Ceutíes arrasan con el campamento de la playa del Trampolín.

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Cientos de ceutíes tratan de echar de la playa del Trampolín a los invasores y la Policía se interpone para evitar choques

Tras una nueva jornada de protestas en la calle contra el delegado del Gobierno, Ángel Víctor Torres y Pedro Sánchez, cientos de manifestantes provocaron altercados en la playa.

Miembros de la Policía se interpusieron entre los manifestantes y los invasores para evitar enfrentamientos, mientras algunos ceutíes destruían tiendas de campaña de los migrantes.

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Ceuta
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Por segundo día consecutivo, los ceutíes se echaron en tromba a la calle para pedir la expulsión de los migrantes, exigir la dimisión del delegado del Gobierno en la ciudad autónoma y mostrar su rechazo a la gestión de Pedro Sánchez sobre la crisis.

No obstante, la paz que presidió mayoritariamente la marcha del martes y la de la tarde del miércoles, terminó por romperse del todo.

La tensión que viven los ceutíes va en aumento y, tras esta última concentración, entre 200 y 300 manifestantes se desplazaron a la playa del Trampolín de la ciudad autónoma, donde se refugian cientos de invasores y el lugar en el que Cruz Roja realiza el reparto diario de comida.

Cientos de ceutíes tratan de echar de la playa del Trampolín a los invasores

Entre insultos y gritos de "fuera invasores", "Ceuta se defiende" o "esta es nuestra playa", algunos se lanzaron a la arena en las inmediaciones y comenzaron a derribar algunas tiendas de campaña que sirven de cobijo a los migrantes y a lanzar algunos de sus enseres al mar. También trataron de alcanzar a los inmigrantes lanzándoles piedras.

La Policía, con un fuerte dispositivo sobre el terreno, evitó que los manifestantes accedieran a la playa principal donde se encuentra el grueso de migrantes y evitar males mayores: mientras los manifestantes ceutíes destruían parte del campamento, los migrantes se agruparon en el espigón con los antidisturbios de por medio.

Antidisturbios se interponen entre los manifestantes ceutíes y los migrantes que ocupan El Trampolín.

Antidisturbios se interponen entre los manifestantes ceutíes y los migrantes que ocupan El Trampolín. RRSS

A la manifestación de la tarde, que partió del Hospital Militar hacia la Plaza de los Reyes —sede de la Delegación del Gobierno—, se unieron miles de caballas indignados con la política de Sánchez desde que se produjera el salto masivo de migrantes el pasado 30 de julio.

Se trata de una marcha histórica en la ciudad autónoma de 84.000 habitantes. "Nunca he visto algo así", decía África Cortés, madre de dos hijos —uno de ellos militar— y que el martes ya salió a la calle a protestar.

Para ceutíes como ella, no hay marcha atrás: la presión no se detendrá hasta que consigan que "todos los migrantes sean expulsados de Ceuta" y "vuelva la normalidad" a sus vidas, tras 27 días de excepcionalidad.

La marea humana llenó a última hora de la tarde la céntrica calle Camoens con banderas españolas y ceutíes, al tiempo que lanzaba insultos contra Sánchez y el ya clásico "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende".

Posteriormente, tras detenerse durante cerca de una hora frente a la Delegación del Gobierno, los manifestantes se dirigieron al Parador Nacional en el que se aloja el ministro Ángel Víctor Torres, máximo responsable del Mando Único que entró en vigor el martes.

"No molestar a Marruecos"

La ola de indignación se desató el pasado martes con una marcha espontánea que recorrió el centro y las barriadas de Ceuta como rechazo al decreto del Mando Único, que pretendía hacerse con el control de los polideportivos y los antiguos cuarteles militares para realojar a los 10.000 migrantes que permanecen en la ciudad autónoma.

Un alto funcionario del Gobierno ceutí aseguró a este periódico, sobre Sánchez, que "nosotros no le importamos, su prioridad es no molestar a Marruecos", en referencia a la "pasividad" del Ejecutivo central y del presidente ante la crisis, que va camino de cumplir un mes sin una solución clara a la vista.

La gota que colmó el vaso fue, precisamente, la intención del Mando Único que preside Torres de usar para alojar a migrantes uno de los pocos equipamientos públicos que quedan a los ceutíes.

"¿Nos han quitado las playas, destrozado los colegios y ahora quieren darles los polideportivos? Ya está bien", protestaba Alfonso, otro de los manifestantes.

Respuesta del Mando Único

La presión ciudadana, a la que se unió el Gobierno autonómico que lidera Juan Jesús Vivas, logró que el Mando Único se echara atrás el mismo martes sobre el uso de estos equipamientos municipales.

Torres primero aseguró que se tomarían las medidas oportunas contando con el "consenso vecinal" y del Gobierno de la ciudad.

Manifestantes en la sede de la delegación del Gobierno en Ceuta este miércoles.

Manifestantes en la sede de la delegación del Gobierno en Ceuta este miércoles. Rafa Martí.

No obstante, en una comparecencia este miércoles, junto a la ministra de Inmigración, Elma Saiz, y el delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, Miguel Ángel Pérez, Torres expresó de forma clara que no se haría uso de los polideportivos para migrantes y añadió que todos estos serían expulsados.

“Nosotros no queremos afectar a la convivencia ni a las normas ni al día a día de Ceuta, de sus ciudadanos”, dijo el ministro.

"Quedan personas que no han regresado. Tenemos que hacer que regresen, que sean devueltas. Pero eso, y lo sabe bien la ciudad de Ceuta, no puede hacerse si no se hace dentro de los márgenes de la ley", añadió.

Vuelta al cole

En la misma comparecencia intervino el secretario de Estado de Educación Eduardo de la Rosa, quien aseguró que la vuelta al colegio será el día 8 de septiembre y "va a ser completamente segura".

Las declaraciones se producen tras la desconfianza de los ceutíes de que las instalaciones de los colegios estén habilitadas: algunas fueron vandalizadas por migrantes que se instalaron en ellas nada más llegar a Ceuta.

Manifestantes en las calles de Ceuta este miércoles.

Manifestantes en las calles de Ceuta este miércoles. Rafa Martí.

Por otro lado, a muchos padres les preocupa que las calles y el transporte público sean seguros.

Porque, pese a que ha transcurrido casi un mes del salto masivo, la vida en Ceuta está lejos de volver a la normalidad: miles de jóvenes migrantes siguen merodeando por las barriadas o se concentran en asentamientos provisionales en lugares como la playa del Trampolín, así como en cerros y parques públicos.

Tras el descarte definitivo de los polideportivos, el Mando Único sopesa ahora alternativas de urgencia que pasan por habilitar infraestructuras militares o acondicionar recintos portuarios como logística de paso para gestionar las devoluciones anunciadas.

Sin embargo, el margen de maniobra es estrecho: mientras las comunidades autónomas que gobierna el PP ya han cerrado la puerta a un hipotético reparto peninsular exigiendo la expulsión directa a Marruecos, Rabat sigue sin ofrecer garantías firmes de que vaya a aceptar la devolución masiva de sus nacionales.