El docente jubilado que ha ingresado en prisión por supuestos abusos sexuales a su hija adoptiva, junto a un extracto de una de sus cartas a la menor de edad.

El docente jubilado que ha ingresado en prisión por supuestos abusos sexuales a su hija adoptiva, junto a un extracto de una de sus cartas a la menor de edad.

Reportajes

Las cartas de "amor" de José María, el 'senséi' pederasta, a su hija adoptiva: "Dame lo mío". "Me muero por tenerte"

La víctima de este supuesto caso de abusos sexuales, ocurrido en Cádiz, ya se ha entrevistado con un médico forense para ser evaluada porque intentó suicidarse antes de denunciar a su padre adoptivo a la Policía Nacional.

Más información: José María, el 'senséi' pederasta que adoptó a una niña de la que abusó años: "Cuando cumplas 14 será legal lo que hacemos"

Publicada
Actualizada

José María veía a la niña a la que adoptó con 8 añitos como una -supuesta- amante a la que deseaba cada vez más, conforme iba creciendo. Tan nauseabundo sentimiento lo resume su hija adoptiva, ahora mayor de edad, con una frase que deja helados a los policías nacionales ante los que prestó declaración: "Yo era morbo para él".

La afirmación de esta adolescente se produce antes de entregar unas cartas de su padre adoptivo que van dirigidas a ella. José María le confiesa que siente frustración a su hija, a la niña que adoptó en un país de América del Sur porque su madre biológica la puso en acogida, debido a que ya es una adolescente y empieza a mantener relaciones sentimentales con chavales -como haría cualquier chica de su edad-.

EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva a tales misivas. En una de ellas, fechada el 19 de enero de 2016, el cabeza de familia, por aquel entonces, profesor de Biología en un instituto de la provincia de Cádiz y 'senséi' de Shorinji Kempo, le espeta literalmente a su hija adoptiva: “Dame lo mío”.

Todo ello, tras compararse con dos de los amigos especiales de esta adolescente, denotando connotaciones sexuales y celos en la carta que le entrega a una chica, de solo 17 años, que estaba bajo su tutela y cuidado.

Querida María [nombre falso]

“Hace unos días, cuando te estabas quejando de la inacción de Manuel [nombre falso]. Yo, como siempre, me ofrecí voluntario para hacer lo que Manuel no hacía”.

- Dijiste: Sí, ¡no compares!

"Algo crujió dentro de mí. ¿No compares? Pues no comparé, pero me vi comparado en tu comparación".

- Me dije: 'José María, no vales nada, has perdido’.

José María, docente jubilado de Secundaria, con su kimono de artes marciales.

José María, docente jubilado de Secundaria, con su kimono de artes marciales.

En la carta, prosigue hablando de otro amigo de su hija adoptiva: "Al día siguiente, en una situación parecida, pero hablando de Pablo [nombre falso], vuelvo a hacer el ofrecimiento, como hago siempre".

Esta vez, lo que salió de tu boca fue un: 'No es lo mismo'.

"Aunque procuro que no se me note demasiado, ahora, el zarandeo interior fue de no te menees". Me pregunté: '¿Cómo va a ser lo mismo Pablo que tú?' '¿Estás tonto José María?'

"Y justamente, al tercer día, saliendo del coche para abrir el portón, te dije, como tantas veces, lo de ‘dame lo mío’, y fue contestado con un ‘¡já!’, con un tono de repulsa y desagrado".

"Si me hubieran estado grabando la cara, se habría podido ver el momento exacto en el que me rompí por dentro".

De momento, José María permanece ingresado en una prisión de la provincia de Cádiz. Esta privación de libertad, impuesta por el juzgado, se debe a los indicios incriminatorios –como estas cartas- que pesan sobre este docente jubilado, de 67 años, y defendido por el conocido abogado Eduardo Muñoz Simó que trabaja para su puesta en libertad con cargos.

La celda de una prisión de la provincia de Cádiz donde José María permanece interno.

La celda de una prisión de la provincia de Cádiz donde José María permanece interno.

La víctima de este presunto caso de abusos sexuales de un padre a su hija adoptiva, acaba de ser evaluada por un médico forense, para determinar la veracidad del relato que ofreció en su denuncia a la Policía Nacional y que fue desvelado por este diario. Esta prueba pericial busca concretar las secuelas psicológicas de esta chica porque también aportó su historial clínico en Comisaría y refleja intentos de suicidio.

“Desde hace más de un año, presenta ánimo triste, desinterés por todo, apatía y aislamiento. Falta de concentración, con importante repercusión en los estudios. Trastornos del sueño y disminución de la ingesta alimenticia (no desayuna ni cena). Este verano se autolesionó”, tal y como refleja la citada documentación médica.

“Durante la entrevista se muestra poco colaboradora, con tendencia al mutismo y al llanto, aunque sí consigue expresar sentimientos de minusvalía y desesperanza. También se siente culpable por no poder conseguir lo que se esperaba de ella (vino a España por estudios)".

- Víctima: ‘No sirvo para nada, todo me sale mal'.

“Todos los días se despierta a las 3 o a las 4 de la madrugada y después apenas puede volver a conciliar el sueño”.

Esos problemas de sueño podrían estar relacionados con los episodios narrados en Comisaría:  “A mi llegada a España, al poco tiempo, el denunciado comenzó a realizarme tocamientos con ánimos lascivos. Mientras me leía cuentos, aprovechaba para tocarme zonas de mi cuerpo, así como la cara interna de mis muslos...”.

"Una vez que me metía en la habitación esperaba con pánico la llegada de mi agresor [...]”. “Cuando cumplí la edad de 14 años, comenzó a penetrarme. No recuerdo con exactitud la primera ocasión, si bien, fue de forma habitual ese comportamiento. Yo llegaba a hacerme la dormida para no sufrir mentalmente [...]". 

Estas afirmaciones supuestamente se corroboran con las cartas,. De hecho, en un extracto, este supuesto pederasta le admite a su hija adoptiva que no puede detener los abusos sexuales, culpándola a ella de todo.

“No puedo recordar el día concreto. Fue poco a poco. Empezaste tú, eso sí lo sé, y bien chica que eras. Me dejé llevar. Mi maquinaria no está diseñada para poner frenos. No sé hacerlo”.

“Mientras escribo esto, miro una foto tuya de la primera comunión. Recuerdo que por aquel entonces, ya habían ocurrido muchas cosas. Y yo mismo me asustaba de mí. Me veía delincuente, malvado, asqueroso. Todo lo que se pueda imaginar, pero ahí seguía. Mil veces me dije: ‘Esto tiene que parar’. Y mil y una veces no me hacía caso”.

Un extracto de una de las cartas aportadas por la hija adoptiva de José María.

Un extracto de una de las cartas aportadas por la hija adoptiva de José María.

También resulta muy llamativo un párrafo en el que José María (Granada, 1958), casado y con una hija biológica, se sincera con su hija adoptiva, confesándole la presunta atracción sexual que siente por una menor de edad, a la que define como "un toro de 17 años y ojos oscuros", a pesar de que se la trajo a España siendo solo una niña, para darle una familia, no para abusar de ella.

Mi historia con las mujeres es bien triste en general. Se resume a sentir, desear, frustrarme y llorar. Lo normal en alguien que como yo es tímido y torpe. La peor combinación. Carezco de habilidad. Cuando algo ha ocurrido es porque ellas han dado el paso. Nunca he podido seducir a nadie”.

“En las últimas semanas he ido estando cada vez más triste, conforme me contabas tus planes y tus necesidades (que uno no es de piedra). En ningún momento, había el más mínimo resquicio para que yo me colara por ahí. Diez años llevas aquí y nunca has tenido una sola palabra verdaderamente amable o cariñosa conmigo [...]”.

“Me explicabas cómo te gustaba satisfacer tus necesidades tanto con Manuel como con Pablo [nombres falsos]. Y me lo dices a mí, en toda mi cara. Yo que me muero por tenerte... Lo que se dice un disparo a bocajarro. La muerte es segura, imposible sobrevivir a un tiro a quemarropa”.

“No sé cuánta gente te escribirá cartas como esta a lo largo de tu vida, pero con la carga de sentimiento que lleva, seguro que pocos. Y puedes estar segura que yo mismo me he autocensurado, para no escribir más cosas. Ya está bien de hacer el ridículo".

"Como alguien me escribió ya hace mucho tiempo en otra carta: ‘No sé cómo empezó, no estaba en mis planes que sucediera, pero sin embargo ocurrió’".