Un grupo de jóvenes en la visita del Papa León XIV en Canarias.

Un grupo de jóvenes en la visita del Papa León XIV en Canarias. E.P.

Reportajes

"Hay que dejarse de 'canciones'. La fe no se adorna": el viaje del Papa constata que la "sed de Dios" crece en España

La visita de León XIV en España ha tenido un fuerte impacto entre los jóvenes que están viviendo un retorno sincero a la Iglesia Católica.

El padre agustino Isaac González, 'amigo' del Papa, y Javier arroyos, un sacerdote que le cantó en el Bernabéu, reivindican en EL ESPAÑOL el valor del "silencio y la intimidad para escuchar a Dios".

Más información: El Papa afea a la clase política la gestión migratoria: critica tanto el escaso control de las mafias como la falta de humanidad

Publicada
Actualizada

El paso del Papa León XIV por España no ha dejado indiferente a nadie. Católicos, ateos, agnósticos, todos han tenido alguna experiencia cercana a esta visita en la que el Santo Padre ha recorrido en siete días, tres destinos diferentes en los que ha arrastrado a mareas de personas que han querido escuchar o rezar junto a él.

"Todos los mensajes que ha dejado tanto a la clase política, como a los jóvenes, o inmigrantes... tienen una resonancia en el día a día", relata a EL ESPAÑOL el padre agustino Isaac González quien es 'amigo' de León XIV desde que coincidieron de jóvenes estudiando Derecho Canónico en Roma en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino Angelicum.

En esta lectura también coincide Javier Arroyo Fresno, un sacerdote que cantó en el encuentro en el Bernabéu -donde pudo saludar al Papa- y quien remarca la importancia de que ha dejado un mensaje "sencillo, pero profundo al mismo tiempo".

Este legado que ha dejado el Papa León XIV en los fieles no es otro que el de una "búsqueda de la verdad" en un contexto político convulso donde muchos jóvenes se sienten desorientados y, por eso, están volviendo a las raíces.

"Se están dando cuenta que falta algo importante, faltan valores absolutos y fundamentales", remarca González. Por eso, el contacto con la Iglesia Católica y con la fe -que otras generaciones habían abandonado- ha vuelto a convertirse en algo relevante para los jóvenes de hoy en día.

De hecho, este aumento de religiosidad queda manifiesto en los datos que recoge el CIS y el Informe Jóvenes Españoles de la Fundación SM que atestiguan cómo se ha pasado en los últimos años de un 31,6% en 2020 a un 45% ahora.

Una tendencia que se fusiona también con las nuevas modas a nivel musical como el nuevo álbum de Rosalía o el éxito de la película de Los Domingos con varios premios Goya.

Todo esto unido también al nuevo resurgir con un toque moderno y cercano de "la música católica, da la impresión de que es un caminar que ha ido convocando a nuevos jóvenes", así lo atestigua Laura Moreno, delegada de jóvenes de la archidiócesis y directora pastoral del viaje papal.

Un fervor religioso que ha desembocado en las convocatorias multitudinarias con miles y miles de jóvenes como la vigilia con el Papa en Madrid en Plaza de Lima. Ahora solo cabe esperar que el viaje del Papa tenga una trascendencia y que "no se quede en un simple evento, sino que sea el inicio de algo nuevo que toque la vida de los jóvenes y de la Iglesia", confiesa Moreno a EL ESPAÑOL.

Pero, para eso tal y como recuerda este padre agustino ahora "depende de la Iglesia que más jóvenes se acerquen con valentía", lo único que tiene que hacer es "hablar en un lenguaje que entiendan ya que lo que necesitan es la verdad genuina y acercarse a Jesucristo".

Algo que este compañero del Papa considera fundamental porque en ocasiones "este tipo de encuentros luego se diluyen en el recuerdo", pero resulta fundamental "que las indicaciones que León XIV ha dejado para la clase política, jóvenes o inmigrantes tengan su resonancia en el día a día".

Unas enseñanzas necesarias para los jóvenes que "libremente se suman a la Iglesia y así lo dicen con orgullo" porque si hay algo que ha dejado claro este viaje del Papa a España es que "hay sed de Dios".

Intimidad y silencio

El padre Isaac González ha vivido numerosas hazañas junto al Papa León XIV cuando todavía se llamaba Robert Prevost. Él tuvo la suerte de poder conocerle en las distancias cortas. Tanto es así que estuvo a su lado en sus más de 30 visitas a España donde compartió "momentos de oración, de eucaristía y también de tomar una pizza o un lechazo", recuerda con cariño.

Justo antes de que falleciese el Papa Francisco, este agustiniano ya le confesó en confianza a Prevost que era Cardenal de la Orden que le "alegraría si cambiase el hábito negro de agustino por la sotana blanca del Papa", relata a EL ESPAÑOL.

A partir del momento en que Prevost se convirtió en el Papa número 267 de la Iglesia Católica el padre Isaac González ha tenido algunos encuentros con él.

Pero, sin duda, el último en la nunciatura durante su visita a España fue uno de los más emotivos por la carga simbólica y el momento en el que se produjo. Una reunión en la que acudieron 230 miembros de la congregación y donde el Santo Padre les encomendó "hacer lo mismo que él había hecho con los jóvenes, tener una vivencia profunda de la fe que arrastra a todo el que lo ve", así lo define a EL ESPAÑOL el padre Isaac.

Precisamente en este acercamiento de 600.000 jóvenes de una forma tan visual a la Iglesia Católica junto al Papa está la esencia de las nuevas generaciones que abrazan la fe y la religión sin recelo.

Pero, este padre remarca el valor agustino "del silencio y de la intimidad". Algo que el propio León XIV dejó en evidencia durante esos "veinte minutos rezando en silencio en la vigilia".

"Un silencio sepulcral" que invadió toda la Plaza de Lima pese a haber congregadas algo más de medio millón de personas que instantes antes habían estado "gritando, alabando y cantando" como muestra de alegría por este evento.

"Hizo una onda expansiva de su interioridad y recogimiento, y esto es lo que tenemos que recuperar en los colegios y las parroquias", asegura este agustino.

Para él es fundamental abstraerse "del ruido y de las palabras vacías" porque lo que los jóvenes necesitan es "encontrarse consigo mismos y con Dios" y para poder tener ese encuentro en lo más íntimo es "necesario hacer silencio para escuchar la voz de Dios y no el resto de voces", reflexiona.

Aunque es cierto que junto a este recogimiento y silencio, para los jóvenes resulta importante que existan movimientos como Hakuna donde se sienten identificados por la frescura que dan a la Iglesia y al mensaje de Jesús y que hacen que trascienda la espiritualidad.

Esto precisamente es algo que impactó a los jóvenes asistentes y algo que también pone de valor el párroco Javier Arroyo y es que en la vigilia "ha quedado claro que no estamos para tonterías. No se puede adornar la fe", relata haciendo referencia a los veinte minutos de silencio y oración arrodillados: "Déjate de músicas, queremos Jesucristo".

"No es moda, es verdad"

Los jóvenes que han sido los protagonistas del nuevo cambio de tendencia social "alzando la voz libremente y sintiéndose orgullosos de reivindicar lo que son, y en lo que creen" han querido añadir su propio lema al oficial de la visita del Papa que no es otro que "No es moda, es verdad", relata Laura Moreno.

Precisamente defendiendo la veracidad de aquello en lo que creen que resulta inherente a las modas y trascendental a lo largo de la historia del ser humano.

Pero, la huella en los más jóvenes y el impacto social ha venido después de esta visita del Papa porque en estos días de encuentro y de fe de forma común, en las calles, se ha evidenciado que no están solos.

Es "emocionante para todos los jóvenes que fueron porque vieron que somos muchos y se sintieron acompañados", cuenta el párroco Arroyo.

Por ejemplo, a los jóvenes de su parroquia lo que más les impresionó fue "el momento de la adoración y el canto de Hakuna 'Tú el Único Rey'".

Para los religiosos que están experimentando este movimiento este despertar de los jóvenes "tiene muchas lecturas", pero una de ellas es que "el vacío existencial y la falta de Dios deja seco por dentro", asegura el párroco Arroyo.

Por eso, en este momento marcado por el ruido exterior, la crispación y un momento convulso a nivel político, "ha quedado claro que no estamos para tonterías. No se puede adornar la fe".

Ese sentir está presente en ellos, "los jóvenes saben qué es lo que se cuece" y ellos mismos son los que están liderando la presencia de Jesús y del Evangelio en la sociedad.

Pero ahora el trabajo es "de la Iglesia que tiene que trasladar ese mensaje del Papa a la gente y a los jóvenes", cuenta Arroyo quien asegura que estas enseñanzas que ha dejado León XIV "hay que ir llevándolas a la cabeza, porque en el corazón los chavales ya lo tienen".

Él lo sabe bien porque en su parroquia hay encuentros y reuniones semanales con los jóvenes. Primero de oración y después de compartir un rato juntos en comunidad. Ahí es donde él se ha dado cuenta de que efectivamente es cierto "ese despertar de los jóvenes".

"Nosotros hemos pasado este año a tener 30 chavales de veinte años que han hecho la comunión, otros se han bautizado, o se han confirmado", y esto es algo que está ocurriendo "en todos lados", relata Javier.

"Lo que les pasa es que ya no se creen las promesas vacías y se han dado cuenta de que una falta de Dios te deja seco por dentro", esta es la experiencia que se está viviendo en las parroquias de España y lo que se puede percibir entre los más jóvenes.

Pero es cierto que este fervor religioso no se queda solo en la superficie. Los jóvenes se están acercando de forma profunda a la Iglesia, está habiendo ese retorno y ha desaparecido la dicotomía entre Iglesia y fe porque "muchos de ellos se están acercando a la confesión, gente que lleva 20 años sin confesarse porque hay sed de Dios", asegura.

Así "esta ola se está empezando a sentir como un goteo en las parroquias", tal y como refleja la realidad de la sociedad española.

"Que llegue el mensaje a la gente"

El Papa León XIV ha "introducido una capa de pensamiento hacia la búsqueda de la verdad", cuenta Javier Arroyo quien asegura que esta es la razón por la que el Congreso aplaudió durante siete minutos porque "escucharon un discurso coherente".

Por eso, reza que "ojalá se ponga de moda pensar y el deseo de la búsqueda de la verdad por encima de los posicionamientos ideológicos" porque ahí "es donde nos podemos encontrar todos".

En ese buscar de la verdad el padre agustino, Isaac González, asegura que está "el amor de Dios y una respuesta de amor a él y a los demás", algo que se extiende al conjunto de la sociedad, "fuera de la capilla", porque no se puede "arrodillarse ante el Santísimo y después no mirar a los que están necesitados o dejarles descartados".

Para él hay que trabajar para acercar el mensaje del Papa a la gente y a los jóvenes e "ir introduciéndolos poco a poco en la vida diaria" para que se rebaje "la crispación, los bulos y que vayan entroncando en una participación, convivencia y se aúnen esfuerzos para lo importante: para poner a la sociedad civil en valor y buscar el bien común de la sociedad", reivindica este 'amigo' agustino de León XIV.

Por eso deja claro que "hay que hacer de la verdad un patrimonio de todos" y esto significa "poner una mirada hacia lo alto, desde la fe, desde Jesucristo para resolver los problemas del mundo".

Un mundo en el que "los jóvenes se han dado cuenta de que falta algo importante, faltan valores absolutos", reflexiona. Y, es que, depende de la Iglesia que los hombres "se sientan peregrinos hacia un fin más elevado que simplemente hacia unas metas económicas o intelectuales", sentencia este agustino.