las polémicas actuales sobre los desahucios en los pisos propiedad de Vélez, sino que nacieron directamente en los despachos del consistorio que ella misma gestionaba.

El episodio más controvertido ocurrió en junio de 2014, cuando Mínguez ejercía como concejala de Hacienda. Entonces, el Ayuntamiento perdonó una deuda de 281.783 euros a la sociedad Adaix de Negocios, vinculada a Vélez.

El agujero de casi 300.000 euros que el consistorio decidió no cobrar correspondía a los impagos por la concesión y licencia municipal de Larida, una discoteca situada en plena plaza de la Seu, lo que la convertía en una de las explotaciones más codiciadas por los empresarios locales.

Este perdón millonario llegó a estar judicializado y nunca han desaparecido las suspicacias de trato de favor sobre el mismo, además de sobre la propia concesión.

A esto se suma otro episodio que estrecha aún más el cerco sobre la gestión municipal de Mínguez: la promoción urbanística del Botànic.

En julio de 2017, la ahora portavoz del PSOE presidió la Junta de Gobierno del Ayuntamiento ante la ausencia del alcalde Ros y validó una modificación del plan urbanístico en el sector de Ciutat Jardí.

Lejos de inhibirse o apartarse de la decisión, Mínguez dio luz verde desde la presidencia a una recalificación que afectaba directamente a los intereses privados y a las inversiones de su compañero sentimental.

Gracias a ese movimiento, otra empresa de Sergi Vélez, Nest Capital, pudo levantar un exclusivo complejo residencial en una de las mejores zonas de la ciudad.

La promoción se tradujo en la construcción de 35 viviendas dúplex y áticos equipados con piscinas, terrazas y jardines privados.

Refugio en Madrid

Con este historial a sus espaldas, la derrota en las primarias locales fue, paradójicamente, el trampolín perfecto para Mínguez.

Su llegada al Congreso de los Diputados en 2019 supuso su reinvención política. Supo moverse con rapidez en las aguas del Grupo Parlamentario Socialista, ganándose la confianza plena del aparato.

Se convirtió en la mano derecha de Patxi López y, tras el 40º Congreso del partido, asumió la secretaría de Trabajo y Economía Social. Finalmente, Pedro Sánchez la aupó a la portavocía de la Ejecutiva Federal, otorgándole la interlocución oficial del PSOE con la prensa.

Hoy, su nómina refleja ese peso orgánico. Percibe un salario base superior a los 3.300 euros mensuales, más 3.750 euros en complementos y dietas que superan los 2.100 euros libres de impuestos.

En su declaración de bienes figuran un Mercedes GLA y una hipoteca con 170.000 euros pendientes.

Sin embargo, estos números palidecen frente a las cifras que maneja el imperio inmobiliario de su pareja.

Desahucios y contradicciones

El estallido del escándalo ha evidenciado una grieta en el relato del PSOE.

El Gobierno, que ha fiado gran parte de su capital político preelectoral a proteger a los inquilinos vulnerables y estigmatizar a los "grandes tenedores", ve cómo su propia portavoz convive con un entramado empresarial que opera activamente en el mercado residencial.

La gestión de al menos 30 viviendas de alquiler en España por parte de su pareja, sumada a la existencia de sociedades opacas radicadas en Panamá, ha supuesto un golpe político para la credibilidad de Mínguez en Ferraz.

Pero lo que verdaderamente ha complicado su defensa ha sido la confirmación de los desahucios: la empresa de Vélez no duda en utilizar los juzgados para expulsar a los inquilinos que se retrasan en el pago de las rentas.

Ante la presión mediática, Mínguez intentó defenderse en Antena 3 esgrimiendo que "el ataque personal es lo peor que hay en política" y asegurando que los negocios operan en la legalidad.

No obstante, en su intento de justificación pronunció la frase que ya persigue al PSOE: "Si hay un inquilino que no paga, se le desahucia".