Dos agentes de la Guardia Civil atienden a una migrante en la playa del Tarajal después de haber llegado descompuesta.

Dos agentes de la Guardia Civil atienden a una migrante en la playa del Tarajal después de haber llegado descompuesta. Jesús Torres / Europa Press

Reportajes

Los policías en Ceuta siguen sin órdenes dos días después y con jornadas de 16 horas: "No nos dicen qué hacer con esta gente"

Los agentes encadenan turnos interminables mientras patrullan una ciudad desbordada y esperan que Interior les indique cómo actuar con los miles de recién llegados

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Los agentes de la Policía Nacional desplegados en Ceuta encadenan jornadas de hasta 16 horas, descansos mínimos y una incertidumbre que se mantiene desde que decenas de miles de personas atravesaron la frontera y se dispersaron por la ciudad.

Hay refuerzos llegados desde la Península, unidades movilizadas de urgencia y policías que apenas han pasado por el alojamiento antes de regresar a las calles, pero todavía faltan instrucciones precisas sobre cómo identificar y tramitar la situación administrativa de quienes entraron sin pasar por ningún control.

"Estamos desbordados y sin instrucciones claras en materia de Extranjería", resume uno de los agentes consultados sobre el terreno. Durante las primeras horas, la prioridad fue contener el flujo, evitar accidentes y tratar de conducir a los recién llegados hacia zonas donde pudieran ser atendidos.

Agentes de la Policía Nacional controlan el centro de Ceuta en la tarde de este viernes.

Agentes de la Policía Nacional controlan el centro de Ceuta en la tarde de este viernes. Julio César R. A.

Sin una orden

Cuando la entrada se extendió al conjunto de Ceuta, el trabajo cambió: mantener despejadas las carreteras, responder a los avisos de vecinos y comerciantes y tratar de averiguar qué procedimiento debía aplicarse a miles de personas que ya circulaban libremente.

La falta de órdenes se percibe especialmente entre quienes deben realizar las identificaciones.

Los agentes saben que no pueden resolver de manera colectiva expedientes que exigen comprobaciones individuales, determinar la edad de posibles menores, atender solicitudes de protección internacional y distinguir a quienes pueden ser entregados a Marruecos de quienes deben permanecer bajo tutela o acogida.

"Cada caso necesita un procedimiento, pero aquí han entrado miles en unas horas. Es imposible hacerlo con los medios ordinarios", explica otra fuente policial.

Los turnos se han prolongado hasta las 14 y 16 horas. Algunos efectivos han enlazado la tarde del jueves con la madrugada y han vuelto a desplegarse el viernes tras dormir apenas unas horas.

"Es trabajar sin saber qué decisión se va a tomar después con las personas que identificas, además del cansancio", señala un agente.

Dos agentes de la Guardia Civil vigilan la frontera, a 30 de julio de 2026, en Ceuta (España).

Dos agentes de la Guardia Civil vigilan la frontera, a 30 de julio de 2026, en Ceuta (España). Europa Press.-

"Un horror"

Las órdenes cambian conforme avanzan las conversaciones entre España y Marruecos y se actualizan las cifras de retornos, mientras sobre el terreno continúan apareciendo jóvenes que no han tenido ningún contacto previo con la Policía.

Los sindicatos habían reclamado refuerzos antes de la entrada masiva, cuando el aumento sostenido de llegadas ya había saturado las unidades de Extranjería. La avalancha terminó de desbordar un dispositivo preparado para cifras muy inferiores.

A ello se suma la necesidad de mantener la seguridad ordinaria de una ciudad con comercios cerrados, vecinos atemorizados y miles de personas durmiendo en parques, soportales y aceras.

"Ha sido un horror", admite uno de los policías después de varias jornadas consecutivas. Su preocupación ya no se limita a cuánto puede durar el despliegue, sino a la ausencia de un criterio operativo estable.

Los agentes continúan patrullando, identificando a quienes pueden y respondiendo a cada incidencia mientras esperan que desde Madrid llegue una instrucción que convierta la improvisación de estas horas en un procedimiento aplicable.