Imagen de archivo de la Ciudad de la Justicia de Las Palmas. Gobierno de Canarias
Richely ahogó hasta la muerte a su hija de 20 meses en Canarias "tras sentir un impulso": la jueza la envía a prisión sin fianza
La mujer, de 29 años, cogió a la menor y la dejó boca arriba en un charco de agua marina. La niña murió poco después pese a los intentos de reanimación.
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La noche del pasado 4 de marzo, en el paseo marítimo del barrio de San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, Richely González, una mujer venezolana de 29 años, tomó a su hija de 20 meses y la colocó boca arriba en un charco de agua marina.
Según declaró después ante los investigadores, lo hizo "tras sentir un impulso". La niña murió poco después. Por ello, el Juzgado de Instrucción nº3 de Las Palmas de Gran Canaria ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza para Richely por el presunto asesinato con alevosía de su hija, Vanesa Alexandra González Lugo.
La menor fue localizada en parada cardiorrespiratoria, envuelta en una manta, mientras la madre caminaba descalza. Algunas personas notaron que algo no encajaba.
Imagen de archivo de la playa de San Cristóbal, donde se produjo el suceso.
Cuando una de ellos se acercó, entendió que algo iba mal. Por ello, llamaron al 112.
Minutos después, los sanitarios intentaron reanimar a la pequeña. Durante 55 minutos practicaron maniobras avanzadas, administrando tres dosis de adrenalina y soporte vital. Así lo detalla el informe judicial al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
Certificaron el fallecimiento
A pesar de los esfuerzos, la niña mantuvo ritmo cardíaco en asistolia, sin pulso periférico y central. Finalmente, a las 22:54 horas se dio por finalizadas las maniobras, certificándose su fallecimiento.
En la zona de rocas próxima al paseo marítimo se encontraron pequeños charcos de agua. En uno de ellos fue hallado un zapato de la mujer, lo que motivó un reportaje fotográfico y la recogida de efectos por la Policía Científica.
Posteriormente se localizaron ambas zapatillas y fueron documentadas.
Tras el fallecimiento y las sospechas sobre la posible participación de la madre en los hechos, funcionarios del Grupo de Homicidios se desplazaron al Hospital Materno Infantil.
Allí entrevistaron a la expareja de la investigada. Contó que habían mantenido una relación de tres años en Colombia y que ella llevaba siete meses en España. Sin embargo, ya no convivían por deterioro de la relación.
El testigo detalló que había observado comportamientos extraños en los días previos: ideas incoherentes, expresiones de persecución y voces.
Esa mañana recibió mensajes de WhatsApp preocupantes, en los que la mujer le pedía proteger a la niña. Más tarde, vio a ambas en videollamada sin precisar la playa exacta.
Sobre las 22:46 horas recibió una llamada en la que González le dijo que estaba en el hospital y en donde le aseguró: "La niña se me cayó al agua".
Testimonio de la madre
Por su parte, la acusada aseguró que ella y su hija habían pasado parte del día en Maspalomas y regresaron a Las Palmas alrededor de las 18:00 horas en el autobús número 30, descendiendo en San Cristóbal.
Una vez allí, se dirigieron a un parque frente a la playa donde caminaron y jugaron.
Después, la investigada se acercó a la zona de rocas con charcos formados por el mar. Como se mencionó anteriormente, declaró que, "tras sentir un impulso", colocó a la menor boca arriba en el agua, donde el líquido le llegaba por debajo de las rodillas.
No pudo precisar el tiempo exacto, solo que fue durante un rato, observando que la niña "abría y cerraba los ojos".
Tras ello tomó nuevamente a la menor en brazos y caminó hacia la avenida para coger una guagua con intenciones de volver a su domicilio.
Durante el trayecto, una mujer le preguntó si necesitaba ayuda; al ver a la niña alertó a otras personas, que llamaron a emergencias.
Después de la llegada de los servicios de emergencias, fue trasladada bajo custodia policial al Hospital Universitario Insular para valoración médica y psiquiátrica.
Según el informe, se encontraba tranquila y abordable, con discurso lineal y coherente, sin alteraciones formales del pensamiento.
Se realizaron pruebas complementarias, incluyendo tomografía craneal y análisis clínicos, descartando consumo de drogas o causa orgánica que justificara alteraciones del comportamiento.
No figuraban antecedentes de patología psiquiátrica ni tratamientos previos. Durante la entrevista, la investigada negó haber recibido atención psiquiátrica y se mostró tranquila, manteniendo un relato coherente, aunque se apreció "una cierta indiferencia afectiva durante la mayor parte de la entrevista".
La jueza ha ordenado su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza, citando como motivos la gravedad del delito y el riesgo de fuga debido a que la mujer tiene poco arraigo en España y se encuentra en situación administrativa irregular.
También se valorará su inclusión en el protocolo de prevención de suicidios.
La investigación continúa abierta. Los agentes intentan reconstruir con precisión qué ocurrió en los minutos en las rocas: cuánto tiempo estuvo la niña en el agua y qué pasó antes de que su madre caminara hacia la parada de guaguas.
Por ahora, la causa gira alrededor de una frase. La que la propia mujer pronunció ante las autoridades cuando le preguntaron por lo ocurrido:
"Sentí un impulso".