Pedro Jiménez, en uno de los incendios en los que ha trabajado como bombero forestal.
Pedro, bombero forestal en el infierno de Almería: "Los ingleses salieron de sus casas cuando el fuego les comía"
Este bombero con 34 años de experiencia y delegado de UGT reivindica 14 efectivos por retén y más labores de prevención durante el año.
Más información: Un poste podrido que daba luz a un restaurante cerrado en 2009 fue el origen exacto del incendio de Almería: ¿Por qué no estaba cortada la corriente?
Pedro se ha pasado cuatro días luchando "cara a cara" con el fuego que se extendió de Los Gallardos a Bédar, convirtiéndose en el más letal de la historia de Andalucía con 13 víctimas mortales. "En los descansos casi nadie hablaba, solo había silencio y preocupación", subraya Pedro, bombero forestal con 34 años de experiencia.
"Es el incendio más grave en el que he trabajado en toda mi carrera por la cifra de fallecidos", se lamenta Pedro, en conversación con EL ESPAÑOL, dentro de su periodo de descanso tras soportar jornadas de trabajo de hasta 14 horas diarias. "El fuego se comía tu oxígeno".
Este lunes se ha decretado la "situación operativa cero" y se dará por "controlado" el incendio durante las próximas horas, según ha adelantado el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
Aunque Pedro advierte de que aún queda "mucho trabajo por delante" a lo largo de los próximos días. "El perímetro del fuego abarca 11 hectáreas y ahora queda una labor muy dura para los bomberos forestales: hay que refrescar toda la zona y abrir una vereda de paso entre lo verde y lo negro".
- ¿En qué consisten esas labores?
- Pedro: Con una azada y una motosierra debemos abrir una vereda de un metro de ancho, a lo largo de esas once hectáreas, para evitar que algún rescoldo salte del lado negro que está quemado al lado verde con la vegetación, reavivando las llamas.
Además, tenemos que revisar el suelo para comprobar su temperatura y verificar que no sigue caliente.
- ¿Por qué ha habido tantos fallecidos en este incendio?
- Creo que el único problema que ha tenido este incendio es que tocaron las campanas en la iglesia de Bédar, pero la población inglesa no sabe qué significa un toque de campana. En los pueblos de Andalucía, todo el mundo sabe que el toque de campana anuncia un peligro y que hay que ponerse a salvo, pero los extranjeros lo desconocen.
Además, se resistieron a salir de sus casas aunque pasó la Guardia Civil. Los ingleses se fueron cuando el fuego les estaba comiendo. No sabían que el fuego llegaría a sus casas.
La megafonía de la Benemérita resonó por las calles de Bédar cuando las llamas y una densa nube de humo cercaron este pueblo que se levanta en la sierra. Los británicos, belgas y franceses, muchos de ellos jubilados que viven aislados en plena naturaleza, no hicieron caso -o no entendieron- ni las campanadas ni el mensaje que se retransmitía y murieron abrasados.
Los coches de algunas víctimas mortales que no lograron escapar de las llamas en Bédar.
Un total de 9 de los 13 fallecidos fueron localizados dentro de sus coches, completamente calcinados por las llamas, debido a que intentaron salir de la Sierra de Bédar a través de caminos de tierra que se convirtieron en ratoneras mortales.
"Los extranjeros no conocían la zona y algunos de sus cortijos tenían combustible vegetal porque limpian dentro de la valla y de su propiedad, pero no saben que tienen que limpiar la vegetación unos cuantos metros por delante de su valla", según explica este experimentado bombero forestal y delegado sindical de UGT.
- ¿Por qué ha sido tan difícil la extinción de este incendio?
- Pedro: Llevo 34 años apagando fuegos. He estado en incendios mucho más grandes en cuanto a superficie quemada en Córdoba, Jaén... Este fuego de Almería cumplió con la regla del 30 y por eso ha sido difícil apagarlo. Las llamas han corrido mucho y han llegado a movilizarse 500 efectivos de Almería, Málaga, Jaén, Granada...
Pedro se refiere a la temida regla meteorológica del 30/30/30 que acentúa los incendios según la AEMET: temperaturas por encima de 30 grados centígrados, viento por encima de los 30 kilómetros por hora y la humedad del ambiente por debajo del 30%.
A esos factores se ha sumado otro que también ha contribuido a prolongar los trabajos de extinción del jueves al lunes: "La pendiente de la zona era de un 30% y el desnivel ayudaba a que se avivara el fuego y corriera de un cerro a otro".
- La investigación apunta a que un poste de madera del tendido eléctrico es el origen del fuego. ¿Usted qué opina?
- Fue un cable eléctrico, casi seguro. A los veinte minutos de empezar a trabajar, por la emisora dijeron: 'Ya está cortada la electricidad y podéis trabajar'. El jefe de extinción del incendio confirmó que ya estaba cortado el cable, de lo contrario no podemos trabajar ni los helicópteros pueden tirar agua.
Comunicaron que había un cable de alta tensión en el suelo y el jefe de extinción llamó a Endesa para quitar la corriente y así se hizo. A continuación, se nos comunicó: 'Está cortada la corriente en esa zona'.
La zona a la que alude este bombero forestal se corresponde con el punto donde comenzó la tragedia a juicio del Seprona y la Brigada de Investigación de Incendios Forestales de los Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía: un poste de madera podrido y que pertenece a un restaurante cerrado desde 2009, ubicado en un cortijo en ruinas en la Carretera de Los Castaños.
El poste de madera que está podrido junto al restaurante en ruinas en la Carretera de Los Castaños.
Los investigadores sospechan que la dinámica que siguió este mortífero incendio pudo ser la siguiente: primero cayó el poste de madera, arrastró consigo el cableado eléctrico de aluminio y "contactó con la bionda" de la Carretera de Los Castaños (N-340A).
De forma que la corriente de baja tensión del cableado, provocó chispas al tocar el quitamiedos metálico, y estas chispas saltaron al combustible vegetal que hay pegado a un margen de la carretera.
- Usted suma más de tres décadas de experiencia apagando incendios. ¿Cree posibles otros factores desencadenantes del fuego como un pirómano o una colilla?
- Pedro: Si hubiera sido un pirómano, el incendio habría tenido varios focos. Y con una colilla las llamas evolucionan más despacio.
La investigación del Seprona y de los Agentes de Medio Ambiente deberá esclarecer la causa de este mortífero incendio y el motivo por el que supuestamente seguía llegando la corriente a un poste de madera de un restaurante cerrado hace 17 años.
A este comprometido sindicalista de UGT y bombero por vocación, lo que le preocupa es que cada verano se repite el mismo panorama: "Es una pena que solo se acuerden de los bomberos forestales cuando hay un incendio grave. Se tienen que acordar de nosotros todo el año".
- ¿Cuál es la situación laboral del gremio en Andalucía?
- Ahora tenemos un convenio que empieza a ser digno porque se respetan las 14 horas de trabajo y las 8 de descanso. Pero el sentir del gremio es que se trata de una profesión de alto riesgo y los sueldos son bajos. Se cobran 1.500 euros al mes y el salario ajustado al riesgo vital, a las guardias y los desplazamientos deben ser 2.300 euros.
Las condiciones laborales no son el único caballo de batalla de sindicalistas como Pedro porque también recuerda que todas las comunidades autónomas tienen competencias en incendios forestales y deben "mejorar la prevención".
Caseta calcinada junto al restaurante Anita en Los Gallardos (Almería).
- ¿Qué aspectos se pueden mejorar para combatir los incendios forestales?
- Pedro: Hay que hacer más quemas técnicas antes del verano. Esas quemas consisten en coger una zona de monte donde movilizamos 4 o 5 camiones, con 50 efectivos, para quemar un par de hectáreas para que el fuego no tenga luego combustible vegetal y salte a una carretera, a una vía del tren, o que llegue a una población.
En invierno hay que hacer más trabajos de limpieza y de desbroce de los montes porque la gente no labra tanto y la tierra que era cultivable se convierte en una bomba de terreno forestal.
Alto riesgo forestal
Las Administraciones autonómicas también deben invertir en dotar de más medios a los parques y en incrementar el número de efectivos por retén, durante la temporada de mayor riesgo forestal: del 14 de mayo al 15 de octubre.
"Actualmente, en Andalucía hay 7 efectivos por retén y no pasaría nada si fueran 14", ejemplifica Pedro, curtido en el frente forestal y sindical. "En invierno y en otoño no se debe bajar la guardia, porque en esas épocas los retenes se reducen de 7 a 3 efectivos, pero también se producen incendios y hay que hacer trabajo de prevención en los montes".
Por no hablar de la labor de formación que desarrollan profesionales como Pedro, "cada semana", con cursos técnicos y una dura preparación física que tienen que afrontar vistiendo sus trajes de protección ignífuga para saltar vallas, correr al sprint medio kilómetro...
"Los incendios de ahora son de sexta generación y su evolución es impredecible".